A menudo, la opción de guardar un coche o una moto durante meses en el garaje, sin seguro, se antoja como la opción más inteligente para muchos conductores que preveen pasar una buena temporada sin conducir. La DGT nos recuerda que no lo es en absoluto.
Y es que el seguro obligatorio recibe este nombre por motivos de peso, el primero de ellos recordándonos que es precisamente eso: obligatorio. Incluso para los vehículos que no se mueven o conducen en forma alguna.
La Dirección General de Tráfico ha aprovechado recientemente para emitir un aviso recordando que un coche o una moto aparcados, por mucho que se encuentren bajo techo y no se conduzcan, siguen generando la obligatoriedad de mantener un seguro en vigor. De incumplirse la normativa, sus propietarios se exponen a multas de hasta 3.005 €: una forma poco productiva de ahorrar, desde luego.
Por qué necesita tu coche un seguro si está en el garaje
Muchos se estarán preguntando a qué viene esta normativa y probablemente la vean como una simple oportunidad para multar y recaudar, pero lo cierto es que es una medida importante que responde a motivos de peso.
La explicación más directa es que la Ley sobre Responsabilidad Civil y seguro en la circulación de vehículos a motor establece que todo coche dado de alta tiene que estar asegurado, sin excepciones en este sentido. Es más, el propio organismo recalca aquí que el desuso o no del vehículo no tiene nada que ver con la misma y no exime de responsabilidad alguna: si no retiramos el coche de forma oficial y lo damos de baja, tiene la obligación de estar asegurado.
Y tiene sentido. Cuando tenemos un accidente y nuestro vehículo causa daños a terceros o a su propiedad en modo alguno, el seguro obligatorio es el encargado de cubrirlos, como cualquier conductor sabe ya. Sin embargo, pensemos por un momento en un caso hipotético: ¿qué ocurre si no voy a conducir mi coche durante el próximo año y lo dejo en el garaje, sin seguro?
Como no va a moverse, no hay peligro de que provoque daños a nada, ¿verdad? Pues bien, en realidad no es así: un descuido o problema con el freno de mano podría provocar que el vehículo se moviera y provoque daños, o un incendio, que no es imposible en un coche aparcado, puede provocar todo un desastre.
Sin un seguro que cubra estos daños, estaríamos ante un auténtico problema que no se diferencia de lo que ocurre cuando alguien sin seguro tiene un accidente.
Qué puedes hacer si vas a tener tu coche parado
Si no vas a conducir tu coche en absoluto, lo mejor que puedes hacer siempre es darlo de baja de forma definitiva, algo que normalmente se hace mediante empresas de desguace o mediante servicios del propio seguro.
Sin embargo, puede haber ocasiones en que no vayamos a conducir durante un tiempo pero no queramos deshacernos del vehículo. Para estos casos, la ley nos deja una opción: la baja temporal ante la DGT, un proceso que lo que hace es desvincular el coche de sus obligaciones administrativas por un periodo de un año.
Esa es la vigencia inicial, aunque más adelante siempre se puede ir prorrogando anualmente siempre que se solicite con al menos dos meses de antelación. Eso sí, aquí hay que tener mucho cuidado porque si no solicita sla prórroga a tiempo, el vehículo pasa a necesitar seguro de forma automática de nuevo, quedando sujeto una vez más a sus obligaciones habituales como ITV y demás.
