Elegir un sistema de sonido de escritorio nunca es sencillo: a menudo nos conformamos con cualquier cosa porque lo más habitual es usar auriculares, pero lo cierto es que hay cambios que vale mucho la pena decidirse a hacer.
Llevando usando un ordenador desde mi tierna adolescencia y en todos los escritorios que he tenido recuerdo ver un par de altavoces. Al principio eran de aquel tono abominable entre gris y amarillento y luego fueron recibiendo el inevitable relevo generacional por el negro. Más pequeños cada vez, también más potentes. Incluso acompañados de un subwoofer dedicado a veces. Y sin embargo, ningún cambio ha sido tan notorio como el último: cuando los sustituí por una barra de sonido compacta para escritorio, concretamente la siempre confiable Sound Blaster GS3.
Pero por mucho que la barra en concreto me guste, no es un mérito exclusivo del modelo: muchas otras posibilidades actuales me habrían contentado igual o incluso más si subiese de gama, que se trata de un modelo muy económico.
El porqué del cambio
Hay muchos motivos que me movieron a hacer el cambio de sistema, pero reconozco que el que más pesó a la hora de tomar la decisión tiene más que ver con el diseño exterior que con el desempeño. Me explico: como tantos otros usuarios, tengo un escritorio de 120 x 60 cm. No es una superficie especialmente pequeña, pero tampoco es infinita; el espacio es limitado. Sobre todo si añades un monitor de 34 pulgadas como es mi caso, lo que deja bastante poco sitio a un buen sistema de sonido y te obliga a poner los altavoces en alto, algo que personalmente nunca me ha gustado.
En cambio, una barra de sonido compacta puede colocarse fácilmente bajo el monitor, que además es su ubicación óptima. Muchos monitores incluso la acogen perfectamente sobre su soporte base y el efecto estético es muy superior: se integra totalmente en la estructura de la base de la pantalla y te olvidas de ella cuando no la estás usando. Hay incluso métodos que hacen que pase más desapercibida, como si la instalas en la parte trasera del monitor, en la pared… Pero en este caso bastaba con situarla debajo, y se integraba a la perfección con la escena completa.
Y llegamos al otro punto clave: la calidad de sonido. Aquí voy a ser justo y comparo una barra de sonido de gama de entrada con unos altavoces equivalentes: la barra sale ganando, porque al final los componentes que tiene en su interior son mejores.
El motivo es tan sencillo como que una sola barra cuenta siempre con múltiples altavoces en su interior, por mucho que exteriormente parezca un único dispositivo. Gracias a esto se consigue un rango más rico y profundo y, sobre todo, un sonido más envolvente por el efecto que estas proporcionan. La GS3 en concreto cuenta incluso con opciones para ajustar la distancia a que la escuchas y proporcionar así la experiencia más realista: una auténtica maravilla de poco más de 50 €.
Una barra es además mucho más manejable: podrás cambiarla de lugar cuando sea necesario más fácilmente, con menos trabajo de cables de por medio, y su conectividad invita a aprovecharla con móviles, tablets y otros dispositivos. Porque tiene el punto positivo de que se puede conectar mediante Bluetooth, algo que no siempre sucede con los altavoces tradicionales. Es cierto que sí hay los que ofrecen esto, pero ya no suelen ser gama de entrada.
Así, si quiero sentarme a echar unas partidas al más puro estilo videoconsola, con el mando en las manos y sin preocuparme de auriculares, la barra ofrece un rendimiento impecable de cerca, a la vez que no monopoliza mi escritorio ni me obliga a llevar cables a baldas superiores ni nada parecido.
Los puntos fuertes y flacos de cada opción
En mi caso concreto, el paso a una barra de sonido ha sido una gran opción, pero hay que reconocer que no es una respuesta universal. Estos son los principales pros y contras de cada opción.
Ventajas de la barra de sonido
- Menos espacio en el escritorio y un aspecto estético a menudo más elegante o atractivo.
- Sencillez de uso y gran conectividad.
- Muy buenos resultados incluso en la gama de entrada, por encima de lo que los altavoces más baratos suelen ofrecer.
Ventajas de los altavoces de escritorio
- Mucha más potencia de graves si cuentas con subwoofer: aquí el cambio es mayor, incluso en la gama media.
- Sonido más envolvente si optas por un equipo 5.1 o 7.1, aunque a cambio de tener que ubicar muchos dispositivos. Es decir, que necesariamente ocupa más espacio en el escritorio.
- Mejor rendimientos para audiófilos en gamas altas, aunque hay barras realmente competentes en este aspecto.
| Nº | Pregunta Clave | Si tu respuesta es SÍ, considera... | Si tu respuesta es NO, considera... |
|---|---|---|---|
| 1 | ¿Tu escritorio mide menos de 120 cm de ancho y el espacio es tu máxima prioridad? | Una barra de sonido compacta | Un sistema de altavoces 2.0 o 2.1 |
| 2 | ¿Buscas la máxima potencia de graves para música electrónica o explosiones en juegos? | Un sistema 2.1 con subwoofer dedicado | Una barra de sonido (algunas tienen buenos graves, pero un subwoofer externo suele ser superior) |
| 3 | ¿Quieres una instalación ultra sencilla con un solo cable para audio y alimentación? | Una barra de sonido con conexión USB-C | Sistemas de altavoces que requieren más cableado |
| 4 | ¿Necesitas conectar fácilmente tu móvil o tablet además del PC para escuchar música? | Cualquier opción con Bluetooth 5.3 o superior | Modelos básicos solo con conexión por cable |
| 5 | ¿Tu objetivo es crear un sonido envolvente real para películas y juegos (5.1)? | Un sistema de altavoces multicanal (ej. Logitech Z906) | Una barra de sonido (simulan el surround, no es real) |
Conclusiones
Entonces, ¿tanto rollo para decirte que depende de cada uno? Por suerte, las tecnologías de audio están tan avanzadas que tenemos la suerte de contar con dispositivos y opciones prácticamente a la medida de cada perfil de usuario.
Pero resumiendo, si das prioridad a mantener un escritorio despejado y quieres poder disfrutar de un uso ocasional sin quitarte de nada, incluso una barra económica bien elegida como la GS3 de Creative o la Ultimea U2200 ofrecen una gran solución y desempeño, sin necesitar un sobwoofer externo.
Si, en cambio, disfrutas de los graves sin auriculares y quieres un sonido más envolvente y rico, para el escritorio suele ser mejor recurrir a opciones más completas, como los Pebble X Plus o los eternos Z906 de Logitech.
| Modelo | Tipo | Potencia (RMS) | Conexiones Clave | Subwoofer | Precio Orientativo | Ideal para |
|---|---|---|---|---|---|---|
| Creative Sound Blaster GS3 | Barra de Sonido | 12W | USB-C, Bluetooth 5.4, Aux 3.5mm | No | 54,99€ | Escritorios minimalistas y gaming casual |
| Ultimea U2200 | Barra de Sonido | 60W | HDMI ARC, Óptica, Bluetooth | Integrado | 89,99€ | Uso mixto (PC/TV) con buenos graves |
| Creative Pebble X Plus | Altavoces 2.1 | 30W | USB-C, Bluetooth 5.3, Aux 3.5mm | Sí (Externo) | ~99€ | Graves potentes en poco espacio |
| Logitech Z906 | Altavoces 5.1 | 500W | Óptica, Coaxial, 6 Canales Directos, RCA | Sí (Externo) | ~299€ | Experiencia de cine en casa y gaming inmersivo |
Al final se trata de encontrar el punto que más vaya contigo: las barras suelen proporcionar una experiencia sorprendentemente completa por precios bastante ajustados y en la gama alta tenemos equipos de barra + altavoces satélites y subwoofer que incluyen los puntos fuertes de cada tipo, cubriendo buena parte de sus debilidades.
