Con espacios cada vez más pequeños, son muchas las personas que están ante el mismo problema: ¿dónde tienden? Porque tender en la terraza implica que hay cierto espacio desaprovechado, mientras que tender en una habitación puede generar ruido visual. Los interioristas parecen haberse puesto de acuerdo: la clave son los tendederos de techo.
Los pisos pequeños, las terrazas estrechas y la falta de espacio acaba haciendo que tengamos que buscar alternativas mucho más inteligentes para prácticamente todo. Algo tan sencillo como tender, dependiendo de las dimensiones de tu hogar, puede acabar por ser una auténtica tortura.
Pero son muchos los interioristas que lo tienen claro: la clave es evitar el ruido visual. Y qué mejor que hacerlo con un tendedero de techo.
Un tendedero que permanece invisible
Pese a que no son dispositivos que se conozcan mucho, puesto que casi todo el mundo suele tener un tendedero tradicional, lo cierto es que están ganando posiciones en lo que a interiorismo se refiere. Porque los tendederos de techo te permiten mantenerlos prácticamente invisibles.
La idea es que, cuando tú termines de tender, puedas subir el tendedero y este quede oculto en el techo. No solo se usan en estancias como salones o dormitorios, sino también en terrazas. Porque te permiten tener una zona chill out con sofás, sillas o una mesa, y aun así podrás tender cómodamente.
Es cierto que hay otros tendederos que también son muy cómodos, como los que se cuelgan en la pared y se pliegan como si de un acordeón se tratara. Pero es cierto que estos acaban ocupando algo más de espacio visual.
Hay alternativas muy variadas en el mercado
Actualmente, y pese a que son tendederos poco comunes aún, ya hay variedad en el mercado. Por ejemplo, hay tendederos de techo premium que cuentan con control remoto (como este modelo de la firma foxydry Air) e incluso con ventilación para ayudar a que la ropa se seque de forma mucho más rápida. E incluso tiene una luz LED, convirtiéndose así en un objeto mucho más versátil.
Es cierto que tiene un precio algo elevado, de ahí que haya alternativas más baratas ahora mismo. De la misma firma hay un modelo que no tiene control remoto, sino que es abatible, y que resulta igual de práctico en el día a día. Y con una gran diferencia de precio.
También hay alternativas de otras firmas (con menos reseñas, eso sí) que cuestan alrededor de 45€, como este tendedero de Cuncial. La clave a la hora de elegir uno es marcarte un presupuesto y, a partir de ahí, decidir cuál encaja mejor con tu hogar. Pero todos ellos cumplen con la función que recomiendan los interioristas: mantener la ropa tendida fuera de la vista. No solo de los invitados, sino también tuya, evitándote así todo el ruido visual que esta acaba por provocar.
