¿Te consideras amante del café y aún no has probado el Cold Brew? Es una bebida que va mucho más allá de una temperatura o de una receta específica, y que tiene un sabor totalmente distinto. Hoy te lo contamos todo, y te enseñamos cafeteras (por menos de 20€) con las que podrás prepararlo.
El Cold Brew es mucho más que una bebida; hay quienes lo consideran su acompañante imprescindible cada día, y un ritual que empieza la noche de antes. Se prepara de una forma totalmente diferente a la que estamos acostumbrados, y suele tardar entre 12 y 24 horas en estar listo. Eso sí: cambia el sabor, la textura y hasta la forma de disfrutarlo.
Es precisamente ese cambio lo que hace que sean muchas las personas que se consideren casi adictas a esta bebida, olvidándose por completo del café caliente durante todo el verano. Porque sí, es un café que se puede beber frío perfectamente y sin problema. Pero es mucho más que eso.
Qué es el café Cold Brew y cómo se prepara
No es solo café frío, o café con hielo; es un método totalmente diferente de prepararlo porque se realiza mediante una infusión por inmersión en frío.
El proceso es, en realidad, sencillo: consiste en sumergir café molido (siempre de forma gruesa, nunca demasiado fina) en agua a temperatura o ambiente o fría durante un tiempo bastante largo. Como hemos dicho, normalmente entre 12 y 24 horas. No se usa calor, y eso hace que la forma de extracción cambie por completo.
Es el agua el que actúa directamente como solvente, pero de forma lenta. Va disolviendo poco a poco los azúcares del café y los compuestos aromáticos que este ofrece. Y, en este proceso, deja atrás casi todos los aceites amargos, cambiando el sabor final que obtenemos. Porque estos aceites se liberan en realidad cuando el agua hirviendo choca con el café.
Esto es lo que hace que sean tantas las personas que, pese a no tolerar bien el amargor, sí que disfrutan mucho del ColdBrew. Y han convertido este café en su consumo del día a día.
Por qué sabe diferente
Sí, sabe muy diferente, y eso es lo primero que vas a notar conforme lo pruebes. Se debe al cambio de temperaturas, como ya hemos señalado: al no someter al grano a temperaturas muy elevadas, lo que haces es evitar la degradación de los ácidos clorogénicos en ácidos quínicos. Estos son los responsables directos de esa acidez que muchas personas asocian al café convencional.
De esta manera, nos encontramos con un café mucho más dulce, que se acerca mucho al chocolate negro, el caramelo, los frutos secos o la melaza. Si eres de los que enmascara un poco el café con leche o azúcar, sentirás que con el Cold Brew no tienes que hacerlo.
Además, cambia el cuerpo en sí del café. Es muy denso, casi aceitoso, y que dejará su sabor durante horas en tu paladar. Y, cuidado: no es más ligero en cafeína que otros cafés, pese a que haya quien crea que sí. Tiene la misma cafeína que cualquier otro tipo de café.
Cómo se prepara este café
Lo mejor de todo es que la preparación es sencilla, aunque precisa. Hay ciertos pasos que se deben seguir sí o sí:
- La molienda debe ser muy gruesa; si el café está demasiado fino, la extracción será excesiva. Y, por ende, el filtrado será muy complejo.
- Para conseguir un buen concentrado, lo ideal es una proporción 1:8 (100 gramos de café, 800 ml de agua). Es cierto que hay quien experimenta mucho con otro tipo de proporciones, pero lo habitual es comenzar así para luego ir ajustando las medidas en función a lo que te guste.
- Es clave dejar reposar la mezcla en un lugar fresco y oscuro (o incluso en el frigorífico) durante, como poco, 16 horas.
- Cuando haya pasado el tiempo, filtra el contenido. Primero con un colador de malla fina y, a continuación, con un filtro de papel.
Dos cafeteras Cold Brew para disfrutarlo en casa
Aunque es cierto que puedes hacer Cold Brew en cualquier bote de cristal, hacerte con una cafetera especializada hará que sea mucho más sencillo y que notes una calidad superior. Y nosotros tenemos dos recomendaciones:
| Modelo | Destacamos | Precio |
La más económica: 0,6 litros, compacta y sencilla | ||
El modelo más completo: para café frío, caliente y con un sabor óptimo |
Hario Mizudashi
Minimalista, sencilla y práctica: es una jarra de cristal de borosilicato de alta calidad que trae ya consigo un filtro de malla de nailon permanente. Podrás limpiarlo de forma sencilla, y no tendrás que cambiarlo, puesto que se mantiene en buen estado con el paso del tiempo.
Lo mejor que tiene es que es muy fácil de usar, puesto que bastará con que llenes el filtro del café, viertas el agua en su interior y dejes la jarra en la nevera. Sin filtros adicionales, sin trabajo añadido. Es ideal si quieres que ocupe poco espacio, sea práctica y, además, barata, puesto que cuesta menos de 20€.
OXO Good Grips
En caso de que prefieras algo superior, la cafetera OXO es la ganadora indiscutible para ti. Tiene un diseño diferente, puesto que cuenta con una torre de extracción que dispone de una tapa perforada para asegurar que el café se sature siempre de forma uniforme.
Su punto fuerte es que tiene un sistema de drenaje automático: con solo hacer clic en el botón, conseguirás que el concentrado se filtre y caiga en una jarra de vidrio. Cuenta, además, con una combinación de filtro de malla metálica y filtros de papel. Es la mejor compra si te consideras un cafetero intenso, porque el resultado es mucho más premium.


