En pleno febrero, parece que 2026 aún nos tiene reservados una respetable cantidad de días fríos por delante. Ahora más que nunca, es importante seguir algunas pautas e indicaciones a la hora de ocuparse de la colada.
Y es que la primera y su agradable calor aún no están aquí y nos quedan semanas en que los días de lluvia y el frío no van a ser la excepción. Secar la ropa se convierte en todo un reto en estas circunstancias, sobre todo si vives en una zona húmeda o no tienes buenos espacios en casa para tender, ya sea por mala orientación o por falta de un balcón con espacio para ello.
Cuando esto ocurre, cualquier ayuda para conseguir que la ropa se seque sin acumular malos olores es poca, y es que no siempre tenemos hueco (o presupuesto) para una secadora.
La clave: la regla de los 30 minutos
Esta regla es tan sencilla como parece, y consiste simplemente en no dejar que pasen más de 30 minutos desde que el ciclo de lavado termina hasta que tendemos la colada. De hecho, se refiere específicamente a no dejar que la ropa lavada pase más de 30 minutos en el tambor, pero lo ideal una vez recogida es tenderla de inmediato, claro está.
No es una novedad revolucionaria ni un gran descubrimiento: todos sabemos que la ropa acumula humedad si la dejamos ahí tras el lavado y se multiplican las posibilidades de aparición de malos olores. La culpa de esto es que el ambiente húmedo y cálido es ideal para la multiplicación de bacterias, que delatan su presencia primero con mal olor y, en los casos más extremos, incluso con moho.
Para que la ropa se mantenga fresca, expertos como Adam Norris, gerente sénior de productos de lavandería en Hotpoint, nos cuenta que «La cuenta atrás empieza en cuanto termina el ciclo». Incluso diez o quince minutos pueden llegar a marcar una notable diferencia en los casos con más dificultades para conseguir un buen secado.
Bicarbonato de sodio para los días más húmedos
Hay varias medidas que debemos tener siempre en cuenta en estos días fríos y húmedos que nos pueden ayudar mucho a conseguir una colada fresca y sin malos olores.
Una de las principales es comprobar que la ropa está completamente seca antes de meterla en un cajón o siquiera doblarla: en caso contrario el menor rastro de humedad se convertirá en garantía de mal olor.
Si tienes serias dificultades para librarte del olor a humedad en tu ropa es usar bicarbonato de sodio. No hace falta más que añadirlo directamente al lavado y ayuda a conseguir un pH más equilibrado en el agua, actuando como agente antibacteriano y neutralizando una parte importante de los malos olores.
En prendas que hayan cogido un olor particularmente resistente, puedes dejarlas en remojo una media hora con agua caliente y bicarbonato antes de echarlas al tambor de la lavadora. Una diferencia de 30 minutos de preparación sigue siendo muy preferible a tener que volver a poner la lavadora con la mitad de las prendas de nuevo.
Lo ideal: una buena secadora
Aunque es una opción que no todo el mundo puede permitirse, por espacio o bien por presupuesto, lo cierto es que si te pasas los meses fríos batallando contra la humedad, tu hogar agradecerá como ningún otro una buena secadora.
Poder despedirse de las luchas por tender rápidamente para que no acumule humedad, de las soluciones parche para los malos olores y de estar acumulando humedad en casa si no puedes tender fuera, simplemente acaban justificando la inversión más que de sobras en muchos casos.
Es el caso de la Candy Smart Pro, uno de los modelos de más éxito de la marca referente, que ofrece una solución más que definitiva contra todos estos problemas y algunos más. Con una capacidad de 8 kg, la posibilidad de programarla y configurarla por Wi-Fi, 7 opciones de ciclos cortos y secado por bomba de calor, se trata de toda una joya inteligente que te hará volver a disfrutar de los días de lluvia con música relajante y una mantita.
