Pocas piezas de tecnología, o incluso de ropa, pueden competir con los niveles de desgaste y de suciedad que nuestros relojes inteligentes acumulan cada día. El smartwatch está siempre contigo, expuesto al aire libre, a cualquier suciedad con la que tus manos entren en contacto, al polvo del aire y, para colmo, a la suciedad que nuestra propia piel genera.
Mantener la correa limpia es bastante más sencillo de lo que muchos creen, pero lo cierto es que lo mejor es tomar cartas en el asunto cuanto antes: no esperes a notar ese olorcillo extraño cuando te pases la muñeca cerca de la cara.
Vale, es una broma muy fácil, pero es que es muy fácil olvidarnos de que el smartwatch está ahí y necesita de tanta atención como el resto de nuestra ropa o de cualquier otra cosa en contacto directo con nuestra piel y con los elementos.
Qué tipo de correa usas
Los usuarios más activos y deportistas o los que trabajan al aire libre con trabajo manual suelen preferir las correas de nailon o de tela: son materiales muy resistentes y que tienen una gran capacidad para tolerar tanto el castigo físico como el sudor y la suciedad, tardando bastante en mostrar signos graves de que necesitan atención.
Las correas de silicona también son muy cómodas y una gran elección para deportistas, pero la goma suele traicionar al olfato bastante antes, sobre todo en una zona como la muñeca donde las sesiones intensas de ejercicio implican también cantidades importantes de sudor.
Y llegamos aquí al quid de toda la cuestión: lavas la ropa a diario o después de solo unos pocos usos: ¿por qué no hacer lo mismo con las correas del smartwatch? Los modelos actuales de relojes inteligentes ofrecen unos mecanismos de liberación de la correa que hace terriblemente cómodo el soltarlas y es raro el usuario que no cuenta con al menos dos juegos de correas para su reloj en casa, con lo que ni siquiera hay que renunciar a seguir llevándolo puesto.
¿Pero necesitan estas correas algún tipo de tratamiento especial? Como veremos enseguida, en la gran mayoría de casos la respuesta es un simple y llano «No».
Puedes lavar las correas de silicona, tela y nailon en la lavadora
Es tan sencillo como parece: no necesitas lavar tus correas de tela, nailon y silicona a mano ni con jabón. Puedes hacerlo, por supuesto, pero no necesitas complicarte tanto ni mucho menos: puedes meterlas en la lavadora. Así de fácil. Ojo: Apple, por ejemplo, especifica que sus correas de silicona no se deben lavar así, sino con un paño no abrasivo y agua dulce. En todo caso, recomienda usar jabón hipoalergénico, pero siempre evitar disolventes o lejía. Revisa siempre las especificaciones del fabricante.
La gran mayoría de correas están hechas de materiales resistentes, sobre todo si son modelos para smartwatch deportivos, así que si tus correas son de tela, nailon, silicona o caucho, no necesitas darle más vueltas: mételas en la lavadora con el resto de la colada.
Los programas de lavado que usamos habitualmente con nuestra ropa no tienen forma de dañar unas correas que están fabricadas para ser mucho más resistentes que cualquier pieza de nuestra ropa, por lo que puedes meterlas en la lavadora y tenderlas a secar como harías con cualquier otra prenda resistente. Tampoco metas las correas en la secadora: el calor podría dañar las de goma, caucho o silicona especialmente.
Puede parecer algo evidente, pero no dejes tu reloj en la lavadora junto a la correa. Incluso si tu smartwatch es resistente al agua, no quieres ponerlo a prueba hasta ese punto sin necesidad: sácale la correa y lávalo con tranquilidad. Mientras el lavado se está haciendo siempre puedes usar otra correa o dejarlo descansar cargando.
Otros detalles que no están de más es usar bolsas de malla para prendas delicadas, evitando así que la correa pueda engancharse con la ropa, además de tener en cuenta que es importante lavarlas siempre a temperatura baja y, algo básico, tener en cuenta los colores de la ropa con que se van a lavar para evitar desgracias.
Errores que debes evitar
- No uses nunca productos químicos agresivos, como disolventes.
- No expongas la correa a temperaturas elevadas, como en la secadora. Tampoco uses agua hirviendo.
- Jamás introduzcas las correas de metal o cuero en la lavadora.
- Cuidado: si tu correa tiene un cierre metálico, es mejor no usar el método de la lavadora y lavarla a mano.
- Deja que la correa se seque por completo.
Cómo lavar las correas de metal y cuero
Eso sí, esto se aplica solo a los materiales que hemos mencionado. Si tu correa es metálica o de cuero olvídate del asunto inmediatamente, podrías dañarla o incluso provocar daños a la lavadora: nadie quiere ver un centrifugado con una correa metálica y pesada dentro.
Para este tipo de correas, lo mejor que puedes hacer es ayudarte de un paño seco (o ligeramente húmedo) de algodón e ir frotando poco a poco. En el caso de la correa metálica, te puedes ayudar de un cepillo pequeño para así conseguir llegar a todos los recovecos.
