Desde que compartimos el anuncio de los nuevos altavoces KALLSUP de IKEA nos quedamos con la mosca detrás de la oreja: ¿podía realmente un dispositivo de ese precio y tamaño ofrecer la experiencia de la que hablaban los que los habían probado?
La respuesta más rápida tiene truco: no, uno de estos dispositivos no suena especialmente bien. Lo que nadie se espera, sin embargo, es que unos pocos de ellos puedan mejorar la experiencia al nivel en que lo hacen. Los KALLSUP no dejan a absolutamente nadie indiferente.
No he podido resistirme a echarles el guante en cuanto IKEA los ha lanzado oficialmente, y es que por ese precio valía la pena darles, al menos una oportunidad. Desde ya te digo que no me arrepiento ni un poco: compré 4 y si no he podido ya otros tantos es porque estoy esperando a un posible anuncio de más colores en el modelo.
Diseño: pura estética IKEA
El diseño de estos altavoces es puro minimalismo sueco en su máxima expresión: un cubo de plástico de 7 cm por lado, con los bordes ligeramente suavizados para no resultar agresivos al tacto, con solo dos botones en su parte superior y un puerto USB-C en la parte trasera, que no es otra cosa que su puerto de carga.
Sí, estos altavoces funcionan como dispositivo inalámbrico: no necesitas tenerlos conectados en todo momento para utilizarlos. Es más, su tamaño tan compacto engaña mucho, porque llegan a proporcionar hasta 9 horas de autonomía con el volumen al 50 %. Y créeme que ese nivel de volumen es más que suficiente si utilizas unos cuantos de ellos, aunque de eso hablaré en detalle un poco más abajo.
Sus dos botones superiores son simplemente para encenderlos y para sincronizarlos entre sí: IKEA no se ha complicado con controles de pista y ni siquiera hay botón de volumen. La marca da por supuesto que controlaremos el mismo desde el móvil o el dispositivo BT que usemos, y hace bien: el resultado es un diseño más limpio y con el que no se pierde utilidad, pues la gracia de estos altavoces es usarlos en grupo y unos controles individuales serían una molestia.
Además se sienten sólidos y firmes en las manos: un altavoz con todas las de la ley que no aparenta peligrar ante la menor caída. Parecen valer más de lo que cuestan.
Sonido: una pegada que sorprende
A los KALLSUP llegas por el precio y el diseño, pero te quedas por el sonido. Todo el mundo al que se los he enseñado ha compartido la misma sorpresa hasta ahora, y es que no son para menos.
Cuando enciendes uno de ellos, el resultado es esperadamente tibio: el volumen no es muy alto, los graves son tan sencillos como cabría esperar y, bueno, simplemente «cumplen».
El secreto de estos altavoces, sin embargo, es que con solo presionar un botón se emparejan entre ellos. Es cierto que su sonido individual no es ninguna maravilla (aunque desde luego superior a lo que cabría esperar por 5 euros) pero conforme vas encendiendo y emparejando más unidades, la experiencia mejora exponencialmente: es una locura de experimentar.
Uno suena regular, dos ya lo hacen mucho mejor. Cuando tienes los cuatro sonando a tu alrededor, estás ante una experiencia sonora que se equipara con la de equipos bastante más caros… aunque claro, esto último no es una buena medida: casi cualquier altavoz o barra vale mucho más de 20 euros.
Yo tengo en el escritorio del ordenador una barra de sonido corta, una Winnes que costó unos 60 euros en su día hace un par de años. Pues bien, si tengo que elegir, me quedo sin dudar con el efecto envolvente de los 4 KALLSUP.
Además, IKEA nos dice que podemos emparejar hasta 100 de estos altavoces simultáneamente. No pienso hacer la locura de poner a prueba esa cantidad, pero tampoco me cabe duda de que unos 10 de ellos pueden ser espectaculares para habitaciones grandes.
Lo mejor y lo peor de estos altavoces
Lo mejor de los KALLSUP:
- Sonido envolvente de categoría muy superior a su precio cuando emparejas 3 o más unidades
- No dejan de ser altavoces portátiles con 9 horas de autonomía que puedes llevar a cualquier parte
- Poder conectar hasta 100 unidades en un dispositivo de 5 euros es una locura irrepetible
Lo peor:
- El control de volumen puede echarse en falta si simplemente quieres uno como altavoz Bluetooth
- Tampoco pueden apagarse manualmente: lo hacen de forma automática
- El sonido es muy bueno en su efecto envolvente con varios de ellos, aunque no puedes esperar los bajos de un subwoofer
Para quién los recomendamos
Los KALLSUP no vienen a sustituir tu Home Cinema ni tu barra de sonido de 200 euros del salón… pero se presentan como una alternativa sorprendentemente sólida, versátil y atractiva a la hora de aportar sonido portátil a cualquier habitación.
Son ideales para escuchar música mientras te mueves por casa, disfrutar de tus podcast o llevártelos a una acampada o excursión con amigos. Incluso para que no falte música el fin de semana en una casa rural: tienen potencial de sobras para superar a muchos altavoces inalámbricos y un encanto único al que resulta imposible resistirse.
Además, son un regalo impresionante por muy, muy poco dinero. En IKEA los tienes por 4,99 € cada uno.

