Se ha hablado largo y tendido sobre ello, pero es que no es un tema que pueda dejarse de lado en pleno 2026: la crisis de la memoria RAM está arrasando con cada vez más sectores del mercado tecnológico y ni siquiera Samsung, uno de los principales fabricantes de chips, parece capaz de librarse de sus efectos.
Los gamers de medio mundo están que trinan desde finales de 2025 y el mercado de PC se ha desplomado desde entonces, con unas caídas en ventas de ordenadores y componentes sin parangón hasta ahora. Primero fueron los precios de los kits de RAM, después los SSD, les siguieron las tarjetas gráficas y ahora los procesadores caen también. Y todo apunta a que los siguientes serán los móviles.
Los flagships de Samsung podrían subir de precio muy pronto
Según un informe publicado por TechManiacs, el precio de los smartphones más punteros de la marca coreana podría subir durante la primera semana de junio, al menos en Grecia, que es la nacionalidad del medio en cuestión.
La subida afectaría a toda la serie Galaxy S, además de al Galaxy Z Fold 7, el Galaxy Z Flip 7 y los Galaxy FE. Los expertos de TechManiacs cuentan que todos estos móviles pasarán a costar al menos unos 100 € más en su territorio, aunque especifica que los dispositivos con mayor capacidad de almacenamiento podrían ver incrementos incluso mayores.
Evidentemente, se espera que esta subida no se quede solo en Grecia, siendo lo más probable que se aplique a todos los países de Europa, donde esta generación ya había visto subidas de entre 50 y 80 euros en los modelos más básicos en cuanto a memoria y almacenamiento.
De hecho, al otro lado del charco tampoco deberían ponerse demasiado cómodos, porque es más que probable que el mercado estadounidense sufra una suerte parecida más pronto que tarde, pese a que allí Samsung también subió sus precios entre 40 y 100 dólares en las versiones básicas.
La crisis de la memoria no perdona a nadie
Samsung no es ni mucho menos la única marca en subir sus precios, y es que esta subida no es arbitraria ni se hace buscando ampliar el margen de beneficios: obedece a un simple aumento de costes por culpa del precio de los chips de memoria.
En un entorno en que todas las marcas suben los precios y el mercado ya está muy caldeado, los grandes fabricantes luchan por mantener una buena imagen y asumen los sobrecostes tanto como pueden, pero nadie puede hacer magia aquí: es una situación parecida a la sufrida en el mundo de las consolas con los aumentos de precio de PlayStation a los que Nintendo se resistía pero ha tenido que acabar sumándose.
Marcas como OPPO, OnePlus, vivo y Xiaomi ya han tenido que aumentar también sus precios respecto a generaciones anteriores en varios mercados internacionales y a Samsung no le queda otra que amoldarse como los demás.
La situación, como muchos ya sabéis, viene dada por la desmesurada demanda de chips de memoria que los grandes centros de datos para IA mantienen, absorbiendo prácticamente toda la producción de las grandes fábricas y disparando los precios a la vez que la disponibilidad cae en picado.
Sin embargo, incluso esto empieza a dar señales de agotamiento: las grandes firmas de IA están intranquilas y los inversores son cada vez más recelosos a la hora de seguir inyectando millones a un negocio que no está resultando tan rentable como muchos creían. De hecho, no lo es en absoluto, y se sostiene exclusivamente en base a unas promesas que cada vez está menos claro que vayan a poder cumplirse.
Mientras, los grandes ganadores son los tres grandes fabricantes mundiales de chips de memoria: Micron, SK Hynix y Samsung, aunque como acabamos de ver, ni siquiera esta última se libra del aumento de precios.
