Apple lleva años posicionándose como unos grandes abanderados de la privacidad, explicando que ellos priorizan la seguridad de sus compradores. No obstante, cada vez introducen más anuncios en sus aplicaciones y hacen un seguimiento de tu ubicación. ¿Dónde quedó el gran defensor de la privacidad?
Apple planea cambiar su aplicación de Mapas de cara al año que viene, insertando una novedad y ayudándose de Inteligencia Artificial. Y es que a partir de ahora, cuando busques una pizzería cerca de tu zona, las que aparecerán más arriba serán aquellas que hayan pagado para conseguir mayor notoriedad. Es el mismo modelo que Apple tiene ahora mismo en su tienda de aplicaciones y que permite que algunos desarrolladores paguen para situarse los primeros, pero exportado al mundo real.
Una forma de publicidad más inteligente… Pero es publicidad
Esta nueva forma de introducir anuncios es bastante diferente a lo que hemos visto hasta ahora, o eso es lo que nos aseveran desde Apple. Al parecer, la firma usará Inteligencia Artificial para que los anuncios que aparezcan en tu iPhone sean mucho más relevantes; no tendrás spam como tal, ni tendrás anuncios que pudieras considerar intrusivos. Es algo que tendremos que ver con nuestros propios ojos para creer, sin duda.
La idea es sencilla: cuando busques algo en Maps, ya no te aparecerá en primer lugar lo mejor valorado o lo que se encuentre más cerca de tu casa. Ahora, esos primeros resultados pertenecerán únicamente a quienes hayan pagado por estar ahí. Según aseveran desde la marca de la manzana mordida, esto se hará cuidando siempre la experiencia de usuario y favoreciendo que esta sea lo mejor posible.
En realidad, es lo mismo que ya hacen en otras aplicaciones, como en su App Store. Los primeros resultados son siempre aquellos que han pagado por esa posición, independientemente del número de descargas que tengan o de las opiniones de usuarios. Y gracias a eso, Apple consigue miles de millones de dólares cada año. Al ver que esta idea funciona, parece que han querido exportarla a su aplicación de mapas.
Atrás quedó la época de no rastrear nuestros datos
Si nos limitamos a analizar este movimiento con ojos de empresarios, es un paso adelante y una fuente de ingresos estable. Además, es una oportunidd para todos esos pequeños negocios que quieren ganar algo de visibilidad, o aquellos que acaban de empezar. Pero es innegable que, de cara a la imagen de marca, es un auténtico riesgo. Porque los usuarios están cada vez más cansados de no poder huir de la publicidad en ningún ámbito. Y ahora ni siquiera podrán hacerlo en una app nativa para la que han pagado miles de dólares. Porque recordemos que los iPhone no son dispositivos precisamente económicos.
Apple insiste que todos sus anuncios continúan siendo respetuosos con tu privacidad. Pero usan tu ubicación, conocen tus datos de cuenta de Apple e incluso el modelo del dispositivo para poder personalizarlos. No se rastrea como tal, pero no es anónimo. Y es un paso curioso viniendo de una empresa que lanzó una política llamada ATT, o Transparencia en el Rastreo de Apps en español. Fue hace algunos años, y consiguió limitar el rastreo de empresas como Facebook. Y si bien es cierto que en su momento reforzó la imagen de Apple como protector de nuestra seguridad, todo esto se tambalea ahora.
Esta política ATT se implementó en el año 2021, y obligó a las aplicaciones a obtener sí o sí el consentimiento explícito de sus usuarios antes de poder rastrearlos. Tuvo un impacto masivo, puesto que el tráfico que se podía rastrear en EEUU bajo del 73 % a solo el 22 % en apenas tres meses. Esto afectó a muchas empresas, entre ellas Meta. Curiosamente, esta «defensa de la privacidad» ha sido muy cuestionada con el paso de los años. Tanto es así que este año, en Francia, Apple se ha enfrentado a una multa de 150 millones de euros por aplicar «estándares desiguales».
Son muchos los usuarios de Apple que están cada vez más cansados de haber invertido alrededor de mil euros en un smartphone y ahora ver cómo este se ha convertido en un escaparate publicitario. De lujo, eso sí, pero continúa siendo un escaparate. Esa relación de confianza que Apple tenía con sus compradores podría tambalearse con esta nueva decisión, haciéndoles plantearse dar el salto a otras marcas de alta gama que ofrezcan una buena seguridad. Como, por ejemplo, Google con sus Pixel. Un salto que estamos viendo cada vez más en redes sociales, con usuarios que llevaban décadas con iPhone y ahora lo abandonan en pos de un buen Pixel.
