Hay pocas cosas que den más rabia que recoger la colada y encontrarte con que tu ropa huele mal. Has usado tu detergente de confianza, suavizante, perlas de lavado… Pero algo va mal. Si persiste ese olor a rancio, te contamos cuáles pueden ser las causas y cómo solucionarlo.
Pese a que usar una lavadora puede parecer algo sencillo, hay ocasiones en las que esto no es del todo así. Nos encontramos con que no hemos seleccionado el programa correcto, o que la ropa huele mal pese a que sí lo hayamos hecho. Y ¿hay algo peor que sentir que has tirado agua, detergente, suavizante y tiempo en una colada que no huele bien?
Hoy te contamos algunas de las causas del mal olor de tu lavadora y, sobre todo, las soluciones.
El gran problema: la suciedad del tambor y las gomas
Puede que no lo veas de forma evidente, pero casi todas las lavadoras suelen acumular restos en su interior (suavizante, pelusas, cal, suciedad de la ropa…). El tambor parece limpio por fuera, pero en la parte trasera nos encontramos con una capa de residuos que acaba por generar mal olor. Y uno de los puntos críticos es la goma que se encuentra en la puerta. Porque esa retiene agua después de cada lavado y, si no se seca bien, aparecen moho y bacterias.
En este sentido, la solución es fácil: puedes limpiar la goma con agua caliente y vinagre, o incluso hacerte con algún producto específico antimoho. Y verás cómo el olor desaparece por completo.
Abusar de programas cortos y en frío
Si no es la goma, puede que el problema sea otro. Hemos normalizado en estos últimos años lavar prácticamente todo en frío, o incluso con programas rápidos. ¿Por qué? Porque ahorramos tiempo y energía. Es cierto que son programas mucho más eficientes, pero el agua fría no elimina del todo las bacterias ni disuelve bien el detergente.
Eso va haciendo que, poco a poco, se acumulen restos en el interior de la lavadora. Y, con el tiempo, acaba por oler. Si eres de los que nunca pone la lavadora a 60 grados o más, llega el momento de cambiar. La solución es sencilla: combina lavados cortos con otros a alta temperatura, porque así limpiarás mejor el interior de la máquina.
Revisa el cajetín del detergente
Otro foco muy habitual de mal olor es el cajetín donde echas tanto el detergente como el suavizante. ¿Sabías que puedes extraerlo? Y que, en su interior, lo más probable es que encuentres restos pegajosos, manchas… E incluso moho. Porque es una zona que está siempre en contacto con la humedad y con productos químicos; si no la limpias, es un nido de bacterias.
La solución es igual de fácil que en el caso anterior: saca el cajetín y límpialo. Lo más cómodo es colocarlo debajo del grifo y, ayudándote con un cepillo y con agua caliente, eliminar todos los restos.
El error más común: cerrar la puerta al terminar
Termina la lavadora, sacas la ropa y, automáticamente, cierras la puerta. Parece lógico, especialmente si tienes niños o animales en casa. Pero es lo peor que puedes hacerle a una lavadora (o, al menos, una de las peores cosas). Porque estás dejando toda la humedad atrapada en el interior: sin ventilación, el ambiente es el ideal para el moho y las bacterias. Y es algo que notarás rápidamente en el olor.
Lo ideal es que, tras cada uso, dejes la lavadora abierta unas horas. O entreabierta, al menos. Además, puede ser interesante secar el interior con un paño, así como la goma.
Tips para eliminar el mal olor de la lavadora
Lo ideal es prevenir el mal olor, con todos esos consejos que te hemos dado: cuidar la goma, limpiar el cajetín, dejar que ventile y, además, usar programas calientes de forma habitual. Pero es cierto que puedes encontrarte con que la tuya ya huele mal. Y, en ese caso, hay ciertos pasos que te recomendamos seguir (y que engloban un poco todos los problemas que hemos señalado antes):
- Limpia la goma interior de la lavadora. Ayúdate de un paño humedecido en agua caliente y vinagre, para así eliminar el moho o cualquier resto que pudiera haber.
- Saca el cajetín del detergente y límpialo bien, en profundidad.
- Revisa y limpia el filtro de la lavadora, ese gran olvidado. Se suele encontrar en la parte inferior frontal, tras una tapa. Es ahí donde se suelen acumular pelusas, monedas, botones…
- Haz un lavado en vacío a 90 grados (o 60 grados, dependiendo de tu lavadora) y ayúdate de un limpiador específico para lavadoras.
Y, a partir de ahora, ¡recuerda ventilar bien la lavadora tras cada lavado! En caso de que el olor continúe, te recomendamos contactar con un técnico para que revise otro tipo de problemas.
