Recoges después de dos horas cargando tu móvil, que apenas tiene uno o dos años de uso, quizás un poco más, miras la pantalla y saltan todas las alarmas: la batería sigue al 7 %. No es el cargador: lo cambiaste la semana pasada pensando que ese era el problema: ¿ha llegado el momento de cambiar tu smartphone?
Es normal que nos pongamos nerviosos cuando este tipo de fallos ocurren: en los últimos años hemos aprendido que la batería es el elemento que más a menudo falla primero en móvil moderno y nos han metido tanto miedo en el cuerpo con recomendaciones y medidas para cuidar la vida de la batería, que cuando a uno le parece que dura menos de lo normal o que no carga bien, parece que el móvil vive sus últimas horas.
Sin embargo, por suerte no suele ser el caso. Hay problemas mucho más sencillos de solucionar, y también más comunes, que a menudo tienen la culpa de que el móvil no consiga carga bien o de forma estable.
Cuál es el problema real
Si te encuentras con que tu móvil tiene problemas solo a la hora de cargar y has probado con diferentes cargadores sin suerte, no tiene por qué significar que la batería esté en las últimas. De hecho, si el móvil tiene menos de 4 o 5 años es muy poco probable que ese sea el caso.
Lo más común, sobre todo si siempre llevas el teléfono contigo a todas partes, como es habitual hacer, es que el puerto de carga USB haya acumulado suciedad: así de fácil.
Al fin y al cabo, los puertos están siempre expuestos al entorno y los elementos: es inevitable que la suciedad se acumule en ellos incluso si usas funda protectora habitualmente. Cada vez que conectas el cargador, estás empujando más hacia el fondo los deshechos acumulados, así que llegado a cierto punto, la conexión puede empezar a fallar.
Esto puede tardar unos pocos meses o varios años: depende por completo de los entornos y la suciedad por los que te muevas o, más bien, por los que se mueve tu smartphone. Polvo, pelusas, arena e incluso piel son elementos que se acaban acumulando tarde o temprano a diferentes ritmos.
Cómo limpiar el puerto USB-C de tu móvil
Por suerte, bastará con limpiar el puerto y la carga del móvil volverá a funcionar como el primer día. La solución es sencilla, pero antes de que te lances a sumergir el teléfono en agua o a intentar meterle un bastoncillo de oídos a tu puerto USB-C, sigue estas recomendaciones:
- Apaga siempre tu móvil antes de empezar a limpiar el puerto. No debería ocurrir nada por hacerlo con el smartphone encendido, pero una capa de protección como esa nunca está de más.
- Usa un palillo de madera (un mondadientes) o un objeto parecido de plástico o algún otro material que no pueda romperse o dejar residuos en el interior.
- Utilízalo con mucho cuidado para raspar la suciedad y la pelusa del interior del puerto, siempre teniendo especial delicadeza con el conector del USB-C: no lo dobles ni dañes.
- Tómate todo el proceso de limpieza como un meticuloso ejercicio de paciencia, como el de un paleontólogo retirando el polvo de los huesos de dinosaurio con un pincel. Trabaja sin prisa hasta dejarlo limpio.
- No uses nunca latas de aire comprimido ni parecidos: podrían ser demasiado potentes y provocar daños en el conector, o dañar los micrófonos y altavoces del móvil.
Sigue estas indicaciones y consejos y limpia el puerto de tu móvil regularmente y no deberías volver a tener problemas de carga. Con una vez al mes debería ser suficiente en condiciones habituales, o de forma semanal si tu smartphone está especialmente expuesto a suciedad como polvo y pelusas.
