Nadie duda de que las lavadoras son una pieza central no solo en nuestra rutina, sino incluso en nuestra calidad de vida. Hay pocas cosas tan inconvenientes en casa como una lavadora estropeada, pero hay mucho que podemos hacer al respecto para evitar que esto ocurra antes de tiempo.
Una de las señales más inequívocas de que uno está madurando (o que se hace viejo, según lo veas) es que empiezas a dar mucho más valor a electrodomésticos que antes eran prácticamente invisibles en casa. La nevera, la lavadora y la aspiradora son esa tríada que carga casi exclusivamente con el peso de nuestra calidad de vida en la rutina diaria y lo cierto es que a menudo no les dedicamos los cuidados que merecen.
Cada cuánto es necesario limpiar tu lavadora
Nos referimos a limpiarla por dentro, evidentemente, no a pasarle el trapo a la carcasa. Lo cierto es que demasiado común descuidar este electrodoméstico en el mantenimiento que necesita, y hacerlo no es buena idea por varias razones.
- Para empezar, están los olores desagradables y la humedad: prácticamente todo el mundo ha olido alguna vez ese rastro de humedad en la lavadora o en una colada y siempre es señal de que o bien el filtro o la lavadora necesitan un poco de cariño en forma de limpieza.
- Por otro lado, una lavadora sucia es un peligro para la salud que puede provocar diferentes problemas tanto cutáneas como respiratorias, además de alergias.
- Y por si fuera poco, una lavadora sucia que ha acumulado cal puede consumir mucha más electricidad y disparar la factura.
Son todos problemas de primer orden, que de por sí bastarían más que de sobras para justificar una mayor atención a este electrodoméstico tan importante.
¿Y cada cuánto hay que limpiar la lavadora? Aquí no hay una medida universal fija, pero marcas como Whirlpool nos recomiendan hacerlo alrededor de una vez cada 30 ciclos o lavados, o tras haber hecho un lavado en que la ropa ha sufrido una cantidad considerable de decoloración.
Si esto se pospone demasiado, se puede llegar a convertir en un problema de moho, cal o residuos de detergente de diversa gravedad, con el poder potencial de reducir drásticamente la vida útil de tu electrodoméstico.
Cómo puedes limpiar tu lavadora
Ahora que ya sabemos cada cuánto hay que limpiarla, sólo queda saber cómo hacerlo. Aquí lo primero debería ser siempre consultar la guía del fabricante específico de tu lavadora en casa, pero podemos usar las indicaciones que Whirlpool da para sus dispositivos como guía.
El fabricante nos dice que añadamos las pastillas de detergente a un recipiente vacío y que realicemos un ciclo con agua caliente, seguido de otro de enjuague y otro de centrifugado. Tras estos ciclos, la marca nos aconseja retirar el cajón del dispensador (siempre que la lavadora lo permita) y limpiar su superficie con un producto multiusos y agua caliente, ya que aquí también pueden acumularse residuos.
Si la lavadora es de carga superior, poco populares en nuestro país excepto cuando la falta de espacio obliga, es especialmente importante prestar atención al agitador, que debe limpiarse con jabón suave y un paño.
Las toallitas especiales para lavadoras también son muy útiles para la puerta y las juntas del tambor, retirando restos de polvo, detergente y moho.
Por último queda la cal, un problema que puede ser bastante más peliagudo, sobre todo en las zonas con agua dura, donde los depósitos de calcio y magnesio acaban apareciendo. Aquí lo más recomendable es usar un producto específico descalcificador, o bien vinagre, bicarbonato o las habituales pastillas para lavavajillas.
