Tal y como están las cosas, todo el mundo se ha abrazado a sus sticks de memoria RAM y a sus SSD para que duren todo el tiempo posible. En estos casos es posible que más de uno piense que el SSD está más seguro en un cajón, pero en realidad es todo lo contrario.
No te preocupes si te acabamos de pillar guardando tus propias RAM de sobra o SSD en el rincón más seguro de la casa, ¡no es para menos! Lo cierto es que está el mercado como para meterlas en una caja fuerte en el banco… pero bromas aparte, lo cierto es que los SSD no se llevan bien con ese tipo de uso.
Tanto los SSD internos de tipo M.2 como los externos de conectividad USB-C o incluso muchas memorias flash comparten una característica en común: no están diseñados para almacenar datos durante largos periodos de tiempo sin usarse. Esta es probablemente la única desventaja que guardan frente a los HDD mecánicos, pero es una muy importante de la que no podemos olvidarnos.
Los SSD no aguantan bien sin conectarse a largo plazo
Cualquiera que esté acostumbrado a manejar discos multimedia o SSD de almacenamiento ocasional se habrá encontrado alguna vez con esto: los dispositivos suelen durar menos de lo esperado o presentar problemas de pérdida de archivos o corrupción de estos.
No es un problema fácil de identificar y a menudo culpamos al modelo en concreto en las primeras ocasiones, pero lo cierto es que un buen día buceas un poco en Google y descubres lo que ocurre: es un punto débil estructural, de diseño, no de calidad de los SSD que has comprado.
Un SSD que recibe alimentación regular puede llevar a cabo multitud de pequeñas tareas que son vitales para mantener el dispositivo funcionando en buenas condiciones: sin que seamos conscientes de ello corrige pequeños errores y reasigna la información a bloques en mejor estado constantemente, manteniendo los datos en un estado óptimo.
Sin embargo, el SSD solo puede hacer esto cuando está encendido o recibiendo alimentación: apagado no hace más que degradarse gradualmente. Por supuesto no es un proceso que vaya a ocurrir en unos pocos días o en dos semanas, pero si tu unidad SSD pasa meses en un cajón, todo apunta a que puedes encontrarte con una desagradable sorpresa cuando vayas a usarla.
Una unidad conectada se beneficiará de un uso regular, incluso teniendo en cuenta que su vida útil es limitada en cuanto a la cantidad de datos que pueden escribir y reescribir, pero la inactividad les hace bastante más daño.
Usarlo como una opción, no como única alternativa
Son muchos los usuarios que utilizan un SSD como almacenamiento de copias de seguridad de sus archivos importantes. Y como cualquier recipiente de copias de seguridad, este suele mantenerse totalmente inactivo hasta que se le vuelcan nuevas versiones o hasta que es necesario, ambas circunstancias que no suelen ocurrir con frecuencia.
Así que si tienes que almacenar información en frío y durante mucho tiempo vale la pena considerar otras opciones en las que apoyarte: tu SSD podría no fallar nunca… pero también podría hacerlo y en ese caso no querrás depender solo de él.
| Criterio | SSD (Unidad de Estado Sólido) | HDD (Disco Duro Mecánico) |
|---|---|---|
| Fiabilidad sin energía | Dependiente del tipo de NAND y temperatura. Requiere conexión periódica (ej. cada 1-6 meses) para mantener la integridad de los datos. | Muy alta. Los datos se almacenan magnéticamente y no se degradan por falta de energía. Ideal para almacenamiento pasivo a largo plazo. |
| Mecanismo de fallo | Degradación gradual por fuga de electrones en celdas NAND. | Fallo mecánico de partes móviles (motor, cabezal). Riesgo por golpes. |
| Resistencia a golpes | Muy alta. No tiene partes móviles. | Baja. Susceptible a daños por caídas o vibraciones. |
| Velocidad de Acceso | Extremadamente rápida (500 - 7500 MB/s). | Lenta (50 - 150 MB/s). |
| Recomendación para backup | Excelente para backups de acceso frecuente, pero requiere un plan de mantenimiento si se guarda desconectado. | La opción más segura y económica para archivado a largo plazo ('cold storage') donde los datos no se consultarán con frecuencia. |
¿Qué hacer en estos casos? Por un lado la regla del 3-2-1 es un viejo confiable que nunca falla para datos importantes: tener 3 copias de los datos, en al menos dos dispositivos distintos y con una de ellas en un lugar distinto.
Además siempre puedes utilizar un ordenador o portátil antiguo como backup o centro de almacenamiento e incluso convertir un viejo PC en un NAS, que es siempre la mejor opción. Si no, conectar tus SSD una vez cada 15 días y dejarlos así durante unos 20 minutos nunca está de más para asegurarles una vida mucho más larga.
| Nº | Acción Esencial | Frecuencia Recomendada | Completado |
|---|---|---|---|
| 1 | Conectar el SSD a un ordenador con alimentación. | SSD QLC/TLC: Cada 1-3 meses. SSD MLC/SLC: Cada 6-12 meses. | ☐ |
| 2 | Mantener el dispositivo encendido y activo durante al menos 20-30 minutos. | Durante cada conexión de mantenimiento. | ☐ |
| 3 | Realizar una lectura de una pequeña parte de los datos para asegurar que el controlador está activo. No es necesario leer todo el disco. | Durante cada conexión de mantenimiento. | ☐ |
| 4 | Almacenar el SSD en un lugar fresco y seco (idealmente por debajo de 30°C). | Permanentemente. Evitar lugares calurosos como coches o áticos. | ☐ |
| 5 | Verificar la salud del disco con una herramienta como CrystalDiskInfo antes y después de un almacenamiento prolongado. | Anualmente o si se sospecha de algún problema. | ☐ |
