El último informe de UBI Research indica que a los fabricantes aún les queda mucho camino por delante hasta conseguir abaratar esta tecnología lo suficiente como para que pueda llegar al gran público.
2026 está siendo para muchos el año de la imagen. Mientras todo el mundo de la tecnología y la electrónica parece encarecerse con cada día que pasa, los televisores y monitores parecen vivir en una especie de ilusión paradisíaca en que no dejan de lanzarse modelos más grandes, mejores y más baratos.
Son muchos los que creen que este será el año en que veremos la auténtica democratización de tecnologías como los paneles OLED o los televisores de gran diagonal y lo cierto es que todo apunta a que los avances van todos en ese sentido.
Sin embargo, parece que hay una tecnología para la que aún tendremos que esperar: a menos que tengas un presupuesto realmente abultado, el Micro LED sigue lejos de tu salón.
El informe Micro LED más detallado hasta la fecha
Todo viene de un informe de UBI Research, una consultora coreana cuya sede se encuentra en Seúl, que la semana pasada publicó el que es, hasta ahora, el informe más detallado que se ha llevado a cabo en cuanto a costes de los televisores Micro LED.
Los datos no son muy esperanzadores que se diga, al menos por el momento. En él, se analiza los costes de fabricación de un televisor Micro LED de 101 pulgadas de diagonal… y los números se van por encima de la azotea: 52.000 dólares estadounidenses en total, que al cambio son más de 44.000 euros.
La gran mayoría de estos costes corresponder, cómo no, al panel, que se lleva casi 29.000 dólares en la fabricación de los píxeles que lo componen y casi 16.000 dólares en la placa posterior: más de un 82 % de los costes totales.
Estos costes no corresponden a precio de mercado alguno, sino a lo que le cuesta al fabricante elaborar el producto teniendo en cuenta la madurez de las tecnologías y procesos actuales.
Eso sí, las cifras manejadas en el estudio dan a entender que debe haberse limitado a fabricantes coreanos, pues hay fabricantes de fuera del país que manejan costes bastante inferiores, aunque lejos de nuestros bolsillos también.
La clave aquí parece en manos de China una vez más, potencia de vanguardia en cada vez más ámbitos tecnológicos. No hace mucho que se hizo viral una noticia de AWALL, fabricante chino, en que se hacían eco de su capacidad de fabricar un panel de 129 pulgadas, Micro LED y en formato Cinemascope, por «solo» 36.000 dólares, muchísimo dinero pero tambien mucho menos que el mencionado en el informe.
Hay que tener en cuenta que estos precios no pueden extrapolarse directamente a lo que serían sus versiones de mercado: es lo que cuesta a los fabricantes elaborar estos modelos, del mismo modo que a una empresa automovolística le cuesta mucho más diseñar y fabricar un concept car que producir después su versión en superdeportivo para el «gran» mercado.
Una vez la tecnología se asiente, la producción en masa abarata mucho los costes, pero en cualquier caso el Micro LED sigue lejos de ese punto.
Por qué es tan importante el Micro LED y cómo funciona
Los paneles micro LED llevan años en el punto de mira de las grandes tecnológicas y también de los aficionados más metidos porque proponen una solución universal a las carencias que hoy presentan las distintas tecnologías de imagen.
Los paneles LED ofrecen muy buena durabilidad y niveles de brillo, pero su contraste deja mucho que desear y el blooming es inevitable, incluso en los modelos más avanzados actuales. Los OLED, en cambio, tienen una calidad de imagen impecable, pero están limitados en cuanto a brillo y legibilidad de texto, además de sufrir los infames quemados o retención de imagen.
El Micro LED ofrecería lo mejor de ambos mundos sin sus debilidades: negros perfectos, contraste infinito y el nivel de brillo de un panel LED, sin la degradación de los materiales orgánicos ni los malditos halos del blooming. Parece un sueño hecho realidad: cómo no luchar por él.
Como en un panel OLED, un panel Micro LED usaría iluminación independiente para cada píxel gracias a sus LEDs microscópicos, pero como están fabricados de materiales inorgánicos, estos no se degradan ni están expuestos al burn-in como en los paneles OLED actuales. Décadas de negros puros, contraste infinito y un brillo cegador.
El Micro LED es la respuesta a las peticiones de todos esos usuarios que no se deciden a dar el paso al OLED por alguna de sus contraindicaciones pero que no pueden cerrar la boca ante la calidad de su imagen, así que desde el anuncio de la tecnología, sigue siendo el sueño de muchos.
El problema es fabricarlos, claro. Una pantalla 4K tiene 8,3 millones de píxeles, y cada uno de esos píxeles necesita sus tres LEDs individuales de cada color. Eso son más de 25 millones de chips que ubicar en una sola pantalla así que, efectivamente, es tan difícil como carísimo. Al menos a día de hoy.
Quedará tocar madera y cruzar los dedos para que los procesos sigan depurándose y abaratándose. Tengamos esperanza.
