Las tobilleras con lastre han revivido, convirtiéndose en uno de los accesorios más populares tanto en rutinas de entrenamiento en casa como en el gimnasio. Pero hay una duda: ¿potencian realmente tus resultados, o acaban siendo un riesgo para tu salud? Te lo contamos.
Seguramente habrás visto cómo cada vez más personas están usando tobilleras con lastre, tanto en los tobillos como en las muñecas. Son unos accesorios muy prácticos, puesto que es cierto que añaden peso a ciertos ejercicios y te obligan a trabajar pensando más en tu estabilidad. Pero si las usas para caminar o para correr pueden acabar por ser un gran problema.
Para qué sirven las tobilleras con peso
El principio de estas tobilleras es sencillo: añadir una resistencia en el tobillo (o en la muñeca). Al alejar el peso del centro de gravedad del cuerpo, lo que haces es que tus músculos perciban la carga aumentada de forma exponencial. Y, cuando se usan bien, son muy eficaces para:
- Entrenamiento de glúteos, especialmente en el glúteo medio y mayor. Sobre todo en movimientos de extensión y de abducción.
- Fortalecimiento del abdomen, porque añaden intensidad a las elevaciones de piernas.
- Y trabajo de aislamiento, permitiéndote fatigar tanto cuádriceps como isquiotibiales.
Un gran peligro: no camines o corras con ellas
Pero hay un importante peligro con ellas, y es que hay quien decide usarlas para correr o para andar. Cuando colocas un lastre así (incluso aunque sea poco pesado), estás cambiando por completo la biomecánica normal de la marcha. El peso hace que se multiplique la fuerza de impacto que absorbe tu rodilla a cada paso, algo totalmente contraproducente si no ha sido recomendado por un experto. Además, generas un estrés innecesario en el tendón de Aquiles. Por si esto no fuera suficiente, también modificas el patrón natural de la cadera y hace que puedas acabar por tener molestias en la zona lumbar.
Cómo usarlas correctamente
Para exprimir al máximo sus beneficios sin ponerte en riesgo en ningún momento, debes usarlas sobre todo en ejercicios controlados y en los que se trabaje de forma aislada un músculo. Como, por ejemplo:
- Patada de glúteo en cuadrupedia.
- Abducción lateral de pierna.
- Elevación de piernas en el suelo.
- Extensión de rodillas estando sentado.
Y, además, debes seleccionar siempre modelos que encajen bien con tu fisonomía y que te hagan sentir cómodo. Lo mismo sucede con el peso, puesto que no se recomienda pasarse de kilos. Hay unas recomendaciones que son básicas:
- Para principiantes lo ideal es entre 0,5 kg y 1 kg, para ir adaptándote a la resistencia e ir dominando la técnica.
- En intermedios, se puede subir hasta 1,5 kg – 2,5 kg. Es suficiente para generar hipertrofia muscular.
No se recomienda nunca más de 3 kg, puesto que puede ser más perjudicial que positivo. Aquí debajo te dejamos las dos alternativas que están ahora mismo arrasando en Amazon, que son bastante dispares entre sí.
| Modelo | Destacamos | Precio |
![]() Pesas impermeables
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| Disponibles en distintos colores, ajustables en tamaño y muy cómodas |
La primera es más resistente al sudor, puesto que son de silicona impermeable. Eso hará que sea mucho más cómodo, favoreciendo así que el sudor no te moleste ni siquiera en sesiones intensas. Y el peso es ajustable, algo clave para que vayan adaptándose a tus entrenamientos.
En cuanto a la segunda, son más básicas a nivel de diseño, pero más ajustables en lo que a peso se refiere. Porque funcionan con pequeños sacos que podrás ir sacando e introduciendo, cambiando así cómodamente el peso de tus entrenamientos.


