Instalar un toldo en la terraza, o en la azotea, es una tarea aparentemente sencilla: medir, elegir color y llamar al instalador. No obstante, un fallo de planificación acaba saliendo muy caro. Porque un toldo defectuoso o mal elegido no solo no protege del sol, sino que puede salir volando con una racha de viento, acumular bolsas de agua o durar dos temporadas.
Para evitar que tu inversión sea una pesadilla a nivel económico, hoy te contamos cuáles son esos 7 errores que sí o sí debes evitar durante el proceso. De este modo, te asegurarás de elegir bien tu toldo, de su durabilidad y de la eficiencia energética a posteriori.
1. Priorizar el precio por encima de la densidad de la lona
Es el error más habitual, por dejarse seducir por ofertas que sean low-cost. En el mercado de los toldos, lo barato acaba saliendo caro a largo plazo. Porque una lona de baja calidad:
- Pierde el color.
- No bloquea bien el calor.
Para conseguir la protección óptima, busca siempre lonas acrílicas tintadas en masa y que tengan, como poco, un gramaje de 280 gramos por metro cuadrado. Huye de todo lo que sea poliéster, porque hará que pase la radiación del sol y convertirá tu terraza en un invernadero.
2. Ignorar el tipo de tejido y la protección UV
No todas las telas protegen igual, y esto es algo que has de tener siempre en cuenta. No todas las telas proyectan una sombra eficiente, puesto que el factor de protección ultravioleta es clave.
Los tejidos acrílicos son mejores tanto para clima mediterráneo como para templado, porque repelen el agua y bloquean hasta el 90 % de los rayos UV. Por otra parte, los tejidos técnicos son ideales si buscas la máxima eficiencia energética, porque permiten que el tejido respire y evita ese tapón de calor.
3. No calcular bien las dimensiones
Medir el ancho de la pared no es suficiente, puesto que es clave considerar la proyección o salida del toldo, así como la inclinación para que este sea efectivo.
A medida que el sol va avanzando, la sombra se desplaza. Si compras un toldo que mide lo mismo que tu terraza, verás que a las 4 de la tarde la sombra la tendrá tu vecino en lugar de tenerla tú. De ahí que se recomiende añadir un margen de entre 30 y 50 centímetros, aproximadamente.
4. Escoger el color solo por estética
Elegir el color del toldo basándote solo en la estética de la fachada es un fallo que, además, será costoso a largo plazo. Porque las tonalidades influyen tanto en la temperatura como en la fatiga visual.
| Color del toldo | Capacidad de filtrar rayos UV | Absorción del calor | Recomendación de uso |
|---|---|---|---|
| Tonos claros | Media (90 %) | Baja (Reflejan la luz) | Terrazas pequeñas o zonas de calor moderado |
| Tonos oscuros | Alta (99 %) | Alta (Absorben bien el calor) | Espacios amplios y muy ventilados |
5. Prescindir de los sistemas de seguridad frente al viento
Un toldo es, a efectos prácticos, una vela de barco gigante pegada a tu fachada. Si no instalas sensores de viento en toldos motorizados o que sean de grandes dimensiones, es casi una negligencia, porque puede que te encuentres con que han arrancado los anclajes de la pared.
Los sistemas modernos de domótica traen consigo sensores que se encargan de recoger el toldo automáticamente al detectar vibraciones o rachas de viento superiores a los 30 km por hora. El coste de este accesorio es muy bajo en comparación con tener que reparar la fachada.
6. No comprobar la normativa de la comunidad
Si vives en un edificio de pisos o en una urbanización, no puedes elegir el toldo que quieras. Cambiar el color, el patrón o incluso el herraje sin que se haya aprobado en junta puede derivar en denuncias. Antes de pedir presupuestos, solicita al administrador el acta donde se especificaron tanto los modelos como los colores autorizados en tu comunidad.
7. Olvidar el mantenimiento o la inclinación antilluvia
No se debe instalar un toldo a una inclinación inferior a los 14 grados, puesto que es una invitación al desastre; si el toldo queda demasiado horizontal, la lluvia acumulará el agua en el centro de la lona. Y eso hará que el peso del agua venza los brazos, doble la estructura o rasgue el tejido. Además, puede provocar manchas en el toldo a largo plazo.
Evitando estos errores, no solo ahorrarás dinero en reparaciones, sino que harás que tu toldo dure mucho más tiempo.
