¿Cuál es la temperatura ideal del aire acondicionado en verano? Es una pregunta de lo más común, y que hoy venimos a resolverte para que siempre sepas cómo ahorrar en tu factura de la luz. La clave es encontrar un equilibrio entre una temperatura buena y un ahorro energético a largo plazo.
Llega el verano y, con él, las temperaturas altas. Y comienza a resurgir esa pregunta que tanto nos hacemos: ¿a qué temperatura debemos poner el aire? La respuesta correcta es que depende mucho del espacio del que estemos hablando.
De acuerdo con las medidas de ahorro energético que estipuló el Gobierno con su Transición Ecológica (Real Decreto, 14/2002), en los espacios como tiendas, centros comerciales, museos, aeropuertos… No se puede bajar de 27º C. Las máquinas de aire acondicionado que tienen estos establecimientos son mucho más potentes que las que podemos encontrar en nuestros hogares. Con lo cual, es más que suficiente para disfrutar de una temperatura perfecta.
Pero ¿y en nuestro hogar? ¿Cuál es la temperatura ideal? ¡Nosotros te la contamos!
La temperatura ideal es entre 24º C y 26º C
Al regresar a casa tras un día muy caluroso, puede llegar a parecerte buena idea fijar el termostato en temperaturas bajas, como los 17 grados, para así enfriar rápido. No obstante, es un error porque estás forzando una temperatura demasiado baja que incrementará el consumo eléctrico. Y, pese a que puedas creer que sí, no se acelerará el confort térmico ni mucho menos.
Lo mejor es mantener el aire entre los 24º C y los 26º C, según explica el IDAE y el Reglamento de Instalaciones Térmicas en los edificios. Puede que eso implique que al principio tarde un poco más en templar la habitación, especialmente si es grande. Pero nada como un poco de paciencia para ver cómo realmente merece la pena apostar por esa temperatura.
Los motivos son varios:
- En primer lugar, a esa temperatura podrás ahorrar en tu factura de la luz. Si bajas más grados, el consumo irá aumentando de forma gradual. Y aunque creas que es algo que no se notará, ¡nada más lejos de la realidad! Porque ese empuje inicial del aire acondicionado es lo que realmente consume, y pasar de una habitación que estaba a 30º (o más) a una a 15º… ¡Es un cambio drástico! Requerirá mucha, mucha potencia, y no creará un confort térmico. Sí, se enfriará la habitación antes, pero luego será incómodo.
- Además, no es bueno para tu salud. Diversas investigaciones sobre fisiología térmica sugieren evitar los saltos bruscos de temperatura, de entre 10 – 12 grados, porque creen que puede provocar tanto estrés cardiovascular como molestias respiratorias. Es cierto que, si vives en una zona especialmente calurosa, la diferencia acabará por ser mayor. ¡Pero no puede haber más de 20º C de diferencia! Porque, en ese caso, acabarás por ver cómo tu organismo se resiente.
Mantener una temperatura fresca constante hará que te sientas mucho más cómodo en tu hogar y, además, evitarás resfriados. Y también dolorosos sobrecargos en la factura de la luz, tan comunes en esta época. Es comprensible que ajustar el termostato a 25 grados en lugar de a 17 puede parecernos menos inmediato. Y lo es. pero con un poco de paciencia comprobarás que el sistema alcanza el confort y lo mantiene, sin picos de consumo. Es algo que acabará reflejándose, sobre todo, en tu factura mensual.
Cómo mantener tu casa fresca en verano
Es cierto que la temperatura perfecta depende mucho de la estancia de la que hablemos. Por ejemplo, si hablamos de un salón grande que recibe mucha luz solar a lo largo de todo el día, quizá tengas que bajar hasta los 20º C o los 22º C para conseguir que se enfríe. Lo mismo sucederá si estás haciendo ejercicio, o cualquier actividad física. ¡O si hablamos de una cocina!
Por el contrario, si hablamos de poner el aire acondicionado por la noche, o en una habitación en la que no da mucho el sol, la temperatura debe ser algo más alta. Bastará con unos 25º C o unos 26º C para enfriar la estancia y mantenerla confortable.
Además, es clave controlar la humedad para que la sensación de confort térmico sea total. Si el ambiente está demasiado seco, algo que suele suceder con el uso de aire acondicionado, puede acabar por ser un problema. En este sentido, un buen humidificador puede ser de gran ayuda.
Te recomendamos que controles bien las salidas de aire; es decir, las ventanas y las puertas. Si cierras bien la habitación, verás cómo mantener una temperatura constante es mucho más sencillo. Junto a esto, también es interesante que eches las persianas y las cortinas, para evitar que el sol sobrecaliente en exceso tu hogar. ¡Así no tendrás que darle tanta potencia al aire acondicionado! Y, de este modo, también acabarás por ahorrar en tu factura de la luz.
La orientación de tu casa es crucial
También depende de la zona en la que vivas, e incluso de la orientación de tu casa. Si durante toda la mañana da el sol de forma directa en tu habitación, te costará algo más conseguir que la temperatura baje, puesto que el sol la estará calentando constantemente. Normalmente, el sol calienta más durante las horas del mediodía, con lo cual en las habitaciones que dé durante esas horas hará más calor.
Aquí hay algunos tips, en función de tu tipo de orientación:
- Sur. Prioriza, sobre todo, los sistemas horizontales: toldos, voladizos, marquesinas… Así cortarán el sol cuando este esté alto en las horas centrales del día.
- Este y oeste. Busca toldos más inclinados o lamas que sean verticales y regulables. Porque el sol entrará con ángulo bajo por la mañana y por la tarde, y así podrás conseguir sombra.
En la medida de lo posible, apuesta por protecciones exteriores en lugar de solo cortinas. Porque al detener el calor fuera y no calentar el vidrio, lo que conseguirás es que la temperatura interior baje. Y recuerda elegir bien tanto los toldos como los tejidos para reducir la carga térmica. Lo ideal es apostar por tonos claros o blancos, poco transparentes y que tengan una buena densidad para filtrar mejor los rayos solares.
