
A día de hoy el formato digital se ha acabado imponiendo como el rey absoluto y es muy probable que siga así durante un buen tiempo. Incluso formatos físicos como los CDs de audio o los BD para las películas han caído en un desuso casi absoluto y actualmente todos nos manejamos con mails y sistemas de soporte físico digital. Y con los archivos ocupando cada vez un mayor espacio, las memorias flash pierden utilidad por su velocidad tan limitada, cediendo terreno ante unos SSD portátiles cada día más baratos y compactos.








