Aunque el concepto es estupendo, parece que el proyecto PlayStation Classic no hace más que darnos razones encontradas para dudar más de si comprarlo o no. Lo último es que casi la mitad de los juegos que incluye el corto catálogo de 20 títulos serán versiones PAL, o sea: que no irán a la máxima velocidad de refresco que alcanzaron los originales, algo imperdonable en pleno 2018.

Lo que comenzó con la Mini NES como una simple anécdota, algo concebido a modo de regalo para los fans más acérrimos de Nintendo, acabó convirtiéndose en un fenómeno especulativo y en una moda que aunque no es nueva, sí que no había pegado tan fuerte. Pronto tuvimos una Mini Super Nintendo, y las otras marcas corrieron a sacar cosas como incluso un mini Commodore 64. Sony, por descontado, no quiso perder oportunidad y anunció hace unos meses una PlayStation Classic por sorpresa. Una versión reducida de su primera e icónica consola que traería 20 juegos en memoria.

Sin DualShock, sin doblaje, sin 60 herzios

Para quien lo desconozca, en Europa (y también en Australia) sufríamos la maldición de la versión PAL en los juegos de 5ª y 6ª generación, que aunque nos brindaba más resolución que el NTSC americano -el PAL era 576i frente a las 480i del NTSC-, provocaba al mismo tiempo que la tasa de refresco o herzios fuera un 17% más lenta. O sea: los juegos iban un 17% más lentos de un mercado a otro. Y en el caso de PlayStation Classic, la propia Sony ha confirmado que incluye 9 títulos en versión PAL a 50 Hz, mientras que los 11 restantes son NTSC:

  • Battle Arena Toshinden
  • Cool Boarders 2
  • Destruction Derby
  • Grand Theft Auto
  • Jumping Flash!
  • Oddworld: Abe’s Oddysee
  • Resident Evil Director’s Cut
  • Tekken 3
  • Tom Clancy’s Rainbow Six

La web Eurogamer y su exhaustivo Digital Foundry han puesto estos juegos a prueba para ver si el rendimiento PAL se ha vuelto a cobrar velocidad de refresco. Y el problema es que así ha sido. Jumping Flash, hace 23 años un plataformas FP innovador, corre a 25 frames en vez de a los 40 fps de su versión original. Y Tekken 3, el coloso de la lucha 3D, baja de los 30 fps a los 25 frames. Sí, parece una cifra pequeña, pero es otra muestra de cómo el proyecto PlayStation Classic parece que se está gestando con prisas en vez de cuidarlo, ya que en pleno 2018 es inconcebible ver juegos de hace 4 generaciones que no alcancen ni siquiera la tasa más alta que tenían hace 20 años cuando salieron.

A la izquierda, Jumping Flash en PlayStation Classic. A la derecha, en una consola PSX original

A ello hay que sumarle un precio que se va a los 100 euros, un par de mandos que inexplicablemente no son los DualShock con sticks, sino la versión primeriza sin ellos, y además que en España nos tendremos que conformar con los doblajes y traducciones originales, perdiendo en algunos casos la ya icónica mala traducción del Final Fantasy VII o el doblaje al castellano de Metal Gear Solid, considerado como uno de los mejores de la historia. Y de remate un catálogo con presencias extrañas -¿Rainbow Six?- y ausencias imposibles -Gran Turismo, Crash Bandicoot, WipeOut. La PlayStation Classic saldrá a la venta dentro de unos días, aunque ya todas sus reviews coinciden en lo mismo: un diseño y acabado muy nostálgico, pero muy mejorable.