Hace ya tiempo que las freidoras de aire son un elemento muy común en nuestras cocinas. Desde su aparición hace algunos años, no han dejado de popularizarse gracias a la variedad que incorporan a nuestros menús, permitiéndonos cocinar muchos platos con menos aceite y de forma más sana.
Si estás leyendo esto es porque tú mismo disfrutas ya en casa de uno de estos prácticos apoyos en la cocina. Quizás tengas algún modelo tan popular como la CP158-AF de Cosori, muy compacta y valorada, o modelos de más alta gama o capacidad.
Sin embargo, ¿qué hacer cuando dejan de calentar? Ese momento de pánico y frustración, en un momento tan importante como al preparar la comida (cuando solemos ir justos de tiempo y estamos cubriendo una necesidad básica), suele ser desastroso. Aunque a veces nuestros peores temores se confirman y la airfryer sufre una avería, en otras ocasiones se trata de fallos tontos y problemas de más fácil solución. Te recomendamos que sigas las instrucciones que te comentamos paso por paso, y no la manipules si no tienes conocimientos suficientes.
Lo primero: revisar que todo esté bien en tu freidora de aire
Si estás ante tu freidora de aire, que no parece querer calentar tu comida por algún motivo inexplicable, lo primero es no perder los nervios y revisar los puntos más básicos, por evidentes que parezcan. Al fin y al cabo, la estadística dice que es mucho más probable que nos hayamos despistado con algún detalle a que el aparato se haya estropeado, por mucho que en un principio parezca imposible. Cuidado si vas a manipularla extremar las precauciones, y no hagas ciertas cosas si está enchufada a la corriente. Para ciertas comprobaciones, tendrás que conectarla de la corriente eléctrica por tu seguridad.
Comprueba si está enchufada y los cables están bien
Empieza por comprobar que la freidora está enchufada correctamente, y que el problema no es de la toma de corriente. Prueba a conectar algo como el cargador del móvil y comprueba que funciona. Si ese no era el problema, lo siguiente es asegurarse de que el cable de alimentación está en buen estado. Suele haber más probabilidades de que se dañe en los extremos, que siempre son los más manipulados y sujetos a tensión.
Comprueba que no hay cables pelados ni sueltos en ningún extremo (ni en el medio) y si es así, déjala desenchufada y acude al servicio técnico para que lo reemplacen antes de volver a usarla. Si el cable puede extraerse por completo, puedes sustituirlo tú mismo por uno de características iguales.
Reiníciala y prueba de nuevo
Si el problema sigue persistiendo, acudimos a la electrónica. Empieza por el recurso más valorado de cualquier informático y reinicia tu airfryer, te sorprenderías con la de veces que esto funciona. Si no lo hace, comprueba que no está en modo de espera, que tiene el programa adecuado marcado y que el botón de encendido de la parte trasera o superior, si tu freidora lo tiene, está en la posición correcta. Esto último puede parecer ridículo, pero es la fuente de la mayor parte de sustos con estas cosas.
Si hay una avería en tu freidora de aire, haz esto
Si ninguna de las soluciones anteriores funciona, probablemente te encuentres de verdad ante una avería. Lo más común es que esta se haya dado o bien en el elemento calefactor, o bien en el termostato encargado de detectar la temperatura.
Si tienes suerte, es posible que simplemente se haya quemado el fusible térmico, que algunas freidoras de aire incorporan, y que protegen el electrodoméstico contra calentamientos. En estos casos es posible que tú mismo puedas reemplazarlo si eres un poco manitas, y si no la reparación será barata. Hay casos en los que es mejor que compres una nueva.
En cualquiera de los otros dos casos, en cambio, la freidora requerirá reparaciones profesionales, puesto que es probable que haya que sustituir el elemento defectuoso o dañado. Límpiala lo mejor que puedas, retira cualquier resto de alimento en ella y contacta con el fabricante para poner en marcha la garantía o el servicio técnico, lo que sea menester. No te preocupes porque estos productos tienen un mínimo de 3 años de garantía, a no ser que la hayas comprado usada, y si no la has manipulado ni es a causa tuya no vas a tener problemas porque te lo arreglen sin coste. Lo malo es que vas a tener que esperar a que te la devuelvan, lo que es un inconveniente si sueles usarla todos los días.
