Mantener siempre la presión correcta en tu coche es mucho más que una cuestión de seguridad vial. Es más, es una de las formas más fáciles de ahorrar hasta un 3 % de combustible, según los últimos estudios de la DGT, así como evitar el desgaste de las cubiertas y garantizar una buena adherencia en carretera. Y ya no tendrás que ir a la gasolinera a hacerlo.
Durante años, el mero hecho de revisar la presión de las ruedas implicaba acudir a una estación de servicio. Esperar colas en muchas ocasiones, o tener que pagar por usar manómetros que no siempre están equilibrados. Aunque es cierto que, por suerte, esto es lo menos habitual; normalmente, estos son gratis.
Pero ahora es mucho más fácil: no tienes más que hacerte con un compresor de aire portátil. Los hay a batería, e incluso que se conectan a la toma de 12V (que es el que tiene el mechero), haciendo que siempre puedas usar uno y cambiar así las reglas del juego. La clave es saber cómo usarlos y aprender a presurizar las ruedas tú mismo. Te llevará apenas 5 minutos, ¡así que te lo contamos todo!
La regla de oro: mide en frío
Antes de encender el compresor, hay algo que debes saber a nivel técnico (y que no todos los usuarios tienen por qué conocer): la presión se mide en frío.
Ten en cuenta que el aire dentro de la rueda es un gas y que se calienta al rozar el asfalto, expandiéndose. Esto implica que si mides la presión tras haber circulado más de 3 kilómetros, o tras haberlo hecho a alta velocidad, la lectura marcará más bares de la presión real. En caso de que lo midas en frío, sabrás con precisión la presión que tiene.
Cómo consultar la presión correcta de tu coche
Pese a que sería mucho más fácil que hubiera una cifra universal para todos los coches, lo cierto es que no es así. Esta depende en buena medida del vehículo concreto, del tamaño de la llanta, del nivel de carga que lleves en cada trayecto… Y es por eso por lo que es interesante consultarlo de forma oficial. Puedes encontrar la tabla de presiones oficial del fabricante en tres lugares:
- En la puerta del conductor, donde encontrarás un adhesivo que se ve al abrir la puerta delantera.
- La tapa del depósito de combustible.
- El manual del propietario, en la sección concreta donde se habla del mantenimiento y de las ruedas.
Suele mostrar dos configuraciones, por regla general: con 1 o 2 ocupantes y sin equipaje, y con carga pesada. Dependiendo del tipo de viaje que vayas a hacer, tendrás que usar uno u otro.
Paso a paso: cómo presurizar tu coche
Una vez hayas localizado el valor recomendado, que siempre se expresa en bares o en PSI, pasamos al proceso de inflado. Es bastante más sencillo de lo que puedas imaginar:
- Asegúrate de que tu coche está sobre una superficie plana y apaga el motor, además de poner el freno de mano.
- Configura el compresor. Tendrás que encenderlo, seleccionar la unidad de medida y fijar la presión que desees.
- Retira el tapón de la válvula de la rueda.
- Conecta la manguera, acoplando la boquilla del compresor a la válvula y asegurándote de presionar bien la palanca de bloqueo.
- Inicia el inflado. Si te haces con un compresor digital moderno, te darás cuenta de que estos tienen un sistema de parada automática y se detendrá por sí solo.
- Desconecta, coloca el tapón de la válvula y repite en todas las ruedas en las que sea necesario.
Contar con un compresor elimina en todo momento la dependencia de las gasolineras y, además, te permite actuar rápidamente si se enciende el testigo de presión en el cuadro de mandos. Además, ocupan muy poco, así que podrás llevarlo siempre que lo necesites.
Errores frecuentes al usar un compresor y cómo evitarlos
En ocasiones, sobre todo cuando se usa un compresor por primera vez, se pueden cometer ciertos errores que son muy comunes. Para que puedas evitarlos, te los contamos y así podrás tenerlos en consideración:
- No enroscar bien el conector a la válvula. En ese caso, nos encontraremos con fugas de aire y una medición inexacta. Asegúrate de colocar bien siempre el adaptador.
- Confundir PSI con bares. Son muchos los compresores que te permiten elegir la unidad; es importante que selecciones justo la que te indique tu vehículo para que sea más fácil.
- Inflar inmediatamente después de conducir. Es uno de los detalles en los que la DGT insiste mucho: la presión se debe comprobar y ajustar con neumáticos en frío. Porque el aire caliente se expande, y la lectura será incorrecta.
- No usar la presión recomendada por el fabricante, usando o bien una por encima o bien una por debajo.
- Fiarse más de la percepción visual que del manómetro. Pese a la experiencia que pudieras tener, la presión no se aprecia visualmente.
- No revisar todas las ruedas, incluyendo la de repuesto. Eso puede dejar presiones desiguales y empeorar tanto la estabilidad como el frenado.
- Usar el compresor solo cuando el testigo nos alerta de presión baja. Lo mejor es revisarlo de forma preventiva, al menos una vez al mes y siempre antes de lanzarse a hacer un viaje más o menos largo.
