Cuando hablamos de salud bucal, se suele reducir al simple hecho de lavarnos los dientes después de cada comida. La realidad dista mucho de esa idea, sobre todo cuando hemos pasado por un tratamiento bucal complejo como es mi caso y atraviesas varias etapas delicadas como el embarazo, postparto y lactancia, pues la boca se ve muy afectada. Hoy quiero compartir mi experiencia personal con el Oral B iO 10, un cepillo que me recomendó mi higienista bucal durante el embarazo y finalmente he comprado meses después de dar a luz.
La salud de los dientes y de las encías es algo vital para cualquier persona. Y, además, en mi caso concreto lo ha sido aún más, puesto que he tenido tres embarazos muy seguidos entre sí. La salud bucal de las personas embarazadas se ve muy afectada durante los meses de gestación: se inflaman las encías, se produce más sarro y, además, las encías pueden incluso llegar a sangrar. Tras una cita con mi higienista, me comentó que una de las mejores alternativas era hacerse con un buen cepillo de dientes. Y eso fue lo que hice: comprarme uno de los mejores del mercado. Hoy vengo a contarte si realmente merece la pena.
Por qué Oral B iO Sense
Fue mi higienista quien me recomendó cambiar de cepillo y comprar un modelo de Oral B que fuese superior al 7, ya que incorporan un modelo de vibración y presión diseñado para proteger las encías y hacer una limpieza más profunda. En aquel momento no lo compré, pero la idea se quedó en mi cabeza. Fue tras dar a luz y finalizar el tratamiento cuando decidí hacer la inversión a un modelo superior, y ya puestos a invertir prefería comprar el último modelo.
El consejo de la doctora fue clave, aunque también había visto las experiencias de algunas influencers en Instagram como riumbaumarta con modelos anteriores y es por eso que decidí apostar por el tope de gama de la marca. Y lo cierto es que no me arrepiento en absoluto.
Las características más destacadas
Hay algunos puntos que me parecen clave a la hora de hablar de este cepillo, esos puntos fuertes que marcan totalmente la diferencia:
- Tecnología iO magnética: la vibración es mucho más suave que los modelos más antiguos o tradicionales. Sientes como una limpieza diaria más profunda.
- Detección de presión inteligente: la luz cambia de color si aprietas demasiado. Y he de admitir que no sabía que apretaba tanto al cepillar los dientes hasta que he tenido este cepillo.
- Seguimiento en tiempo real con la aplicación: a través de la app, puedes ver cuáles son las zonas que has dejado sin limpiar. Esto es práctico no solo para adultos, sino incluso para niños que están aprendiendo a cepillarse los dientes.
- Cargador inteligente iO Sense: no sólo carga el cepillo, indica el tiempo de cepillado con caras según el tiempo empleado.
A nivel de diseño, es exactamente lo que cabría esperar de un cepillo: sencillo, de color negro y con materiales bastante premium. No esperaba menos, puesto que la marca asevera que tiene una gran durabilidad a largo plazo y que es precisamente por eso por lo que es una inversión que merece la pena.
Mi experiencia en el día a día
La primera vez que usé el cepillo he de decir que la vibración en las muelas de atrás me dio sensación de mareo. La segunda vez ya te acostumbras y es gracias a ese sistema que sientes los dientes más pulidos. Me apasiona que tenga varios modos, por ejemplo, uno en concreto para limpiar la lengua, otro de blanqueamiento de dientes donde quedan super pulidos, entre otros.
Gracias al Oral B iO Sense he aumentado mi tiempo de cepillado. He de reconocer que probablemente no llegaba ni al minuto con un modelo antiguo o un cepillo tradicional. Las primeras veces con este, al finalizar, las caritas que me aparecían eran siempre de enfado o medio satisfacción. Una vez pasan los días te acostumbras y el tiempo adecuado para un cepillado satisfactorio es igual o superior a 2 minutos. Al principio se me hacía largo ese tiempo de cepillado y a día de hoy ya me he acostumbrado y lo hago sin necesidad de ver el resultado de la carita.
Otra de las cosas que he aprendido es a aplicar la presión adecuada, pues gracias a que la luz cambia de color sé exactamente cuando me paso de presión y que fuerza es la que tengo que ejercer. Además, siento las encías más limpias y a diferencia de antes, ya no me sangran.
He de reconocer que aún no he usado la aplicación, pero lo dejaré para más adelante y escribir un post sobre ello, pues según tengo entendido te indica que zonas de la boca no has limpiado correctamente. Sin duda, un añadido muy interesante, aunque hay que dedicarle tiempo para sacarle partido.
Y, por último, uno de los puntos que me parece más práctico en el día a día y que en mi anterior cepillo no tenía es el estado de la carga. Te indica que tanto por ciento de batería te queda y así en las prisas de la vida diaria no tienes la sorpresa de quedarte sin batería y no poder cepillarte los dientes correctamente.
Conclusión: ¿merece la pena?
Mi higienista me recomendó un modelo a partir del 7 debido a que incluye un sistema de vibración que otros modelos anteriores no tienen. Personalmente, creo que merece la pena ir directamente a lo mejor si ya vas a dar el salto a esta gama. Sobre todo porque es una inversión que realizas en una herramienta de salud y una sonrisa sana a largo plazo. Además, he aprendido a cepillarme los dientes de manera más consciente, por lo tanto, no puedo estar más contenta con esta decisión. Para mí, es rotundamente un sí. Es algo que comparten prácticamente toda las reseñas que he podido ver en Amazon, donde podrás encontrarlo por menos de 400 €.
