Londres ha conseguido reducir notablemente sus índices de criminalidad en los últimos tiempos pero sigue aquejando el mismo mal que muchas capitales turísticas: los robos de teléfonos móviles están a la orden del día.
The New York Times ha documentado la operación de la policía londinense en que se ha revelado y desbarato una red de robo de teléfonos digna de aparecer en una serie de Netflix.
Y es que solo en el año pasado, la capital británica registró el robo de hasta 80.000 teléfonos: no ha sido hasta ahora que se empieza a saber dónde han acabado muchos de ellos. El problema llevaba tiempo siendo grave y yendo más allá de los esporádicos actos de este tipo que pueden verse, por desgracia, en la mayoría de capitales europeas.
Londres, sin embargo, estaba viendo cómo sus ladrones se escondían cada vez menos, con individuos de rostro oculto y subidos en bicicletas eléctricas que hacían auténticos estragos entre residentes y turistas por igual, este último un objetivo especialmente fácil en muchos casos. En 2024 se habían robado en la ciudad tres de cada cuatro teléfonos robados en Reino Unido.
Un descubrimiento inesperado
La policía de la ciudad había asumido que todos estos robos se estaban llevando a cabo por pequeños ladrones independientes en busca de ganancias fáciles pero fue hace casi un año, en el pasado diciembre, cuando consiguieron una valiosa pista que los ha traído hasta la operación actual.
Ese golpe de inspiración llegó gracias a una mujer que, gracias a la herramienta de Apple que permite localizar el iPhone, pudo rastrear su localización hasta un almacén cercano al aeropuerto de Heathrow, como informa el inspector detective Mark Gavin. Gracias a la colaboración del personal de seguridad, no tardaron en encontrar el iPhone robado en una caja, junto a nada menos que otros 894 smartphones.
Los agentes pudieron comprobar entonces que prácticamente todos estos teléfonos provenían de robos y que se estaban enviando a Hong Kong. A partir de ahí solo tuvieron que tirar del hilo: se interceptaron cada vez más envíos y el análisis de los paquetes llevó a la identificación de dos hombres, ciudadanos afganos de alrededor de la treintena que la policía pudo capturar en plena carretera en una espectacular interceptación.
En el coche de los detenidos se pudieron encontrar gran cantidad de teléfonos pero en propiedades relacionadas con ellos se localizaron hasta 2.000 dispositivos más. Los móviles se transportaban además envueltos en papel de plata, una medida que pretendía aislarlos para que no pudiesen ser localizados, pues probablemente la red ya estaba al tanto de lo cara que les había salido la herramienta de rastreo de aquel iPhone en Nochebuena.
Cambios en las tendencias de delincuencia
La ministra de Policía Sarah Jones informaba en unas declaraciones de que están al tanto de una transición de delincuentes que dejan el tráfico de drogas para pasarse al negocio de los móviles robados, pues reporta más ganancias.
| Indicador | Valor | Fuente Oficial |
|---|---|---|
| Móviles robados en Londres en 2024 | ~80.000 | Metropolitan Police |
| Porcentaje sobre el total de Reino Unido | 75% | Office for National Statistics |
| Pérdidas económicas estimadas | £24 millones | Home Office |
| Media de robos en el West End | 12 al día | New Scotland Yard |
«Si robas un teléfono que vale cientos de libras, puedes entender por qué los delincuentes que van un paso por delante y quieren explotar nuevos delitos recurren a ese mundo» añadía la ministra.
Según los datos conseguidos por la policía en la extensa redada llevada a cabo, los delincuentes parecían centrar sus esfuerzos en dispositivos de Apple, que son un producto muy valorado en el extranjero. Los ladrones llegaban a recibir hasta 300 libras londinenses por teléfono robado, vendiéndose luego en China por más de diez veces este valor.
La clave de esto es que se trata de móviles capaces de conectarse a Internet, permitiendo así eludir la férrea censura de las redes chinas. El comandamente Andrew Featherstone, responsable de Met en este ámbito, afirma que ha sido la mayor ofensiva contra el robo de teléfonos móviles ejecutada nunca por la Met en Reino Unido, desmantelando redes a todos los niveles, desde pie de calle a grandes exportadores.
