Los balones de las grandes competiciones del deporte rey siempre habían sido obras maestras de artesanía e ingeniería, pero este año la FIFA ha llevado el concepto un paso más allá: el nuevo balón del Mundial tiene más tecnología que muchos relojes inteligentes.
La última década ha visto cómo la tecnología ha supuesto toda una revolución en cómo el público disfruta de las competiciones deportivas de alto nivel. Los sistemas de seguimiento avanzado como Hawk-Eye, que usan cámaras de alta velocidad para registrar cada pequeño movimiento y acción en acciones tan rápidas que son casi imperceptibles al ojo desnudo permiten entregar mucha más información al espectador, y además hacerlo de forma más espectacular que nunca.
Hace ya tiempo que las grandes competiciones de fútbol se apoyan en estos sistemas y se emiten con varias capas de realidad aumentada que integran toda una interfaz en el partido que a veces parece que estemos a los mandos de nuestro equipo favorito en el último EA SPORTS FC (no, ya no se llama FIFA por mucho que nos duela).
Sin embargo, la última jugada del Mundial de este año es aún más sorprendente, pues estrena un nuevo balón propio con más tecnología que nunca. ¿Su nombre? Trionda.
Trionda: el nuevo balón de la Copa Mundial de la FIFA 2026
Este año serán tres las sedes oficiales de la Copa Mundial: Canadá, México y Estados Unidos. Teniendo en cuenta este detalle, no cuesta imaginar de dónde sale la palabra que da nombre al nuevo balón y que viene a significar «tres olas», haciendo alusión a los diseños de los distintos colores que se han usado en el balón, haciendo homenaje a las tres naciones que harán de anfitrionas para el Mundial esta vez.
El Trionda es una balón fabricado por Adidas, una firma que no necesita de presentación alguna y que lleva encargándose de aportar balones a los mundiales desde antes de que muchos de nosotros estuviéramos aquí, en 1970.
¿Qué hace especial a la versión de este 2026? Pues que se trata de toda una obra de tecnología punta destinada a facilitar más que nunca la labor de los árbitros y hacer el VAR más preciso y rápido.
El Trionda cuenta con un sensor de movimiento integrado de 500 Hz, con solo 14 gramos de peso, que se encarga de detectar en tiempo real cualquier toque dado al mismo y que envía detalles de su ubicación en todo momento. Velocidad, posición, trayectoria y efecto son medibles y rastreables de forma realmente sencilla, rápida y precisa gracias a este sensor, permitiendo detectar con más fiabilidad las posibles faltas, manos o fueras de juego, entre otras muchas posibilidades.
En una competición de tan alto nivel como una Copa Mundial, cualquier ayuda que puedan recibir los árbitros es desde luego más que bien recibida.
No es el primer balón con chip de movimiento
Hay que decir que, por espectacular que suene, no es el primer modelo que utiliza este tipo de tecnología, aunque sí el primero que lo hace con estas decisiones de diseño.
En la anterior Copa Mundial de Fútbol se usó el Al Rihal, un balón que también equipaba un chip de posicionamiento, aunque este se encontraba exactamente en el centro de la cámara de aire del balón. En el Trionda, en cambio, la ubicación del chip se encuentra a un lado del mismo. Adidas no ha hecho declaraciones especificando el por qué de este cambio de diseño, aunque se sospecha que ha sido para dejar espacio a la batería y los componentes de carga del esférico.
Porque sí, el Trionda necesita cargarse antes de echarse al campo. Evidentemente, un puerto USB no sería ideal en un dispositivo como este, así que el balón se carga de forma exclusivamente inalámbrica en una estación especial diseñada para ello, siendo necesarios unos 90 minutos para una carga completa y proporcionando alrededor de 6 horas de autonomía.
La ubicación del chip a un lado sigue dando que pensar: el sentido común parece dictar que algo así podría y debería afectar al comportamiento del balón de forma negativa, pero cuesta pensar que Adidas no haya tenido eso en cuenta ni lo haya equilibrado de algún modo en algo tan importante como un Mundial, así que no debería ser motivo de preocupación.
