Los vehículos eléctricos enchufables en tela de juicio: las cifras oficiales expuestas hasta ahora no serían reales según lo expuesto por el informe de T&E, elaborado con datos de la European Environment Agency y otras fuentes.
La transición de los motores de gasolina al modelo eléctrico lleva siendo una auténtica odisea desde sus primeros pasos. Desde los problemas de infraestructura que sufrimos en nuestro país respecto a las estaciones de carga a las zonas de bajas emisiones en las grandes ciudades, pasando por un sinnúmero de problemas más: la polémica está servida.
La última gota de agua sobre un vaso que lleva tiempo lleno: ahora resulta que los híbridos enchufables o PHEV, un modelo de vehículo de éxito notable en los últimos años, no son tan ecológicos como los fabricantes nos quieren hacer pensar.
Casi tan contaminantes como un vehículo de gasolina
Los híbridos enchufables se caracterizan por ser un tipo de motor capaz de funcionar tanto con sus baterías eléctricas, que pueden cargarse al enchufarlo en estaciones de carga, como con su motor de gasolina, que entra en funcionamiento cuando la batería no tiene carga suficiente.
Los fabricantes europeos los han promocionado ampliamente como una solución intermedia a la hora de cubrir grandes distancias, el que es claramente el punto más débil de los coches eléctricos, y a la vez conseguir una supuesta reducción en las emisiones que ayuda a cuidar el medio ambiente. Parecía una solución perfecta, al menos a corto plazo, para sentirnos verdes sin sacrificar demasiada libertad de movimiento.
Pues bien, parece que no era tanto así. Los datos del informe de Transport and Environment, organización sin ánimo de lucro, nos dicen que a la práctica, un híbrido enchufable PHEV solo emite un 19 % menos de CO2 que un motor de gasolina o diésel, una cifra que se aleja muchísimo del 75 % de ahorro que las pruebas de laboratorio iniciales sugerían.
La investigadora de Transporte y Medio Ambiente Sofía Navas Gohlke, coautora del informe, afirma rotunda: “Las emisiones reales están aumentando, mientras que las emisiones oficiales están disminuyendo”. Con esta brecha agravándose se crea un problema muy grave, que reduce en gran medida la razón de ser de este tipo de vehículos, más caros y limitados pero que a la práctica apenas contaminan menos.
| Indicador | Valor Oficial (Laboratorio) | Valor Real (Según estudio T&E) | Discrepancia |
|---|---|---|---|
| Emisiones de CO₂ (promedio) | 27 g/km | 135 g/km | +400% |
| Uso en modo 100% eléctrico | 84% de los km | 27% de los km | -68% |
| Reducción real vs. combustión | 75% | 19% | -56 puntos porcentuales |
Un concepto que ya no sirve a largo plazo
Los investigadores atribuyeron esta importante diferencia a que las cifras oficiales sobreestiman en gran medida el factor de utilidad de los híbridos enchufables, es decir, la cantidad de kilómetros que se recorren a la práctica en modo eléctrico respecto a la distancia total recorrida.
Mientras que los datos oficiales indicaban que los PHEV proporcionaban un uso del 84 % en modo eléctrico, el informe de T&E arroja un valor muy diferente: solo un 27 % de los recorridos se hacen así a la práctica.
Pero no todo queda ahí: los resultados del informe van más allá y revelan que incluso en modo eléctrico, los motores híbridos estaban lanzando unos niveles de contaminación muy por encima de lo anunciado, debido en gran parte a que los motores eléctricos no contaban con la potencia suficiente para funcionar de forma independiente, necesitando del consumo de combustibles fósiles durante hasta la tercera parte de los trayectos.
Ahora que este estudio arroja luz innegable sobre un segmento del mercado en que los datos reales eran muy obtusos, se plantea la pregunta inevitable: ¿Qué hacer con todos estos vehículos? ¿Es necesario cambiar las regulaciones al respecto?
Lo cierto es que estamos en un momento de transición con intereses muy grandes en juego y en el que todo el mundo intenta sacar tajada: estudios como este son más importantes que nunca para que como consumidores podamos ser conscientes de qué estamos comprando. Especialmente cuando la normativa parece cambiar cada pocos años y amenaza con no dejarnos circular con nuestros vehículos por cada vez más sitios.
