El router es uno de esos dispositivos de los que todos dependemos cada día más pero que resulta a su vez un gran desconocido para la mayoría de usuarios. Muchos no tienen la menor idea de cómo configurarlo o siquiera de qué necesita para seguir funcionando bien.
El problema es que solemos desatenderlo por completo hasta que es demasiado tarde. Cuando falla y de repente todos los dispositivos inteligentes de la casa se vuelven locos por la falta de conexión, ya es tarde para controlar el caos.
De hecho, para muchos la solución mágica cuando hay problemas con la conexión pasa por simplemente reiniciar el router, un proceso que, de alguna manera, suele funcionar. Sin embargo, hay fallos más graves que necesitan de atención específica y preventiva.
El calor, el peor enemigo de tu router
No es ningún secreto que las altas temperaturas no se llevan bien con ningún dispositivo electrónico, pero esto es especialmente importante en el caso de los router. Para colmo, rara vez ubicamos el router según las recomendaciones universales, que es en alto y en una zona despejada. El aparato suele acabar más bien al contrario, en algún rincón de una estantería y, en ocasiones, incluso dentro de un armario.
Que un router haga bien su trabajo depende de la intensidad de la señal que sea capaz de dar y aquí la temperatura tiene una importancia clave. Como en todo aparato electrónico, el router tiene ruido eléctrico interno, que debe competir con la señal de radiofrecuencia. Cuanta más temperatura sufre el router, más ruido que se opone a la RF y por tanto, menor intensidad de la señal.
Aquí hablamos de la temperatura de los componentes internos claro, no de la exterior, pero como te imaginarás, una tiene consecuencias directas y palpables sobre la otra, además de ser clave que el aparato esté en una zona con buena ventilación y sin estar encajonado.
El exceso de calor afecta además a múltiples componentes como los condensadores, la memoria flash NAND y la resistencia eléctrica general del circuito, por lo que todo esto deja claro que hay que evitarlo.
Cómo proteger tu router del sobrecalentamiento
Estas son las medidas más importantes que puedes seguir a la hora de mantener tu router en las mejores condiciones:
- Como siempre, la ubicación es clave. Ubícalo en una zona despejada, no lo arrincones en una balda ni en el interior de un armario, donde el calor que genera se concentrará. Como cualquier otro dispositivo electrónico, necesita de una ventilación eficiente para funcionar bien. Ubica tu router en zonas abiertas y aléjalo de la luz solar directa por razones evidentes, así como de superficies blandas o con residuos que puedan obstruir la ventilación.
- Límpialo regularmente. El polvo es una de las causas más habituales de calentamiento excesivo en muchos ordenadores y dispositivos electrónicos, y el router no es una excepción. La acumulación de este empeora la refrigeración y tapona las rendijas de ventilación, por lo que limpiarle el polvo regularmente, así como las zonas circundantes, es muy importante.
- Mantener el firmware actualizado también puede ayudar a un funcionamiento más eficiente de todo el sistema, corrigiendo posibles errores de versiones anteriores y haciendo que todo, incluido la gestión térmica, funcione de la mejor manera posible.
Todo esto es importante con cualquier tipo de router, pero si además te has hecho con un dispositivo de última generación para mejorar el rendimiento de tu router básico se vuelve aún más vital: querrás que tu inversión dé sus frutos al máximo.
