La industria de smartphones sufrió un terrible varapalo en el periodo de 2020 a 2023, del que parece que empezaba a recuperarse. O así estaba siendo, claro, hasta la llegada de la crisis de la RAM.
El panorama que se dibuja ante nosotros en buena parte de los mercados de electrónica no parece favorecedor en ningún caso: los incrementos de precio que con toda seguridad llegarán a causa de la maldita memoria proyectan un desplome que no se puede ignorar tanto en móviles y tablets como en la industria del videojuego, tanto a nivel de PC como de videoconsolas.
Esta es nuestra nueva realidad
La subida de precios en el mercado de la electrónica ya es un hecho: algunas marcas ya han empezado a aplicarlas mientras que otras lo harán pronto, pero la pregunta no es si va a ocurrir, sino cuándo y cuánto.
De hecho, tenemos informes de medios tan fiables como Reuters al respecto, que dicen que los grandes gigantes de la industria están a punto de empezar a ajustar sus cuentas para poder compensar los precios aberrantes de la RAM que, además, no van a estabilizarse pronto como por desgracia ya sabemos.
No vamos a entrar a explicar todo el origen del problema aquí una vez más, pero para los más descolgados del asunto, el resumen es que las grandes empresas de inteligencia artificial están manteniendo una demanda tan alta de memoria que han dejado el mercado completamente seco. Y las previsiones son que va a seguir así al menos hasta 2027.
Los grandes fabricantes que dominan la producción mundial son tres: Micron, SK Hynix y Samsung, y su capacidad de producción está prácticamente monopolizada por los centros de datos, con lo que el resto de industrias (y consumidores) se enfrentan a una escasez que dispara el precio de todo lo que lleve memoria DRAM.
Volvemos a 2023
El informe de Reuters proyecta que el envío global de smartphones sufra una caída de al menos el 2 % a lo largo de 2026. Una cifra que puede parecer pequeña a bote pronto, pero que supone una pérdida millonaria para la industria.
Además, en este tipo de mercados, la diferencia entre crecimiento o decrecimiento es siempre vital, pues se trata de tendencias que influyen en gran medida en las acciones y estrategias de inversores. La última caída de este tipo fue en 2023, que supuso entonces un segundo año consecutivo de reducción de envíos, con cifras de 1.200 millones de unidades y 1.170 millones respectivamente.
2024 fue el año que rompió la tendencia negativa, remontando hasta los 1220 millones de unidades vendidas, con un 2025 que subió hasta los 1250 aproximadamente.
2026, en cambio, se proyecta negro: con una caída esperada de al menos el 2 % en el mercado de móviles, un 4,9 % en el mercado de PC y un 4,4 % en el de consolas, desde luego no es el mejor momento para jugar… ni para cambiar de móvil o plataforma de trabajo digital.
Qué harán las grandes empresas
Ante esta situación, las grandes tecnológicas se enfrentan a una decisión que a la práctica acabará por no serlo: subir el precio de sus productos, reducir los márgenes de beneficio, o tomar un punto medio entre ambas opciones.
No me llaméis hater por dar por sentado que lo que acabará imponiéndose es la primera opción, y podemos darnos por contentos como consumidores si los precios no se mantienen inflados hasta mucho después de la crisis de la memoria… cosa que muy probablemente ocurrirá de todas formas.
Se valora que los precios de la memoria se disparen entre un 40 y un 50 % a principios de este año… a lo que hay que sumar el incremento del 50 % que ya vimos a finales de 2025.
NVIDIA, por ejemplo, ya ha salido a decir que por el momento absorberá los costes en la venta de sus GPU, pero esto tampoco es una noticia relevante: sus tarjetas gráficas Founder Edition son tan escasas que no supone una diferencia para el comprador de a pie.
