
El amor por las pantallas grandes es algo que queda grabado profundamente en todos aquellos que hemos tenido la suerte de poder disfrutar del cine desde pequeños. La sensación de emoción cuando las luces se apagan y las voces se silencian, esos escasos segundos de oscuridad que preceden al inicio de la película o los tráilers, son parte de esos pequeños tesoros que llevamos con nosotros toda una vida.








