Un nuevo estudio elaborado por Cambridge y Meta Reality Labs nos ha dado al fin la medida exacta de hasta dónde vale la pena aumentar la resolución o priorizar otros aspectos.
El estudio ha sido publicado en Nature Communications, más conocida como la prestigiosa Nature a secas, y nos muestra que aunque el ojo entrenado puede llegar a percibir mejoras leves a ciertas distancias en resoluciones por encima de 4K, hay características que cobran un impacto mucho mayor.
El trabajado en cuestión dice que el ojo humano, en conjunto con la parte del trabajo que el cerebro hace, puede percibir hasta 94 píxeles por grado o PPD cuando hablamos de escalas de grises, así como hasta 89 PPD en patrones con combinaciones de rojo-verde y que cae hasta los 53 PPD en amarillo y violeta.
| Canal Cromático / Estímulo | Límite de PPD Detectado | Estándar Previo (Referencia) |
|---|---|---|
| Escala de grises (Luminancia) | 94 PPD | 60 PPD |
| Patrones Rojo-Verde | 89 PPD | 60 PPD |
| Patrones Amarillo-Violeta | 53 PPD | 60 PPD |
Para conseguir estos datos usaron una pantalla 4K de 27 pulgadas cuya distancia y ángulo de proyección variaron mediante un raíl ante 18 participantes, tanto de visión normal como corregida.
Es un dato relevante, pues hasta ahora se usaban a menudo valores de 60 PPD en los entornos de expertos de imagen y, aunque en algunos colores la capacidad es incluso inferior, en grises y ciertos tonos esta es casi un 50 % más alta.
El estudio se elaboró además, teniendo en cuenta la implicación de Meta, con la tecnología de visores XR en mente con toda probabilidad y los resultados aquí son a la vez descorazonadores y esperanzadores: tenemos mucho por andar, en el mejor y el peor sentido, pues los modelos actuales del mercado a duras penas superan los 30 PPD, muy lejos de esos 94 ideales.
Qué significa esto para tu tele en el salón
Probablemente estas cifras que acabo de lanzar no te digan gran cosa y lo que más te interese es cómo se traduce eso en resoluciones y tamaños en casa.
Lo que sacamos en claro de aquí es que en un salón promedio, en que vemos la tele a una distancia de entre 2 y 3 metros, la diferencia entre las resoluciones más altas es apenas nula.
De hecho, el estudio detalla que con una pantalla de 50 pulgadas a 3 metros de nosotros, no tenemos forma de distinguir entre una resolución de 2K, 4K y 8K. Donde sí se nota este aumento de resolución es, cómo no, en el coste de la pantalla, tanto en cuánto nos costará hacernos con el producto como en cuánta energía va a consumir este, por no hablar del incremento de dificultad al procesar imágenes tan enormes.
Ya sabíamos que las resoluciones más altas solo se aprecian bien cuando estamos cerca de la pantalla o bien cuando esta es muy grande, pero el estudio refuerza estas bases con datos muy concretos que encajan a la perfección con lo que sabíamos.
Esto deja claro que una imagen con más píxeles no va a ofrecer necesariamente mejor calidad ante el ojo, con lo que se explica por qué el estándar sigue siendo 4K y va a seguir siéndolo durante mucho tiempo: las resoluciones más altas son maniobras de marketing o bien productos muy concretos y de nicho.
Dónde invertir entonces
Esto no quiere decir que pasar del 1440p o de los 4K en una tele no sirva nunca de nada: ese tipo de afirmaciones categóricas suelen evitarse por buenos motivos. Lo que significa es que el usuario promedio, en la mayoría de los casos, no va a notar la diferencia. Pero si tú ves la tele desde muy cerca y para colmo te gustan las grandes diagonales de 75 pulgadas o más, aquí una resolución 8K podría tener efectos muy notables.
Este es el motivo por el que los monitores de PC suelen ofrecer resoluciones bastante altas para sus diagonales, al menos si los comparamos con televisores: están diseñados para usarse a muy corta distancia, por lo que la necesidad de definición es mucho mayor.
Así, sabiendo que con un panel 4K de 50 pulgadas a unos 2-3 metros ya estamos alrededor del límite de nuestra percepción, ¿en qué hay que fijarse entonces al comprar una tele? En todo lo demás, por supuesto.
El contraste y el HDR son uno de los aspectos más importantes, sobre todo para los aficionados al cine más exigente o a los videojuegos más realistas. En este punto los paneles OLED no tienen rival actualmente, por lo que son los modelos más valorados entre los entusiastas de la gama alta.
Por otro lado el brillo es muy importante también, sobre todo si vas a ver el televisor en una habitación luminosa, y aquí los claros vencedores son los paneles LED, que en sus versiones más depuradas y avanzadas nos llevan directos a paneles Mini LED o Neo QLED como los de Samsung. Este tipo de tecnología consigue contrastes muy parecidos a los del OLED con una marcada supremacía en brillo, además de eliminar o reducir drásticamente el riesgo de retenciones de imagen y quemados.
La tasa de refresco también es muy importante cuando disfrutamos de contenido compatible, sobre todo en videojuegos, aunque aquí la mayoría de modelos de gama alta ya nos ofrecen al menos 120 Hz, un valor más que respetable.
