Las últimas informaciones filtradas acerca del próximo plegable de Samsung indican que la marca coreana podría haber acabado con uno de los principales puntos débiles de este tipo de diseño.
Se lleva mucho tiempo diciendo que 2026 es el año de los plegables y lo cierto es que un observador atento solo puede estar de acuerdo con esta afirmación. Sí, no estamos viviendo un boom milagroso en que de repente el mercado se inunde de dispositivos plegables por menos de 500 euros ni nada por el estilo, pero si te fijas bien, ves una enorme cantidad de noticias que apuntan al innegable crecimiento de un sector que empieza a dejar de ser tan nicho.
Son mejoras pequeñas pero importantes, totalmente necesarias para llegar a ese hipotético escenario futuro en que, de verdad, hacerse con un plegable no tenga por qué ser sinónimo de invertir una fortuna en el último buque insignia de los grandes fabricantes.
Un problema que viene de largo
Los móviles plegables no son ninguna a novedad a estas alturas: llevamos años viendo cómo muchos de los principales fabricantes lanzan un dispositivo al año o cada pocos. Aunque actualmente siguen teniendo más de conceptos o muestras de músculo electrónico que de productos destinado al comercio real a gran escala, lo cierto es que llevan mucho entre nosotros y muchos tenemos a algún conocido o amigo especialmente tecchie que ha probado al menos uno de estos modelos.
Sin embargo, los plegables arrastran problemas aún. Además del precio estratosférico que implican la gran cantidad de pantallas que incorporan y del pulso que los fabricantes mantienen por ofrecer paneles con una vida tan larga como sea posible, algo vital en un dispositivo tan caro, hay un punto, un detalle, que no importa demasiado a algunos pero saca de quicio a otros.
Se trata del pliegue o arruga que la mayoría de plegables tienen a la altura de su bisagra: una consecuencia de su tipo de diseño que hasta ahora parecía inevitable y provocaba un relieve en el punto del pliegue que, si bien era apenas visible con la pantalla encendida, quedaba retratado por el tacto de nuestros dedos.
Los últimos rumores en la cadena de suministro parecen apuntar a que el próximo Z Flip 8 podría llegar sin este problema: un plegable totalmente libre de arruga, o que al menos la hace totalmente imperceptible. Es una tecnología que Samsung ya ha estado practicando en el Fold y que podría llegar al Flip ahora también.
Avanzando pero con seguridad
Samsung, como es habitual en la firma coreana, no parece ir a arriesgarse demasiado en el diseño de su próximo Galaxy Z Flip. Mejora, sí, pero lo hace de forma segura, con un diseño en el que la eliminación de la famosa arruga será con toda seguridad su novedad más importante.
El próximo Z Flip 8 podría incorporar el mismo módulo de cámaras que su predecesor y la carga rápida parece que seguirá siendo más bien lenta: todo apunta a que Samsung seguirá anclándonos en los 25 W que tan poco parecen en pleno 2026. Las baterías siguen siendo el punto débil de la firma, como le ocurre a la propia Apple.
La clave está en la nueva bisagra, capaz de reducir el grosor plegado, y que reducirá también en 8 gramos el peso del smartphone, dejándolo en 180 gramos. Pueden parecer cambios poco importantes, pero lo cierto es que no lo son en absoluto: rizar el rizo nunca es fácil.
Esta ausencia de grandes novedades podría estar debida, también, a un esfuerzo de Samsung por mantener controlado el precio de su nuevo dispositivo. Se espera que el precio suba respecto al Z Flip 7, pero solo un poco, y es que el mercado de estos dispositivos ya tiene precios muy altos y no da mucho lugar a juego aquí, además de estar todos inmersos en plena crisis de la RAM.
Si estos datos se confirman, podríamos estar ante un nuevo Galaxy Z Flip que, sin ser revolucionario en su interior, sí lo es en el exterior, ofreciendo una pantalla libre de una de sus molestias más criticadas. Solo queda esperar a noticias por parte de la propia Samsung.
