¿Tienes un molinillo de café, y no sabes cómo limpiarlo para mantenerlo en perfectas condiciones? Como sin duda sabrás, es crucial que lo hagas cada cierto tiempo para que tu café tenga siempre la mejor calidad. ¡Y hoy te enseñamos todo lo que tienes que hacer paso a paso!
No hay amante del café que se precie sin un buen molinillo en su casa. Y es que es una herramienta totalmente indispensable, especialmente si eres de los que disfruta del proceso de elegir el grano de café, molerlo, prepararlo… ¡Es casi un ritual! Por el aroma que se va generando, por esa expectación previa y, sobre todo, porque nuestro cerebro va asociando estos pasos con el posterior disfrute del café.
Hay muchos tipos de molinillos, desde los que son eléctricos hasta los que son automáticos. Pero todos tienen algo en común: cuentan con unas hélices que son las que se encargan de triturar el café. Y son estas las que hay que limpiar bien, asegurándonos de que no queden restos y no se impregne el aroma. Porque eso podría hacer que la siguiente remesa de café que usásemos se viera contaminada por la anterior, ¡y es totalmente contraproducente!
Hoy te vamos a contar cómo se debe limpiar un molinillo de café, desde los pasos que hay que seguir hasta algunos trucos que te pueden ser de gran ayuda. ¡Sigue leyendo!
Pasos para limpiar un molinillo de café
Si te estás preguntando hasta qué punto es importante que limpies el molinillo de forma habitual, debes saber que es crucial. No es algo opcional, o un paso que debas descuidar: alterará el sabor de tus bebidas, el aroma e incluso la calidad. Además, teniendo en cuenta lo fácil que es, y que no tardas nada, te recomendamos que lo hagas cada poco tiempo. Es cierto que depende mucho de la cantidad de veces que uses tu molinillo; en función a eso, podrás decidir si necesitas hacerlo de forma más habitual o esporádica. Nosotros recomendamos que, si lo usas todos los días, lo limpies en profundidad al menos dos veces a la semana. ¡Te garantizamos que lo notarás!
- Un trapo de algodón limpio, o una servilleta de papel que no se deshaga. Te vale con papel de cocina, puesto que suele funcionar bien en estos casos.
- Un cepillo con cerdas suaves. Si no tienes uno específico, te bastará con un cepillo de dientes suave.
- Agua con jabón. A ser posible, jabón más o menos neutro, para que no dañe los componentes. Aunque te servirá cualquiera de cocina estándar.
Los pasos son fáciles:
- En primer lugar, te recomendamos que separes las hélices, siempre y cuando sean desmontables. Si no, tendrás que limpiarlo todo de forma conjunta.
- Si puedes separarlo, comienza a frotar con cuidado con el cepillo las hélices. Es la parte en la que más residuo se suele quedar, así que necesitarás una buena cantidad de agua con jabón. Pese a que diga que se puede introducir en el lavavajillas, te recomendamos hacerlo a mano y con cuidado para no dañarlo. En el lavavajillas puede acabar por sufrir golpes y las hélices podrían dañarse.
- El resto del molinillo es fácil de limpiar, puesto que es prácticamente como si de un vaso se tratara: agua, jabón ¡y paciencia! En caso de que sea muy profundo, debes saber que hay cepillos especiales con los que te asegurarás de llegar a todos los rincones.
- Deja las piezas en el trapo de algodón, y sécalas a toques suaves con este. Te recomendamos que las dejes secar por completo para evitar que acumulen humedad. Puedes limpiarlo por la noche, secarlo a mano y luego dejar que continúe secándose poco a poco al aire libre hasta la mañana siguiente.
Una vez hecho todo esto, ¡el molinillo ya estará listo para que lo puedas volver a usar! Bastará con montarlo y disfrutarlo.
Te recomendamos hacer esto, como poco, una vez en semana. Como hemos señalado antes, es cierto que depende del uso que hagas del molinillo; pero, aun así, es algo que debes tomar como tarea habitual. No tardarás prácticamente nada, puesto que en menos de 10 o 15 minutos lo tendrás perfecto. Y, gracias a eso, ¡tu café jamás cogerá olores raros! Es una pena comprar una variedad de café concreta por saborearlo de una manera particular y perdernos matices por no haber limpiado en condiciones el molinillo.
Trucos y recomendaciones
Hay algunos trucos que te podrán ayudar a evitar que se acumulen olores desagradables en el molinillo.
Por ejemplo, hay quien señala que, además de hacer limpiezas cada poco tiempo, se puede moler un trozo de pan tras haber molido café. De este modo, el pan se encargará de absorber todo el olor que pudiera haber quedado. Además, también se llevará consigo todos los posibles trozos de café que quedasen, ¡incluso las partículas que no son visibles! No dañará en absoluto la maquinaría, e incluso tú agradecerás hacerlo porque notarás la diferencia.
Si sigues los pasos que te hemos indicado y te ayudas de este truco, ¡tu molinillo de café se mantendrá como nuevo!
