Para que un navegador sea plenamente funcional y adaptado a nuestras necesidades o gustos, generalmente hacemos uso de sus tan útiles extensiones. A través de ellas, podemos organizar pestañas, tomar notas, abrir nuestro correo o incluso personalizar su apariencia. Pero… ¿Y si te dijéramos que existe un navegador tan completo que hará que te olvides de ellas? Entonces vamos a hablar del mejor navegador en este campo: Vivaldi.
Vivaldi sabe demostrar por qué es una alternativa perfecta para Chrome, Edge o Firefox sin sacrificar un ápice de rendimiento ni de seguridad. De hecho, su gran apuesta desde su lanzamiento ha sido la de integrar una serie de herramientas que -tradicionalmente- siempre podíamos utilizar, pero mediante extensiones. El efecto de esta multifunción es doble: por una parte, no tendremos que descargar extensiones para tener un navegador que es un «all in one». Por otra, al no necesitar extensiones -aunque las podemos descargar de igual manera que en Chrome, al ser un navegador basado en Chromium-, evitamos cualquier posible brecha de seguridad que se aproveche de dichas extensiones.
Como resultado, tenemos menos preocupaciones, más productividad y más personalización. Pero… ¿Cuáles son esas funciones que hacen de Vivaldi un navegador único?, vamos a verlo en profundidad.
Las funciones de Vivaldi que reemplazan a las extensiones
El punto más fuerte y que hace destacar a Vivaldi por encima del resto es la variedad de funciones que vienen de serie con el navegador. Por ejemplo, fue uno de los pioneros en dejarnos decidir la disposición de las pestañas (en vertical dentro del margen lateral derecho o izquierdo, abajo, o arriba). Es decir, que podemos gestionar decenas de páginas sin perder el control de ellas.
Otra de las grandes incorporaciones más aplaudidas a este navegador ha sido la incorporación de su propia VPN gratuita. Así es, Vivaldi dispone de manera gratuita de la VPN de Proton en versión gratuita. Solo tendremos que abrir el navegador y acudir a su parte superior derecha:
En su versión gratis, tenemos la posibilidad de conectarnos a una «máscara» de red como la localización geográfica en EE. UU., Japón, Países Bajos o Polonia. De esta manera, estaremos protegidos contra cualquier rastreo de nuestra IP y podremos acceder a contenidos exclusivos segregados geográficamente (como el contenido en Netflix o cualquier plataforma de Streaming).
Además, Vivaldi cuenta con un bloqueador de rastreo que optimiza la velocidad de carga de las webs y protegen nuestra privacidad desde el primer momento. Pero tampoco podemos olvidarnos de otra joya de la corona de Vivaldi: su sistema de «modificaciones de usuario» y edición avanzada de CSS. En otras palabras, desde el navegador puedes aplicar estilos personalizados a CUALQUIER página: cambiar sus colores, tipo y tamaño de letra, ocultar menús, activar modos oscuros o adaptar la estructura visual tal y como nos plazca. De hecho, puede activarse para un dominio en concreto o bien de manera global. Por lo que puedes personalizar cada página web con un diseño único e irrepetible.
Tal y como te hemos dicho en este artículo, Vivaldi puede llevar a cabo cualquiera de estas funciones sin ningún tipo de extensión. Desde la propia interfaz del navegador de manera segura. Además de estas funciones, dispone de otras como:
- Correo electrónico integrado en el propio navegador.
- Lector RSS para seguir fuentes de noticias y blogs desde el propio navegador.
- Traductor privado y acciones rápidas, para no depender de Google Translate.
- Sincronización de datos cifradas.
- Panel lateral personalizable desde el que añadir mensajería, redes o utilidades al navegador.
Por ello, nunca está de más darle una oportunidad a un navegador alternativo, seguro, y sobre todo, funcional.
