El taladro es una de esas herramientas indispensables que a estas alturas todos tenemos en casa. Nadie pone en duda su utilidad cuando se trata de poner baldas, hacer agujeros para sujetar el nuevo soporte de tu Smart TV o colgar cualquier elemento en la pared, pero lo cierto es que puede servir para mucho más.
La popularización de los taladros sin cables ha permitido que, a día de hoy, prácticamente todo el mundo tenga uno en su caja de herramientas. Donde antes teníamos modelos aparatosos, grandes y pesados que quedaban reservados para los manitas y los fans del bricolaje, hoy tener un taladro inalámbrico compacto, ligero y potente no es más raro que contar con un destornillador en casa.
Sin embargo, lo cierto es que esta herramienta encierra un potencial espectacular que los usuarios menos expertos a menudo subestiman. Hoy venimos a enseñarte las muchas cosas de las que tu taladro es capaz y que ni imaginabas.
Hacer mezcla de pintura u otros productos
Puede parecer evidente, pero con simplemente acoplar una paleta mezcladora a tu taladro inalámbrico en lugar de una broca de taladrado, tienes la herramienta perfecta para hacer la mezcla de pintura más uniforme que nunca sin necesidad de dejarte la muñeca.
Y si se trata de mezclar mortero, epoxi u otros materiales su valor se vuelve aún mayor, pues son trabajos que requieren de paciencia y resultan además muy exigentes. Basta con hacerte con un mezclador de pintura para taladro como este y por menos de 10 euros podrás olvidarte de complicaciones y cansancio. Eso sí, asegúrate de empezar ajustando una velocidad baja y mantener el tacto para no echarlo todo a perder.
Limpieza en profundidad de materiales difíciles
De nuevo, un pequeño kit de accesorios es el responsable de dar una nueva utilidad de gran valor al taladro. En este kit de cepillo para taladro con cerdas blandas y duras es ideal para el coche, la tapicería, las llantas e incluso limpiezas a fondo de cuartos de baño, hornos o cualquier otro proyecto que se resista.
La marca los recomienda incluso para alfombras, ventanas y placas de cocina. Basta con diferenciar para qué usas cada cepillo y asegurarte de utilizar el adecuado y descubrirás que dejar como nuevas las superficies era mucho más fácil de lo que pensabas.
Lijado y pulido de superficies pequeñas
Es cierto que cuando se trata de lijar, lo ideal es siempre contar con una máquina especializada, pero si quieres dar tus primeros pasos practicando la técnica, puedes ahorrarte el dinero de una máquina específica si simplemente usas un cabezal de pulido o puntas de lijado como las que se fabrican para taladros.
Utilizarlos no es en absoluto difícil y suelen usarse para pulir faros viejos que han perdido su lustre o para cualquier superficie pequeña que necesite un lavado de cara en profundidad. Puedes probar con sets de cabezales como este juego de Kongming de 130 piezas.
También para afilar cuchillas
¿Tu cortacésped ya no funciona como el primer día? Hay muchas herramientas que usan cuchillas y que, inevitablemente, se van desgastando y perdiendo eficiencia con el uso: ocurre incluso con las batidoras.
Lo que seguramente no sabías es que existen puntas afiladoras para taladro capaces de devolverle el filo a cualquier cuchilla con solo unos minutos de trabajo cuidadoso. Claro que puedes cambiar las cuchillas directamente, pero la gracia de este tipo de trabajos es precisamente saber que lo has hecho tú mismo.
Un buen juego de afiladores de cuchillas como este de Sigandg dejará tus cuchillos en casa, tu cortacésped y cualquier otra cosa que necesite una nueva vida como si acabaras de comprarlos. Y todo por menos de 12 euros.
Como puedes ver, hay infinidad de puntas adaptadas para convertir un taladro en la herramienta multitarea definitiva, permitiendo sacarle el máximo partido y dándote la capacidad de todo un experto en bricolaje sin necesitar nada más que una buena herramienta y unos pocos accesorios.
