Es la primera vez que Vivo lanza un modelo de serie Ultra al mercado global, fuera de China, y está llamado a ser uno de esos móviles que marcan un antes y un después en la industria.
Barcelona ha sido el escenario en que Vivo ha decidido presentar el Vivo X300 Ultra, su nuevo buque insignia que llega con todas las especificaciones que se podrían esperar de un tope de gama de este tipo, pero que sobre todo se desmarca por desdibujar más que nunca la frontera entre móvil y cámara profesional.
Todo un ecosistema de accesorios fotográficos
El Vivo X300 Ultra ya cuenta de por sí con uno de los apartados fotográficos más espectaculares hasta la fecha, si no el que más, pero no se conforma ni siquiera con eso: el móvil llega con toda una serie de accesorios destinados a desdibujar aún más la frontera que separa los smartphones de las cámaras profesionales, y es que una vez montado, pasa totalmente desapercibido el hecho de que en el centro de todo hay un móvil.
El rey de estos accesorios es sin duda el Zeiss Telephoto Extender Gen 2 Ultra, de la firma referente en el mundo de la fotografía profesional y que nos trae aquí un teleconvertidor físico que se acopla al módulo de cámaras del buque insignia de Vivo para multiplicar la focal nativa hasta un zoom 17x, dándole el equivalente a 400 mm de distancia focal.
Todo esto, cómo no, con gimbal y fotografías de hasta 200 MP que prometen un nuevo estándar a alcanzar por las marcas líderes en apartado fotográfico. Desde luego, ahora el listón está mucho más alto.
Y es que Vivo ha mostrado también una jaula de vídeo, fruto de la colaboración con SmallRig, que se ha diseñado especialmente para el nuevo X300 Ultra y que proporciona una ergonomía y estabilidad impresionantes, además de puntos de anclaje para otros accesorios como micrófonos y focos de luz, así como su propio sistema de refrigeración y botones físicos para el zoom y el obturador. Así, es imposible no sentirse un auténtico camarógrafo en pleno rodaje.
Los móviles modulares: pasado y futuro
Mientras algunas marcas centran sus esfuerzos en proporcionarnos móviles cada vez más finos y con cuerpos lo más uniformes posibles, otras parecen remar (en parte) en sentido contrario y vuelven a esas opciones modulares que no funcionaron hace años pero que sí parecen estar haciéndolo ahora, al menos en la gama más alta si hablamos de fotografía.
Los grandes fabricantes chinos como Honor, Oppo y hoy Vivo parecen estar apostando por accesorios que les permitan seguir lanzando móviles finos pero a los que poder acoplar accesorios que suplan las limitaciones ópticas de un smartphone. Así, se alcanzan nuevas cotas de fotografía profesional siempre que sea necesario, sin renunciar por ello a un móvil estético, ergonómico y estilizado el resto del tiempo.
El usuario puede decidir cuándo es suficiente con la cámara de su móvil y cuándo quiere la experiencia más profesional y la marca consigue mantener los estándares más altos de diseño y capacidad fotográfica… a la vez que nos hace pasar por caja dos veces. Al menos sobre el papel parece una jugada maestra, desde luego.
Es un futuro prometedor el que empiezan a apuntar estas marcas en la gama alta, que parecen seguir más que dispuestas a conseguir que los móviles sustituyan a las cámaras tradicionales incluso en los entornos más exigentes y profesionales. Y no podemos decir que no vayan a lograrlo.
