DJI lleva inmersa desde 2025 en una lucha legal con varios organismos del gobierno estadounidense, en un cerco que cada vez se cierra más: el último movimiento de la firma asiática ha sido presentar una petición ante la misma Corte Suprema.
Es posible que no estés al tanto de esta batalla, que se lleva librando entre el gigante chino de los drones y la administración de Trump. DJI está cada vez más contra las cuerdas y su último movimiento ha sido una petición a la desesperada ante la Corte Suprema: desgraciadamente, no apunta bien para el fabricante tecnológico.
De dónde viene todo esto
Esta batalla legal no es nueva: DJI enfrenta desde finales de 2025 una prohibición de Comisión Federal de Comunicaciones (FCC), que ha añadido a la marca a la Covered List, lo que implica que no puede solicitar licencias para ninguno de sus nuevos productos.
No es que sus dispositivos hayan quedado prohibidos: los usuarios estadounidenses en posesión de un dron DJI comprado anteriormente, de los modelos que ya recibieron las licencias correspondientes, pueden seguir usándolos con total normalidad. Pero los nuevos modelos que la marca desarrolle no podrán comercializarse en territorio estadounidense por no contar con los requisitos legales.
Esto ha sido fruto de una «encerrona» por parte de los organismos, que crearon un vacío legal que ha sido particularmente perjudicial para DJI. Para entederlo hay que remontarse al año 2024, en que se aprobó una ley que obligaba a DJI a pasar una auditoría de seguridad antes del 23 de diciembre de 2025. Si la firma no pasaba esta auditoría para esa fecha, sería incluida de forma automática en la lista negra de la FCC, la mencionada Covered List.
El problema no es que DJI no cumpliera las condiciones para pasar la auditoría: es que en todo ese tiempo, ninguna agencia estuvo dispuesta a hacerse cargo de la misma. Así, el plazo se le agotó al gigante chino, que vio cómo pasaba a quedar incapaz de recibir nuevas licencias para sus productos.
Qué motivos tiene EE. UU. para hacer esto
La jugarreta sufrida por DJI no ha sido reconocida oficialmente por la administración estadounidense, evidentemente, pero los hechos son meridianamente claros para cualquiera.
Respecto a sus motivos, solo podemos especular, pero no es ningún secreto que Trump ha estado optando por políticas marcadamente proteccionistas, con lo que esto podría ser visto como una oportunidad para promocionar los fabricantes patrios, con nombres como BRINC o Skydio, que podrían tener mucho que ganar ahora que su competencia más problemática se ha eliminado.
También se ha hablado en numerosas ocasiones del miedo del FBI y la CISA a que haya dispositivos con cámara volando por territorio estadounidense, pues pueden ser vistos como herramientas de recolección de datos que filtren información sensible al gobierno chino, una posibilidad contra la que, a la vista está, han tomado medidas.
Cómo nos afecta esto a nosotros
Actualmente, DJI domina más del 70 % del mercado global de drones. Es una firma excepcionalmente fuerte, pero una parte muy importante de este mercado es precisamente el estadounidense.
Si la firma pierde uno de sus mercados más lucrativos, podríamos ver cómo la evolución de la marca frena en seco ante una menor inversión en I+D. Otra posibilidad muy real es que los precios suban en todos los mercados en que seguirán comercializándose sus productos, como el nuestro, para compensar las pérdidas en la medida de lo posible.
Además, no podemos descartar la puerta a que la Unión Europea decida sumarse al mismo carro que EE. UU. y empezar a plantear medidas similares por cuestiones de supuesta seguridad nacional.
