Es todo un clásico ya: intentas cambiar de canal o subir el volumen y el mando no responde. Lo primero que hacemos casi todos es quitarle la tapa a la zona donde van las pilas y girarlas con el pulgar como alguna suerte de ritual infalible.
Se trata de una acción casi esotérica, ese algo que sabemos racionalmente que no debería funcionar, pero con el que la realidad conspira una y otra vez para demostrarnos que estamos equivocados, que el gesto tiene poder. Como cuando soplábamos aquellos míticos cartuchos de la Nintendo NES o la mítica Mega Drive de Sega.
Sin embargo, hay otras formas de comprobar si el mando de tu televisor realmente ha dejado de funcionar por alguna avería y ha llegado el momento de cambiarlo o si se trata, mucho más probablemente, de que las pilas se han agotado (siempre y cuando no cuentes con manos de carga solar como el SolarCell de Samsung, claro). Es más, la única herramienta que necesitas para ello probablemente la tengas ahora mismo en las manos o sobre el escritorio.
Los infrarrojos siguen a la orden del día
La tecnología de nuestros mandos a distancia para la tele y los equipos multimedia domésticos es una de esas cosas que parece haber alcanzado el pico de su evolución: lleva desde la década de los 80 sin apenas cambiar, ¡más de 40 años! Pero es que aquí pasa como con los tiburones en el reino animal: cuando el diseño es casi perfecto hay muy poco espacio para mejoras.
La mayoría de mandos a distancia actuales se valen de LED infrarrojos, incluso ahora que hay opciones inalámbricas como el Bluetooth, el Wi-Fi o la radiofrecuencia. Hoy los equipos de gama más alta recurren en ocasiones a alguna de estas alternativas, aunque a la práctica en la mayoría de hogares seguimos funcionando con LED IR.
Sin embargo, que sigamos utilizando una tecnología tan conocida tiene sus ventajas: el smartphone en que estás leyendo ahora mismo o que seguro que tienes cerca está preparado para ayudarte si crees que te has quedado sin pilas.
El sensor fotográfico de tu smartphone puede detectar infrarrojos
La luz infrarroja es totalmente invisible al ojo humano, pero la mayoría de cámaras son capaces de detectarla sin el menor problema. Ni siquiera necesitas un smartphone de gama alta ni con un apartado fotográfico sobresaliente: lo más probable es que tu móvil sirva en cualquier caso.
Si crees que las pilas del mando a distancia de tu televisor o control remoto en general se están agotando, basta con que sigas estos sencillos pasos:
- Abre la aplicación de cámara de tu móvil
- Coge el mando a distancia o control remoto con la mano libre y apunta hacia la cámara del móvil
- Presiona algunos botones para comprobar si la luz LED IR se enciende en la pantalla de tu smartphone
Ya está, es así de sencillo: si la cámara detecta luz IR la traducirá al espectro visible en la pantalla de tu móvil, con lo que sabrás que el mando sigue teniendo pilas. Si aún así los botones no hacen su función correspondiente, puede ser un problema del receptor del dispositivo o de algún otro tipo, pero podrás ahorrarte el abrir un paquete de pilas para nada.
Si no hay señal luminosa podría seguir debiéndose a algún tipo de avería en el mando, pero en nueve de cada diez casos será simplemente que las pilas han muerto. Bastará con cambiarlas y deshacerse de las antiguas en un punto de recogida de pilas, ¡no las tires a la basura, son muy contaminantes!
Otra opción más tradicional si por algún motivo la cámara de tu móvil no es capaz de detectar los IR del emisor es acudir a los comprobadores de batería de toda la vida. Se trata de unos dispositivos baratos y muy compactos que puedes encontrar en cualquier gran superficie y que te permiten comprobar el nivel de carga de todo tipo de pilas y baterías con simplemente conectarlas a estos: es una medida precisa y muy fiable.
