Son malos tiempos para ser jugador en PC. A los precios desorbitados de componentes como la RAM y el almacenamiento, se suma el encarecimiento y a la vez estancamiento del mercado de GPUs.
Si hacemos caso a las últimas informaciones que circulan, Nvidia, el gigante de la IA que ha multiplicado su capital en tiempo récord como ninguna otra empresa, no va a lanzar nuevos chips gráficos para jugadores en todo el año 2026.
Es de por sí una noticia contundente, porque aunque sus series principales de tarjetas gráficas se lanzan bianualmente de forma tradicional, lo cierto es que es la primera vez que esto ocurre en nada menos que tres décadas. Y a ello hay que sumar la posibilidad más que probable de que las RTX 6000, que deberían lanzarse a principios del año que viene, se retrasen un año completo también.
Un caso sin precedentes modernos
Si bien Nvidia lanzaba sus grandes generaciones de tarjetas cada dos años, habitualmente presentando a principios de año sus modelos más potentes, lo cierto es que tras eso, el fabricante quedaba lejos de no lanzar nada más hasta dos años después.
Sus lanzamientos han sido siempre escalonados y en orden de gama descendente para la serie básica durante todo el primer año o semestre, y al año siguiente veíamos aparecer modelos en forma de nuevas Ti o incluso grandes actualizaciones como series Super, en ambos casos versiones más potentes de sus GPU estándar para mantener el mercado activo y el atractivo sobre sus tarjetas gráficas.
Sin embargo, este año ha sido un duro golpe para el gaming: muchos esperábamos el anuncio y lanzamiento de las RTX 50 Super entre finales del año pasado y principios de este, pero todo apunta a que eso no va a ocurrir, o al menos no en 2026.
Y esta vez la información no llega de un filtrado cualquiera: el medio The Information ha compartido la información al respecto, explicando que Nvidia no solo está recortando de forma drástica la producción actual de las RTX 50, especialmente en los modelos con más memoria VRAM, sino que no habrá nuevos lanzamientos este año.
Según nos cuentan, los directivos de Nvidia comunicaron a sus empleados y proveedores, ya en diciembre, que su nueva actualización progresiva denominada Kicker, que probablemente se refiere a lo que entendíamos como RTX 50 Super, sería retrasada sin un nuevo plazo claro.
Esto además afectaría a las próximas RTX 60, la siguiente generación como tal, que debería arrancar a finales de 2027 según los planes iniciales, pero que podría llegar bastante más tarde.
Un duro golpe para el gaming en PC
El movimiento de Nvidia es comprensible e incluso previsible, pero no por ello menos preocupante. Las últimas generaciones de sus GPUs ya han sufrido un marcado aumento de precios en las gamas más altas y han sido muy criticadas por ello pese a su éxito comercial. En este contexto, lanzar una nueva generación, con los sobrecostes que la escasez de memoria RAM conlleva, implicaría probablemente una imagen perjudicada para la empresa líder en IA.
El retraso o ausencia de las RTX 50 Super, o Kicker, es además especialmente doloroso para el gamer exigente: las RTX 50 han sido una generación que, con la excepción de su buque insignia de más de 2.000 €, la RTX 5090, han llegado con una mejora de hardware muy poco destacable.
Bastante cortas en cuanto a memoria VRAM y apoyadas principalmente en las mejoras del software DLSS, que han sido espectaculares, todo hay que decirlo, las GPU de nueva generación necesitaban algo de gancho. Un gancho que iba a venir con un supuesto refresh de la mano de las Super, por el mismo precio de lanzamiento que sus anteriores versiones y con un 50 % más de memoria VRAM gracias al uso de módulos de 3 GB en lugar de los actuales de 2 GB.
Era una actualización atractiva, que gracias al plus de memoria alargaba en gran medida la esperanza de vida de la tarjeta gráfica y nos indicaba que al menos el precio no subiría, o no lo haría mucho.
Evidentemente, esto es mucho pedir en el panorama actual, y por ello Nvidia se ha deshecho de sus planes anteriores. Nos quedan unas RTX 50 que son más caras con cada día que pasa y la responsabilidad de cuidar como nunca nuestros equipos en casa porque tal y como están las cosas, parece que vamos a tardar un buen tiempo en poder comprar una tarjeta gráfica competente a un precio que no esté disparado.
