Las lavadoras – secadoras son uno de los grandes inventos de este siglo, y no tenemos ni una duda al respecto. Porque te permiten ahorrar una gran cantidad de tiempo y, además, tener tu ropa lista pese a que no haga el mejor clima en el exterior. Si aún no tienes una, sigue leyendo, porque te vamos a enseñar cómo elegir la mejor… ¡Y vas a querer hacerte con una!
¿No sabes si hacerte con una lavadora estándar, o apostar por una lavadora – secadora? Quizá sí que lo tienes claro, pero no sabes en qué debes fijarte a la hora de elegir una lavadora – secadora. Sea como sea, hoy te traemos la guía de compra definitiva. Porque no solo vamos a explicarte qué tipos de lavadoras secadoras hay, sino también en qué debes fijarte para elegir un modelo concreto y, además, las ventajas y desventajas que estos dispositivos traen consigo. Así que sigue leyendo, porque no te vas a querer perder nada.
Tipos de lavadoras secadoras
Si estás pensando comprar una, lo primero que debes saber es que existen dos tipos según su funcionamiento:
- De condensación. Las de condensación secan la ropa calentando el aire mediante resistencias eléctricas, utilizan altas temperaturas y ofrecen un gran rendimiento de secado con programas bastantes cortos. Concretamente, el aire caliente pasa por el tambor donde está la ropa para secarla. Ese aire pasa después por el intercambiador o refrigerador que tiene aire del exterior para que la humedad que ha sido extraída de las prendas se condense y se almacene en un recipiente en forma de agua.
- Por bomba de calor. Las de este tipo son capaces de secar la ropa a menor temperatura, consiguiendo un secado perfecto en todo tipo de tejidos. Básicamente, lo que hacen es aprovechar el aire, una vez que le ha quitado la humedad, y le vuelve a meter al tambor. Es decir, recicla el mismo aire y no tiene que calentarlo desde cero, lo que supone una mayor eficiencia energética. Por lo tanto, el funcionamiento varía considerablemente y deja muy claro que las lavadoras secadoras por bomba de calor son mucho más eficientes, una eficiencia que se traduce en un ahorro tangible en la factura eléctrica. Mientras que una lavadora con condensación consume alrededor de 4,2 kWh por ciclo completo tanto de lavado como de secado, uno con bomba de calor reduce esa cifra a 2,2 kWh. Si tomamos como coste medio de la electricidad unos 0,25 €/kWh, nos encontramos con que el ahorro por ciclo es de 0,50 €. En caso de realizar una media de tres ciclos a la semana, supone un ahorro anual de más de 75 €.
El cuidado de la ropa está garantizado en ambos casos, aunque el uso de temperaturas más bajas hace que el cuidado sea mayor. En cuanto al precio, las de condensación suelen ser algo más baratas que las de bomba de calor, eso sí, según está el precio de la luz esto puede ser un arma de doble filo.
Parámetros a considerar a la hora de elegir
Llegados a este punto, seguro que ya tienes una idea algo más clara de querer comprar una lavadora secadora. En este caso, estos son los aspectos que debes tener en cuenta a la hora de elegir una:
- Modo de funcionamiento. Como hemos indicado anteriormente, tenemos dos opciones: de condensación o por bomba de calor.
- Velocidad de centrifugado. La velocidad de centrifugado se mide en revoluciones por minuto (RPM) y es clave para eliminar la humedad de la ropa y reducir el tiempo de secado. Para un uso doméstico eficiente, los modelos deben tener sí o sí entre 1.200 rpm y 1.600 rpom. Por ejemplo, un centrifugado a 1.400 rpm puede dejar la ropa con solo un 50 % de humedad residual; de esta manera, lo que hace es facilitar el secado posterior y ahorrarnos energía. La velocidad superior a 1.600 rpm es algo excepcional en el ámbito doméstico, e incluso pueden ser demsiado agresivas para tejidos delicados.
- Capacidad. Dependiendo de los que seamos en casa es importante conocer su capacidad de carga. De esta forma, podremos lavar más cantidad de ropa de una sola tacada.
- Motor Inverter. Preferiblemente, optaremos por aquellos modelos de lavadora que equipen un motor Inverter, que no es otra cosa que un motor conectado al tambor en vez del típico de poleas y correas. Sus beneficios son múltiples, pero principalmente, el sonido, que es mucho menor. También dispone de menos piezas y son más fiables.
- Tipo de carga. Aquí tenemos dos opciones, carga frontal o carga superior. Lo cierto es que no resulta sencillo encontrar lavadoras secadoras de carga superior, ya que la gran mayoría son de carga frontal. Además, los modelos con carga superior no nos permiten su instalación bajo la encimera de la cocina.
- Eficiencia energética. Es otro dato importante, más aún si tenemos en cuenta cómo está el precio de la luz en estos momentos.
- Ruido. Si eres de los que te molesta el ruido de la lavadora, el centrifugado o el proceso de secado, revisa bien la cantidad de decibelios de cada modelo.
- Funciones extra. También es interesante comprobar las funciones extra que nos pueden ofrecer algunas lavadoras secadoras, como su conectividad WiFi y el control remoto a través de nuestro teléfono móvil. Eso sí, estas características harán que incremente su precio final.
- Integrable. Es también muy importante saber si queremos un modelo integrable, es decir, que no se vea a simple vista y que parezca un armario más de nuestra cocina. Es algo más estético que otra cosa y también puede suponer un aumento del precio.
La RPM y la humedad residual
Como hemos señalado, dependiendo de la velocidad de centrifugado que tenga la lavadora, nos encontraremos con más o menos humedad residual.
- 600 rpm: mantendrá alrededor de un 80 % de humedad residual, haciendo que el tiempo de secado sea prolongado.
- 800 rpm: hablamos de un 60 % de humedad residual, con una mejora notable con respecto al anterior.
- 1.000 – 1.400 rpm: es capaz de extraer hasta un 50 % de la humedad, permitiendo así que el tiempo de secado sea mucho menor.
Hay unos beneficios que son evidentes en un mayor rpm: hay menos tiempo de secado, menos consumo energético en ciclos completos y, además, un menor desgaste del textil porque se reduce el tiempo que pasan a una alta temperatura. Pero es cierto que con una velocidad mayor de 1.000 rpm se ha de ser precavido con prendas delicadas, como seda o encaje. Además, podemos encontrar con que los lavados sean más ruidosos, a menos que se apueste por motores EcoSilence (como los de Bosch).
Lavadora secadora o solo lavadora: cuál es mejor
Quizás esta sea la gran duda cuando nos planteamos comprar una lavadora secadora, sin embargo, la respuesta puede cambiar en función de cada persona. Por lo tanto, lo mejor es valorar los pros y los contras que nos ofrecen este tipo de aparatos para que podamos decidir cuál es nuestra mejor elección.
Ahora bien, para que tú mismo puedas tomar esta decisión, debes conocer las principales ventajas e inconvenientes de contar con una lavadora secadora:
Ventajas
Este electrodoméstico ofrece numerosas ventajas. Por ejemplo, al combinar dos funciones en un solo aparato, ahorramos espacio en casa, lo que resulta especialmente útil en viviendas pequeñas o sin espacio específico para la lavandería.
La gran ventaja que nos encontramos es una comodidad total. Con una lavadora secadora puedes:
- Programar un ciclo completo. Podrás meter la ropa sucia por la mañana y recogerla limpia y totalmente seca, sin intervención manual. Ahorrando, pues, tanto tiempo como esfuerzo.
- Ahorro de espacio, porque no tendrás que tener dos aparatos. Y tampoco tendrás que estar moviendo la colada húmeda de uno a otro.
- Reducir arrugas, puesto que son muchos los modelos que se ayudan del vapor o de un enfriamiento progresivo para conseguir que la ropa salga lista para guardar, o con una necesidad mínima de planchado.
Estos electrodomésticos también tienen un impacto positivo en el consumo de energía, ya que poner en marcha un solo electrodoméstico es más eficiente que dos. Los modelos más recientes han mejorado significativamente su eficacia y eficiencia energética, evitando aumentos en la factura de electricidad durante las épocas más frías.
Otra ventaja a considerar es que la ropa tiende a sufrir menos desgaste, puesto que hay menos manipulación, lo que significa menos encogimiento y enredos con otras prendas. Además, muchos modelos ofrecen programas especiales para adaptar el secado a diferentes tipos de telas.
Inconvenientes
Junto a las ventajas, también hay una serie de contras en las lavadoras – secadoras. La principal es que suelen tener una menor capacidad de carga que si las comprásemos de forma independiente. Es decir, no vas a poder lavar y secar mucha ropa al mismo tiempo. Esto puede ser limitante si vivís muchas personas en casa o necesitas hacer el cambio de armario.
También es evidente que los ciclos de lavado y secado son mucho más largos que si se hicieran por separado. Aunque es una ventaja para ahorrar dinero en la factura de la luz, puede jugar en contra si necesitas que se seque rápido. Y, por si fuera poco, este tipo de electrodoméstico es más complicado de reparar porque hacen dos funciones diferentes. Ya no solo van a ser más costosas, sino que te quedarás sin poder lavar la ropa hasta que se arregle.
Incluso, hay quienes se quejan de que cuando se lavan prendas muy sucias, los olores pueden pegarse entre ellas. Esto suele pasar porque como solo hay un tambor para todo, será más difícil de limpiar en condiciones. Lo mejor es separar la ropa y usar programas adecuados a cada momento.
Qué dice la OCU
La OCU nos recomienda el uso de una lavadora secadora siempre que necesitemos beneficiarnos de una secadora y no tengamos espacio para tener ambos electrodomésticos por separado. Es más, la Organización de Consumidores y Usuarios las recomienda si vas a adquirir una nueva lavadora y valoras hacerte con una secadora en el futuro, pero de nuevo, tienes problemas de espacio.
Eso sí, indican que hay que tener cuidado con los consumos, y es que la lavadora secadora suele rendir menos y consumir más agua, aunque es cierto que algunos modelos más modernos cuentan con tecnologías que subsanan en parte este problema. Además sus ciclos suelen ser algo más largos, como ya se ha mencionado arriba, lo que hace que las prendas acaben algo más arrugadas. En resumen, la OCU las recomienda sólo cuando tenemos problemas de espacio. Algo que, desgraciadamente, ocurre muy a menudo.
