Los toldos motorizados se han convertido este año en mucho más que un capricho, sobre todo en zonas de calor: es un imprescindible para quienes buscan el mayor confort térmico. Pero, muchas veces empujados por las ofertas, hay personas que solo se fijan en las dimensiones de la lona o en la potencia del motor y dejan atrás otros parámetros clave. ¡Hoy te los contamos!
Elegir un motor básico, que no cuente con las medidas de seguridad claves, puede acabar por provocar más problemas de los que pienses a simple vista. Como, por ejemplo, que una racha de viento arranque la estructura o que un corte de luz haga que la lona quede totalmente desprotegida ante la lluvia.
Pero en Topes de Gama te vamos a contar qué funciones extra hay que tener en cuenta y, sobre todo, cuál es el error que jamás deberás cometer.
El mayor error: ignorar la seguridad mecánica y climática
El mayor fallo que puedes cometer es comprar un kit de motorización plano, uno de los que únicamente incluye un motor que te permite subir y bajar. Sin más.
El motivo es sencillo: un toldo desplegado actúa como la vela de un barco. En caso de que la instalación no tenga sensores de oscilación, o no tenga un mecanismo de recogida manual, cualquier imprevisto meteorológico (ago tan sencillo como una tormenta de verano), podría rajar la tela. O doblar los brazos, o incluso dañar el mecanismo interno.
Por suerte, son pocos ya los toldos que tienen esto, así que sería extraño que apostases por uno que trajera este mecanismo.
Qué 4 extras debe tener tu toldo sí o sí
Más allá del error, hay 4 básicos que te recomendamos que toldo tenga siempre.
1. Sistema de socorro manual
En caso de que haya un corte en el suministro eléctrico (por ejemplo, durante una fuerte tormenta), necesitas tener un sistema de socorro que te permita plegar el toldo de forma manual. De otro modo, quedaría expuesto.
Revisa que el motor tenga lo que se conoce como accionamiento por manivela, que te permitirá enganchar una manivela manual para recoger la estructura de forma mecánica.
2. Sensor de viento
Es cierto que no todos los toldos tienen sensores de viento, pero puedes añadirlo por separado. Es un sensor de vibración que se suele colocar en la parte frontal del toldo, y que va midiendo las oscilaciones y la elevación que sufre el tejido.
En caso de que el movimiento supere el umbral que hayas programado, se transmitirá una orden al motor y se recogerá el toldo de forma automática. No tendrás ni que estar en casa ni que estar pendiente.
3. Final de carrera electrónico
Los motores más baratos tienen finales de carrera (que son sensores que miden cuándo el toldo está completamente cerrado) regulados por tornillos. Estos, por desgracia, pueden acabar desajustándose. Ante este problema, lo mejor es apostar por motores con finales de carrera electrónicos. Es un sistema que permite memorizar los puntos exactos de parada de forma digital.
4. Conectividad domótica y control mediante app
Y, por último, no es imprescindible… ¡Pero es muy cómodo! El poder contar con control inteligente mediante WiFi. Son muchos los toldos que son compatibles con aplicaciones móviles como Tuya, Alexa o Google Home. Y no solo es cómodo porque no tendrás que usar jamás el mando a distancia, sino porque podrás programar rutinas diarias para que el toldo se pliegue y despliegue de forma automática a las mayores horas de sol. Podrás casi olvidarte de tener que hacerlo tú mismo.
