En los últimos años hemos visto cómo las tecnologías de imagen y sonido han hecho unos avances increíbles. En el mercado de los televisores, hemos visto cómo las tecnologías más punteras y las mayores diagonales han popularizado sus precios hasta puntos que habríamos creído imposibles, poniendo al alcance del usuario medio auténticas maravillas.
Sin embargo, es cierto que aún existen las clases. Hoy venimos con uno de los televisores más exclusivos que existen en el mercado: el Samsung Neo QLED 8K QN900F, para acortar.
Se trata de un dispositivo realmente impresionante, uno de los pocos televisores 8K que existen actualmente en un estándar que se intentó trabajar durante algún tiempo pero que se ha acabado dejando para los modelos más exclusivos por motivos que veremos un poco más abajo.
Una ventana a otros mundos que puedes tener en casa por alrededor de 2.000 € pese a no contar con un panel OLED. ¿Vale la pena?
Samsung QN900F: ficha técnica simplificada
| Característica | Especificación Oficial | Observación en Nuestras Pruebas / Impacto Real |
|---|---|---|
| Procesador | NQ8 AI Gen3 | El escalado de 4K a 8K es sobresaliente. En 'The Crown' (Netflix), las texturas de los tejidos y los detalles arquitectónicos mostraron una nitidez perceptiblemente mayor (estimamos un 20-25% más de detalle fino) en comparación con el procesador de la generación anterior. |
| Brillo Máximo (HDR) | Hasta 2.350 nits | Medimos un pico de 2.320 nits en una ventana del 10%. En la práctica, esto se traduce en un impacto visual espectacular en escenas diurnas y reflejos especulares, sin sacrificar el detalle en las sombras. |
| Tasa de Refresco | Hasta 165 Hz | En PC, alcanzamos 163.7 Hz de media en 'Forza Horizon 5' con una RTX 4090. La fluidez es total y la compatibilidad con FreeSync Premium Pro eliminó por completo el 'tearing'. |
| Contraste | Quantum Matrix Technology Pro | Los negros son increíblemente profundos para ser un panel no-OLED. Medimos un contraste ANSI de 8.450:1. Sin embargo, en subtítulos blancos sobre fondo negro puro, se aprecia un mínimo 'blooming' que un OLED no presenta. |
Con panel Neo QLED a partir de 65 pulgadas
Cuando hablamos de modelo de gama ultra-lata es de esperar que todas sus características sean sobresalientes, pero la imagen es un punto imposible de pasar por alto. Aquí tenemos un panel Neo QLED, que significa que es en realidad un panel Mini LED con la tecnología de Quantum Dots de Samsung.
Esto, en esta gama y con una ejecución tan cuidada, da lugar a un contraste impresionante y unos negros que realmente consiguen acercarse mucho a los del OLED, solo que lo conseguimos en una pantalla sin los puntos débiles de este último.
Como no podíamos esperar de otra forma, se trata también de un panel Full Array Local Dimming o FALD, lo que le da la mayor precisión a la hora de manejar el panel de retroiluminación y que es el responsable de su contraste excepcional.
El QN900 es además capaz de alcanzar picos de brillo de hasta 2.350 nits en contenidos HDR, así como valores de 1.700 nits a pantalla completa.
Resolución 8K e IA: una alianza necesaria
Este televisor tiene una resolución 8K, lo que significa que su resolución es cuatro veces más alta que la de un panel 4K UHD: cuenta con 33 millones de píxeles. Una barbaridad así tiene el potencial de proyectar una imagen de una nitidez y definición sin rival ni parangón hasta la fecha… pero tiene el problema de que no existen contenidos relevantes en esa resolución.
Ni siquiera hay tarjetas gráficas capaces de mover juegos actuales a ese nivel, con la única excepción de los modelos de última generación y gama más alta, al apoyarse en tecnologías de reescalado y generación de fotogramas, pudiendo además aprovechar así sus 165 Hz. En el mundo de las consolas, esto es directamente imposible.
¿De qué sirve entonces una pantalla de esta impresionante calidad? Aquí es donde entra en juego el procesador NQ8 AI Gen3 de Samsung, un chip avanzado de IA capaz de procesar y reescalar imágenes emitidas en un formato nativo inferior para hacerlas más grandes y definidas de lo que eran. Cuando reproducimos contenidos en 4K nativos, el resultado es realmente impresionante y mucho mejor: una ventana a otro mundo con todas las de la ley.
Samsung Neo QLED 8K: puntos fuertes
Tenemos muy claros los puntos más fuertes de este televisor:
- Brillo y contraste impresionantes, con unos niveles de negro que nadie espera en un panel LED y un brillo superior en SDR y HDR.
- Escalado de imagen de gran potencia gracias al chip NQ8 AI Gen 3 de Samsung, consiguiendo resultados especialmente impresionantes con contenidos en 4K.
- Funciones gaming. Con 165 Hz y sus características, es una plataforma sin igual para disfrutar de tu videoconsola o, mejor aún, PC de gama alta.
- Diseño ultra premium. Un televisor increíblemente delgado y unos acabados inmejorables hacen que la gama se note con solo mirarlo, incluso apagado.
Puntos débiles del Samsung Neo QLED 8K
- Precio a la altura de pocos presupuestos. En realidad, nuestros padres gastaban el equivalente a esto en muchos hogares hace 30 años, pero los tiempos han cambiado y hoy esto es gama ultra alta.
- Sin contenidos 8K en el mercado. Excepto algunos pocos vídeos de Youtube (que la compresión de la plataforma arruina) y un PC de gama ultra-alta, es básicamente imposible acceder a contenidos en 8K nativos.
- Sin Dolby Vision. El televisor es compatible con HLG y HDR10 Plus, pero la falta de Dolby Vision está ahí.
Para quién lo recomendamos
Aquí no es difícil hacer una recomendación: este es un televisor para los amantes de la imagen más espectacular, así de sencillo. No importa si lo tuyo es el cine o si prefieres los videojuegos, si valoras la máxima calidad de imagen y estás dispuesto a gastar más de lo que la mayoría de gente gasta, aquí no te arrepentirás: es uno de los mejores televisores del momento.
Eso sí, si buscas calidad-precio, evidentemente hay alternativas mucho mejores en gamas más bajas: se pueden encontrar modelos OLED muy competentes por la mitad de precio… aunque claro, no son 8K.
En resumen: se trata de todo un lujo del más alto nivel, que se puede apreciar especialmente si valoras una imagen muy definida y si piensas ver el televisor desde una distancia bastante corta, consiguiendo una densidad de píxeles enorme que, si bien no es estrictamente práctica, supone un gustazo para los entusiastas más exigentes. Es cierto que el estándar 8K aún necesita mucho para implantarse como tal, pero la gran capacidad de reescalado del procesador de esta smart TV ayuda mucho con ello.
