Tras algunas generaciones de tablets Nexus fabricados por otras compañías ajenas a los de Mountain View, toca el turno de la apuesta personal del padre de Android. Un Pixel C que sobresale por muchos detalles y que a buen seguro que competirá de tú a tú con los grandes nombres del mercado. No en vano parece que la apuesta por fabricar el hardware in-house va mucho más en serio de lo que la mayoría pensaba.

Un gran diseño estilizado

El Pixel C da una gran sensación cuando lo tenemos en la mano y aunque es un tablet de más de 10 pulgadas, resulta fácil de llevar y traer y al cogerlo ofrece la prcepción de estar construido de un único bloque. Sus dimensiones son de 24 cm. de ancho, 17 de alto y 7mm. de grosor con un peso que se queda en 517 gramos. Algo más de lo habitual pero que se justifica por los buenos materiales utilizados por Google: aluminio anodizado con un acabado en plata que mola un montón.

Pixel C de Google

Una de las cosas que sorprenden es que el fabricante no ha querido llenar de conexiones o botones su tablet por lo que es bastante parco. Apenas encontramos los orificios de los 4 micrófonos que tiene en la parte superior, doble altavoz estéreo en los laterales (cosa que creemos que es un error porque se pueden tapar fácilmente con la mano) y subir/bajar volumen o encender/apagar el dispositivo en la esquina superior izquierda. Eso sí, no faltan ni el minijack de 3,5mm. ni el puerto de carga y comunicación USB Type-C.

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Por cierto, el teclado que Google ha diseñado coge la energía del Pixel C por inducción por lo que, aparentemente, no es visible ningún tipo de conector. ¡Ah!, y muy importante: la parte posterior presenta una serie de luces que hacen las veces de LED de notificación (con los colores de la compañía) o, si agitamos un poco el tablet, nos indica el nivel de carga de la batería.

Un hardware que puede con todo

En este punto hay que decir que será muy complicado encontrar un tablet en el mercado que se acerque en potencia a este Google Pixel C ya que cuenta con lo mejor de la tecnología Nvidia de este año 2016: ni más ni menos que una CPU Tegra X1, octa-core y supervitaminada con la GPU Maxwell. Una combinación muy, pero que muy potente. Además de lo anterior, los chicos de Google han añadido 3GB de memoria RAM DDR4 con opciones de almacenamiento de 32 y 64 gigas.

Pixel C de Google

La batería también está a la altura ya que monta una pila de 9.000 mAh. que ofrece buenas sensaciones y que, aunque no ofrece la mejor autonomía imaginable, es correcta y nos permite un uso ininterrumpido de hasta 9 horas. Dato que le coloca al mismo nivel de los grandes monstruos del mercado como son los iPad Pro de Apple.

Si miramos sus conectividad, hay que decir que Google ha sido bastante tacaña, seguramente para ofrecer un precio más competitivo y alejado de los tope de gama de los de Tim Cook. Así, solo tendremos en este Google Pixel C Bluetooth, Wifi y ya está. Ni radio FM, ni chip NFC, ni opciones 4G/LTE por si queremos llevar una tarifa de datos en el tablet.

Pixel C de Google

Eso sí, si nos quedamos con el rendimiento, seguramente no encontraremos un terminal con tanta potencia como este Pixel C, que parece haber sido diseñado para rendir a lo bestia sin mirar la aplicación, o videojuego, que le metamos. Una maravilla.

Marshmallow en estado puro

De Android poco hay que decir porque estamos hablando de la empresa propietaria del OS y una la que más ha luchado porque el resto de fabricantes del planeta respete la compilación stock de la marca. Así que este Google Pixel C no hace sino mantener esa estrategia y nos trae una ROM limpia y aseada, que ayuda a que el rendimiento del tablet sea una bala.

Pixel C de Google

Lo más destacado, si cabe, es el esfuerzo de Google por adaptar Android Marshmallow a una experiencia tablet más real. Recordad que muchos dispositivos funcionan como teléfonos agrandados y en este caso vemos detalles de que han intentado huir de esas sensaciones. ¿Por ejemplo? Han separado los botones Home y Atrás del de Menú, o la barra de notificaciones aparece en el lugar donde hacemos el gesto con el dedo.

Pantalla muy buena y cámara…

La pantalla del Google Pixel C es de muchísimo nivel ya que monta un panel IPS de 10,1 pulgadas y 2.560×1.800 pixels de resolución. Nos ha gustado y mucho, tanto por el brillo como por la reproducción del color o los ángulos de visión. Un trabajo extraordinario de los norteamericanos que además incorporan una tecnología que administra la energía que consume para garantizarnos un poquito más de autonomía.

Pixel C de Google

En lo que tiene que ver con el sonido este es alto, bueno y con detalle mientras no nos dé por tapar los altavoces con la mano al coger el tablet de los laterales. Aquí Google podía haberse pensado mucho mejor dónde colocar estos componentes ya que el lugar escogido, creemos, no es el más indicado.

Pixel C de Google

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Las cámaras, como siempre decimos en los tablets, son pura anécdota y lo demuestra el hecho de que este Google Pixel C venga con un hardware de escándalo y no haya cuidado los sensores que monta. El principal, un CMOS de 8MP es muy regulero, no sorprende y los resultados son fácilmente batibles por otros tablets de su segmento.

Pixel C de Google

Eso sí, antes de finalizar un consejo: si os queréis gastar un poquito más, os recomendamos adquirir el tablet con el teclado oficial porque juntos hace un tándem realmente bueno que nos permite transportar el dispositivo con la pantalla protegida y, más importante todavía, realizar nuestros trabajos profesionales de una manera rápida, cómoda y eficaz.

El precio del Google Pixel C es de 499 euros para la versión de 32GB y 599 para la de 64. El teclado, por su parte, nos saldrá por 169.

Google Pixel C
Diseño85%
Pantalla90%
Rendimiento95%
Cámara60%
Autonomía75%
Precio75%
Lo Mejor
  • La construcción y su diseño
  • La pantalla
  • El rendimiento
Lo Peor
  • Pesa demasiado
  • La cámara
  • Aplicaciones para tablet
80%Puntuación global
Puntuación de los lectores: (29 Votos)
73%