Las llamadas comerciales son las culpables de que muchos usuarios tengamos siempre el móvil en silencio. Por suerte, hay métodos para librarse de buena parte de estas llamadas, tan sencillos como dar la respuesta adecuada.
Y es que el spam telefónico es, a día de hoy, un mal que damos casi por necesario. Desgraciadamente, los días en que nuestro teléfono solo sonaba cuando algún familiar, amigo o contacto quería saber de nosotros quedan ya muy lejanos, y a día de hoy sigue siendo mucho más probable recibir llamadas de la centralita de turno que de cualquiera de nuestros conocidos.
Ante esto dan ganas de dejar el móvil en silencio y de hecho no son pocos los que lo hacen, pero al final esto se convierte en un importante contratiempo: a la práctica, renunciamos a enterarnos de cuándo nos llaman por culpa de un acoso y abuso que no deberíamos sufrir desde un principio.
Para colmo, si estás esperando llamadas importantes de cualquier tipo, directamente no puedes hacerlo. Aunque entonces, más te vale no ser de los que echan siesta o se acuestan temprano, porque las horas de la comida y la cena no fallan.
La frase que puede acabar con el spam telefónico
Suena el teléfono por enésima vez y, al descolgar, suena la centralita o el operador de turno. Ante esta situación, es comprensible que más de uno monte en cólera y suelte a su interlocutor una sarta de improperios o que cuelgue directamente, pero lo cierto es que ninguna de esas respuestas de calentón sirven para que recibamos menos llamadas.
En su lugar, hay algo mucho mejor que puedes hacer: mantén la calma cuando identifiques que se trata de una llamada comercial y sé breve, directo y conciso. Deja claro a la persona al otro lado de la línea que no estás interesado en ninguno de sus servicios y acto seguido, solicita que se elimine tu número de teléfono de la base de datos de la empresa.
Basta con ser claro y educado, dejando muy claro que no se quieren recibir más comunicaciones de ningún tipo. Algo así como «No quiero recibir más llamadas de su empresa y deseo que eliminen mi número de sus registros».
Es una petición sencilla pero directa que, hecha de forma clara y sin perder los papeles, la empresa está obligada a cumplir. Por supuesto, no es una solución universal contra todas las llamadas de spam de forma inmediata, pero si cada vez que el teléfono suena lo descuelgas y repites esta fórmula, muy pronto descubrirás que el número de llamadas que recibes se ha reducido drásticamente.
Útil, pero no infalible
Por supuesto, es posible y probable que tengas que insistir. Podrían llamarte números relacionados con los que ya has vetado, o alguna empresa podría tardar tiempo en gestionar tu petición. Sin embargo, créenos cuando decimos que es mucho más útil que limitarse a colgar, especialmente a largo plazo.
Si simplemente cuelgas la llamada en cuanto suena, la centralita que llama registra que se trata de un número activo, y por tanto es más probable que te llamen más adelante, quizás a otro horario o en ese mismo, para volver a probar suerte. Si no vas a descolgar, lo mejor es dejarlo sonar hasta que pare por sí solo.
Además, hay otras herramientas: la mayoría de móviles actuales detecta las llamadas de spam y las silencia de forma automática, un detalle muy de agradecer y útil, aunque no siempre consigue pararlas todas.
Tampoco está de más recordar algunas reglas básicas contra estafas telefónicas, como no descolgar nunca diciendo «¿Sí?» o no dar nunca datos personales a desconocidos, pues las empresas con las que tenemos contratos ya cuentan con los nuestros.
