Google Chrome va a incorporar nuevos botones bajo su caja de búsqueda, y todo apunta a que estos sencillos botones van a redirigir por completo nuestra forma de obtener información. Y, sobre todo, el uso que hagamos del navegador a partir de ahora.
En la versión de pruebas de Chrome Canary han aparecido dos nuevos botones, justo junto al campo de «Ask Google». Estos están en una pestaña nueva, muy cerca del botón «AI Mode» que apareció a principios de 2025 y que ya nos indicó por dónde iban a ir los tiros este año. Un año que podríamos denominar sin equivocarnos ni un ápice como el año de la Inteligencia Artificial.
Estos dos botones son Nano Banana y Deep Search, y van a modificar por completo el uso que hemos estado haciendo de Google Chrome. Porque la empresa quiere que su navegador sea mucho más que eso.
Deep Search y Nano Banana
Para qué sirven estos botones, puede que te preguntes. Al hacer clic en Nano Banana podrás leer «Crear una imagen de…». Y Chrome te permitirá que introduzcas unos parámetros y, de forma automática, te generará una imagen de lo que necesites. No tendrás que abrir nuevas pestañas, ni acudir a otras fuentes; bastará con explicar lo que quieres, y lo hará por ti.
En el caso de Deep Search, aparecerá un comando distinto: «Ayúdame a investigar…». Es decir, que todo apunta a que nos encontraremos cara a cara con Gemini y su modo de búsqueda avanzada, pensada para que puedas realizar búsquedas mucho más complejas y precisas que con el buscador original.
Por ahora, solo están disponibles en las versiones de prueba del navegador. Pero cuando este llegue al público general (porque no tenemos dudas de que acabará haciéndolo, sea en unos meses o en un año), nos encontraremos ante un paradigma totalmente diferente. Chrome no será solo un buscador, sino que será el eje central de la IA. Nos lo pondrá incluso más fácil que ChatGPT, puesto que no hablamos de una aplicación que tengamos que usar por separado, sino de un navegador que prácticamente todos usamos en el día a día.
Si quieres probarlo, por ahora tendrás que hacerlo de forma inestable, puesto que está en periodo de prueba. Tienes que habilitar los flags ocultos en chrome://flags, darle a intro y aparecerán todos los que hay disponibles. Y, además, la advertencia que hemos visto y que te dejamos aquí debajo.
No te lo recomendamos: puede bloquearse, no hacer nada… Es mejor esperar a que estén lanzados definitivamente al público.
Chrome va mucho más allá de abrir enlaces
Con este cambio, lo que realmente nos encontramos es un cambio radical en el enfoque del uso de Chrome a partir de ahora. Va a dejar de ser un navegador como tal y va a pasar a ayudarte a generar imágenes. Aunque lo que realmente interesante, al menos en el uso diario, será cómo te va a permitir investigar todo tipo de temas complejas.
Un navegador es una especie de intérprete: tú envías una solicitud concreta, de apenas unas palabras, y lo que hace este es enviar esa solicitud a un servidor. Tras esto, pasa a devolverte los recursos que ha obtenido de las distintas páginas webs. Pero con esto de poder investigar, lo que va a hacer es permitirte hacer búsquedas mucho más concretas. Va a responder de forma eficiente, ayudándose de la IA, a cuestiones precisas. Muy parecido a lo que hacen otros navegadores, como Comet o Atlas, el nuevo de Open AI.
El fin del clic: la IA responde por ti
Sin querer caer en el catastrofismo, es cierto que el nuevo rumbo que está tomando Chrome y el cómo está integrando la IA puede cambiar por completo la forma en la que accedemos a la información. Hasta ahora, buscar en internet implica explorar distintas fuentes, compararlas y decidir, de forma crítica, en qué debíamos confiar. Pero con la IA se pierde por completo ese proceso de búsqueda, de crítica, de decisión, y ella decide por nosotros.
Pasamos de elaborar una respuesta propia, basándonos en distintas fuentes que podamos considerar más o menos fiables (un debate que dejaremos para otro momento), a dejar que sea el cerebro de otro el que responda por nosotros. No solo el cerebro de otro: una máquina.
No puedo (ni quiero) negar los puntos positivos que esto trae consigo: rapidez, comodidad, inmediatez… No tendrás ni que abandonar la pestaña para obtener toda la información que necesitas. Pero es innegable que corremos el riesgo de perder la capacidad de analizar de forma crítica lo que estamos consumiendo, y nos limitamos a pensar que aquello que nos dé Google es una buena idea. Nos creemos la «verdad oficial». Y, por desgracia, esto no es tan seguro como a priori pudiera parecer.
La IA tiene un fallo (muchos) y es que no cita fuentes con precisión, no es capaz de diferenciar entre información contrastada y opinión y, además, puede cometer errores al no tener la información y rellenar huecos. Y esto podría hacer que abandonemos nuestro puesto como lectores y pasemos a ser meros receptores pasivos que confían ciegamente en la IA. Años de evolución de pensamiento crítico para que, finalmente, acabemos confiando en un software complejo.
Google ve esto como una evolución totalmente natural, como algo lógico. Pero el riesgo va mucho más allá de perder clics: perderemos el hábito de saber buscar, de preguntarnos el porqué de las cosas, de querer contrastar la información. Y caeremos en la pereza de dejar que sea Gemini el que lo haga todo por nosotros.
