Apple ya está preparando nuevos ordenadores de la gama Mac, y estos llegarán con novedades en lo que tiene que ver con los procesadores. Se apunta a que tres serán los modelos que la compañía de Cupertino tiene en mente lanzar este año 2018 con este tipo de componentes adicionales en su interior. Os contamos lo que se sabe de los nuevos Mac.

Como hemos indicado son tres los nuevos equipos con sistema operativo macOS en los que trabaja la firma norteamericana dirigida por Tim Cook: dos de ellos modelos portátiles y, el otro, de sobremesa. El caso, es que lo que se busca con los nuevos procesadores creados por Apple es conseguir un funcionamiento mejorado en aparatos que la compañía considera vitales y, además, diferenciarse con el resto de la competencia en el mercado.

Análisis del Apple MacBook Pro

Es posible que te preguntes si la idea es acabar con la colaboración con Intel que ahora mismo utiliza Apple para las CPU. Pues no, esta no es la idea para los nuevos Mac. Por ahora, los chips que se integrarán según la fuente de la información, son de ayuda en diferentes procesos, como por ejemplo los que tienen que ver con el reconocimiento de voz o la gestión de imágenes. Por lo tanto, hablamos de procesadores adicionales, no principales (lo normal es que esto últimos sean de la gama Intel Core como hasta ahora).

ordenador Mac

Mayor capacidad y control en los nuevos Mac

Parece que la idea es trasladar a los ordenadores de Apple lo que ya ocurre con otros dispositivos tales como los smartphones o tablets. Incluso, existen ejemplo de equipos que ya ofrecen algo similar a lo que indicamos, como la integración del procesador T2 en los iMac Pro, con el objetivo de liberar de algunos trabajos menores a la CPU principal (incluso, no hay que olvidar el chip añadido en los MacBook Pro para gestionar de forma adecuada la barra táctil que ofrece). Por lo tanto, la compañía de Cupertino ya ha experimentado con el uso de componentes adicionales propios, y parece que los resultados le convencen.

Ordenador Apple MacBook Pro

Todo esto tiene un objetivo claro a corto plazo, que no es otro que conseguir un mayor control en los nuevos Mac, y que su capacidad con un hardware similar al de la competencia sea mayor (y hablamos de rendimiento y optimización de autonomía). Eso sí, a largo plazo todo apunta que Apple lo que tiene en mente es liberarse de todo tipo de ataduras, y ser ella la que fabrica sus propios procesadores, como ocurre con los iPhone. Ya veremos si lo consigue y, de ser así, cuándo.