Los OLED llevan ya un buen tiempo entre nosotros y se han asentado como una de las alternativas más sólidas y, sobre todo, espectaculares, de la gama alta. Sin embargo no son perfectos y sus debilidades, aunque escasas, son un lastre muy pesado. Sin embargo, todo esto podría cambiar muy pronto.
Vivimos un momento muy particular en el mundo de las tecnologías de imagen. Tenemos dos grandes tipos de paneles, LCD y OLED, y nos enfrentamos a una peculiar dicotomía: ninguna de las dos opciones es objetivamente superior a la otra. No de forma general, al menos.
Por una vez, no se trata de una simple decisión de presupuesto, de ver cuánto estamos dispuestos a gastar para conseguir lo mejor, porque «lo mejor», en este caso, no está claro en absoluto.
Sí, los paneles OLED ofrecen la mejor calidad de imagen si hablamos en términos objetivos: sus colores y sus negros puros son imbatibles, pero sus debilidades son igual de marcadas. El brillo limitado, el inevitable degradado de sus componentes orgánicos con el agravante del burn-in… son contras tan importantes que en muchos casos, hacen mejor decidirse por un dispositivo mini LED incluso en las gamas más altas.
El PhOLED, llamado a cambiarlo todo
Del mismo modo que la tecnología micro LED parece prometer la solución perfecta para los televisores LCD, aunando lo mejor de ambos mundos (aunque aún lejos de poder comercializarse a gran escala), hay un tipo de tecnología que nos promete algo parecido en el mundo del OLED. El nombre es PhOLED y parece ser la clave del futuro de los televisores de gama alta.
¿En qué se diferencia de los paneles OLED que tan bien conocemos ya? Para empezar, el PhOLED usa emisores de luz fosforescente, a diferencia de los emisores fluorescentes que los OLED equipan.
Estas dos palabras, que tan habitualmente se usan de forma indiscriminada, no son iguales en absoluto: cuando hablamos de tecnlogías de imagen, el emisor fosforescente implica una eficiencia potencial de hasta el 100 %, frente al 25 % en que los fosforescentes de los actuales OLED se quedan. Todo ello con la misma cantidad de energía.
Esto, en un televisor, implicaría tener una pantalla capaz de dar mucho más brillo con el mismo consumo que los modelos actuales, o al revés, el mismo nivel de brillo con un consumo inferior. Y menor consumo implica menos calor en la pantalla, y por tanto una vida útil más larga de sus componentes: sería el adiós a los quemados y retenciones de imagen, al menos a corto y medio plazo.
De hecho, PhOLED ya se utiliza para la fabricación de subpíxeles rojos y verdes desde hace años, pero los azules se han resistido tanto que casi parecía que iban a acabar por dejarnos sin televisores PhOLED. Hasta ahora.
El PhOLED podría llegar en 2027
El portal The Elec, uno de los referentes coreanos a nivel mundial en tecnologías de imagen, ha publicado una información que nos tiene a todos los aficionados a la imagen frotándonos las manos.
Según han compartido, el fabricante Lordin ya tendría las instalaciones de producción necesarias para producir ZRIET, su propia versión completa de paneles PhOLED, con subpíxel azul incluido.
Estas noticias siempre hacen alzar una ceja con más que comprensible sospecha, pero lo mejor es que Lordin no es el único: Samsung está desarrollando su propia versión de la tecnología y LG Display ha anunciado que también está en un nivel parecido, a tiro de piedra de comercializar sus primeros modelos.
Podríamos estar a las puertas de una nueva tecnología que, si bien está aún muy verde y necesitará tiempo para madurar, mejorar y abaratarse, promete ser el micro LED de los paneles orgánicos. Lo que nadie esperaba es que fuese a democratizarse antes que estos, y noticias tan optimistas como la de hoy hacen que todo apunte a que finalmente será así.
Además, una tecnología como esta no es importante solo para los televisores: cualquier dispositivo que incorpore pantallas OLED, como nuestros smartphones y tablets, tiene muchísimo que ganar aquí. Imagina poder disfrutar de la pantalla de tu móvil a máximo brillo durante horas, además de evitar buena parte del calor que se genera por ello y que tantos problemas trae a los móviles.
