La señal del Wi-Fi no siempre funciona de forma intuitiva: a menudo, un escritorio a menos de un metro del router puede recibir una de las peores señales en todo el hogar, y no es cuestión de mala suerte ni de magia.
El Wi-Fi es ese recurso invisible que todas las casas tienen y que tan a menudo necesitamos como el agua. Cuando funciona bien, nadie se acuerda de que existe, pero cuando no llega al dormitorio/despacho de turno, o a cualquier otro espacio en que se necesita con regularidad, empiezan los problemas.
La verticalidad: a menudo la clave
Cualquiera recomendaría ponernos tan cerca de la fuente, el router, como sea posible, pero a menudo la señal Wi-Fi no funciona de esa manera: más cerca no siempre es mejor. Muchos routers domésticos usan antenas omnidireccionales, que emiten la señal de forma horizontal en todas las direcciones a la vez, pero esto significa que el desplazamiento vertical de la señal es muy limitado.
La orientación de las antenas, si las tienen, también es importante. Una antena totalmente vertical enviará señal horizontal por toda la planta, mientras que una inclinada podría cubrir varias plantas de altura.
Y además de todo esto, hay que tener en cuenta que la señal no funciona como si fuera agua saliendo de un aspersor en forma de antena: a menudo, justo al lado del dispositivo la señal es más débil y en ocasiones es incluso donde más débil es. Las señales del Wi-Fi rebotan en todo tipo de superficies y materiales: casi cualquier objeto denso como metal, ladrillo o vidrio tiene la capacidad de hacerlas rebotar.
Esto significa que el dispositivo que se conecta al router recibe la señal principal y las rebotadas, con un pequeño retardo, lo que a menudo puede provocar que se hagan interferencias entre ellas. Si tu escritorio está cerca del router, con todo tipo de dispositivos electrónicos cercanos, susceptibles de provocar un rebote por sus materiales, vemos rápido que un escritorio de trabajo junto al router no es buena idea del todo.
Por el motivo de la verticalidad, vemos también que colocar el router bajo el televisor no ayuda en absoluto a este último a recibir una mejor señal. Además, un televisor y los aparatos que suelen acompañar a estos son muy malos vecinos para el router, lo que irá en perjuicio de la señal de toda la casa.
Dónde ubicar el router para recibir la mejor señal
Ya hemos dicho que ubicar el router junto al escritorio no es buena idea, y que tampoco lo es hacerlo bajo el televisor o detrás de este, en el mueble. Ahora que hemos acabado con las ubicaciones que el 90 % de los usuarios utilizan, llega la pregunta: ¿y dónde demonios lo pongo entonces?
Lo cierto es que la respuesta ideal no lo pone fácil: se supone que el router debería estar aproximadamente en el centro de la casa, en una zona despejada y alejado de objetos metálicos de gran tamaño y otros grandes electrodomésticos. Hay quien recomienda ubicarlo en la parte alta de una estantería en estas condiciones por cuestiones prácticas.
Nada de esconderlo en armarios, detrás de la tele ni ubicarlo pegado a grandes dispositivos electrónicos. El punto de entrada del cable a casa no siempre permite esto, así que en estos casos lo mejor puede ser llevar el cable Ethernet hasta otro router mejor ubicado, a modo de repetidor o de nodo de malla, ya que a largo plazo supondrá una mejora enorme.
Por supuesto, y a modo de apunte final, también hay que tener en cuenta que no siempre es problema de la señal: en ocasiones es cosa del dispositivo receptor. Si tu dispositivo está intentando conectarse a la frecuencia incorrecta (en ocasiones conviene más el 2,4 GHz y en otras, el 5G, o si se está demasiado cerca de un transmisor funcionando a plena capacidad, un receptor pequeño puede saturarse fácilmente. Prueba a alejarte unos metros y cambiar de banda y deberías notar una rápida mejora.
