Elon Musk dijo para su biografía que uno de los impulsos que le habían llevado a fundar Tesla, SpaceX o Hyperloop es que el “futuro nos había prometido coches voladores pero nos había traído solo 140 caracteres”. Efectivamente, en aquel mes de octubre del 2015 cinematográfico, cuando Marty McFly ya volaba con su Delorean por las aeropistas de Hill Valley, en el mundo real no había ni rastro de ese futuro que Robert Zemeckis nos había prometido.

Ahora, apenas un año y medio después, empiezan a moverse de verdad los resortes de la tecnología para traernos ese viejo sueño de los coches voladores. Y qué mejor forma de llevarnos al futuro que con un servicio de aerotaxis promovido por Uber y que funcionará con el diseño de un ingeniero de aeronáutica de la NASA. ¿Puede fallar algo con esa combinación?

Uber se fija en la NASA

El caso es que Uber se ha decidido a contratar a un tal Mark Moore en el puesto de director de ingeniería en la rama de aeronáutica y que va a liderar el llamado proyecto Uber Elevate. Seguramente que con ese nombre ya nos hacemos una idea de por dónde van los tiros.

Uber coches voladores

Tanto es así, que el tal Moore ejercía labores de ingeniero aeronáutico en la NASA y ya hace siete años publicó un artículo en el que hablaba abiertamente de vehícluos eléctricos que podrían despegar y aterrizar verticalmente para reemplazar a los automóviles en las ciudades. Desde la empresa, además,  Nikhil Goel, jefe de producto de programas avanzados de Uber, ha llegado a afirmar que “Uber sigue viendo su papel como un catalizador para el creciente ecosistema en desarrollo de VTOL“. Y VTOL es, precisamente, la abreviatura (en inglés) de “vehículo de aterrizaje y despegue vertical”.

Uber Elevate se llama el ¿servicio?

Uber Elevate tiene en mente crear una red de Vertiports que serían una especie de estación de despegue y aterrizaje situadas en las azoteas de algunos edificios de una ciudad. Lugares a los que llegarían estos vehículos que funcionarían como una red de transporte y que ayudaría a descargar el tráfico muchos de los accesos a las grandes ciudades. Imaginad coger uno de estos Uber Elevate para ir desde Hospitalet de Llobregat hasta Barcelona en apenas… ¿unos minutos?

Evidentemente este proyecto tiene muchos obstáculos que hay que salvar. El primero de ellos es la construcción de estos VTOL, que no podría correr a cargo de Uber ya que estamos hablando de crear una división (casi) automovilística que supone una inversión de varios miles de millones. Según los expertos, esto solo podría afrontarlo la compañía en colaboración con otra empresa y, una vez superado este handicap, empezar a pensar en una regulación efectiva del nuevo tráfico aéreo.

Este punto sería el más crítico ya que no solo afectaría a cómo se organizan esas aeropistas en el cielo de una gran ciudad, sino que podría necesitar de ordenanzas urbanísticas a la hora de prohibir la construcción de ciertas estructuras que serían un peligro para estos VTOL (postes, puentes, etc.).

Primeras pruebas en…

A pesar de esas malas noticias que podrían ensombrecer el futuro de este Uber Elevate, parece que en la empresa no se dan por vencidos y manejan en su libro blanco, no solo unos estándares serios sobre cómo llevar a cabo el servicio, sino una estimación temporal de cuándo llegarían las primeras pruebas. Apuntad: los norteamericanos barajan que para el 2025 podrán llevar a cabo ya las primeras pruebas piloto del sistema. ¿Os imagináis?