Las marcas japonesas marcaron los inicios de las tecnologías de imagen que hoy todos disfrutamos. Con un claro predominio en aquellas décadas en que los televisores tenían más fondo que diagonal en la época de los CRT, 2026 ve el fin de una era.
Si peinas ya canas o entradas como el que escribe, seguro que al pensar en los televisores de tu niñez, cuando pasabas horas y horas frente a aquella caja mágica de sueños y aventuras, rememoras nombres como Sony, Pioneer, Sharp, Hitachi , Toshiba o Panasonic. Eran sinónimos de calidad punta, dispositivos llegados del lejano Japón, cuna de la electrónica más avanzada, para traernos el futuro a casa.
Mucho ha llovido desde entonces: Japón ya no es lo que era. La dura competencia de sus vecinos chinos y coreanos ha hecho estragos en el país del sol naciente. Hoy mismo, Panasonic, el último fabricante japonés de televisores que resistía, ha caído: ha anunciado que a partir de ahora su socio chino Skyworth se encargará del marketing, la fabricación y las ventas de sus televisores. Efectivamente, ha vendido.
Los televisores Panasonic no desaparecen
La retirada de Panasonic marca el fin de una era: el abandono definitivo de Japón en el mercado de televisores. El país que un día fue sinónimo de las últimas tecnologías audiovisuales aún resiste bien en el mercado de sonido con Sony, pero ha caído en el de imagen.
Y Panasonic no eran palabras menores: durante décadas, los televisores de la marca eran el estándar de calidad al que nuestros padres aspiraban y hasta la llegada de los paneles OLED, los televisores de plasma de Panasonic eran los mejor valorados de la industria.
Panasonic ha hecho el anuncio ví FlatpanelsHD, en un comunicado en que anuncia que su nuevo socio chino, Skyworth, se encargará a partir de ahora de la producción y venta de los televisores que seguirán llevando su marca. En el acuerdo, Panasonic se compromete a seguir aportando su experiencia como garantía de calidad para mantener sus estándares de calidad, desarrollando modelos OLED de gama alta en conjunto con su nuevo socio, aunque solo la experiencia podrá decirnos qué va a ocurrir realmente con sus paneles a partir de ahora.
El nuevo mercado de televisores
Es cierto que las marcas japonesas de televisores nunca habían sido las más económicas, pero ofrecían a cambio unos estándares de calidad y la excelencia que caracteriza a la forma de producción del país: aún a día de hoy, sus componentes de hardware son los mejor valorados, con una fama que podríamos equiparar a la de la precisión y perfeccionismo alemanes en occidente.
Sin embargo, parece que esto no ha sido suficiente para resistir frente a unos fabricantes chinos que cada día son mejores y más agresivos: con unos precios de derribo y una evolución constante, las marcas de China son una bestia imparable que no deja de crecer y de ofrecer más por menos. Muy lejos queda ya aquel «Made in China» que era sinónimo de productos baratos y malos.
El mercado de televisores queda en manos de nombres nuevos y no tan nuevos: Xiaomi, TCL, Hisense o Skyworth, además de LG y Samsung desde Corea del Sur. Esta última es la que ofrece una apuesta más parecida a lo que las marcas japonesas eran: precios más altos pero servicio y calidad premium, con un ecosistema cada día más completo y a la vanguardia de las tecnologías domésticas de IA.
Panasonic ha sido así la última resistencia en caer, siguiendo al movimiento de Sony de vender el 51 % de su negocio de televisores a TCL hace solo escasas semanas y pasándole a los chinos su fabricación. Ante esto, no podemos más que despedirnos de las marcas que tanto han hecho por la industria actual y sin las que el mundo de la electrónica no sería como lo conocemos, especialmente en cuanto imagen y entretenimiento. Les dedicamos, a todas ellas, un sentido arigatō.
