En ocasiones olvidamos que tanto el suelo de las terrazas como el de las azoteas puede actuar como un radiador gigante durante las olas de calor, debido al conocido como efecto albedo negativo. Pero ¿sabías que hay soluciones sin obras que te permitirán frenar el calor extremo?
Durante los meses de verano, tanto las terrazas como los áticos y azoteas son auténticas sartenes que viven siendo aporreadas por el sol. Pero hay un problema clave que va más allá de no poder caminar por ellos: ese calor se transmite a la vivienda.
Si tienes justo encima una azotea, o si vives en un ático, y sientes que tu casa es un horno y el aire acondicionado no es suficiente, lo primero que has de hacer es aislar las superficies. Y sí, podrás hacerlo tú mismo sin escombros, sin gastar demasiado y en un solo fin de semana.
1. El efecto «Albedo»: pinturas térmicas con microesferas cerámicas
La solución más rápida y, además, la más económica, es aplicar lo que se conoce como un revestimiento de alta reflectancia. Lo habitual es que las baldosas sean de color rojo, absorbiendo hasta el 80 % de la radiación solar. No obstante, los tonos claros harán justo el efecto inverso.
Es lo que se conoce como pinturas térmicas o termoimpermeabilizantes (una de las más famosas es la de la marca Tecno Prodist, disponible en Leroy Merlin). Su principal particularidad es que están compuestas por microesferas cerámicas huecas que crean una cámara de aire microscópica sobre el pavimento.
Estas esferas reflejan los rayos UV e infrarrojos, e impiden que el calor penetre. Con dos o tres manos cruzadas a rodillo, conseguirás reducir la temperatura superficial del suelo hasta en 15 grados.
2. Corcho proyectado: un aislante natural «sin obras»
Si buscas una alternativa más duradera y que tenga otro tipo de estética, puedes apostar por el corcho proyectado. Es más complejo que el anterior, pero podrás contratar a un profesional para que lo haga por ti. Y se ha convertido en una de las opciones preferidas de los arquitectos para rehabilitar cubiertas.
Es sencillo: se mezcla polvo de corcho con resinas aglutinantes, y este se aplica directamente sobre el suelo con una pistola de pulverización o con un rodillo de pelo largo. Cuando se seca, crea una capa continua e impermeable. Es cierto que tiene una conductividad térmica baja, así que bloqueará bien el paso del frío y del calor. Y ofrece un acabado rugoso que muchas personas con niños buscan, porque es antideslizante.
3. Pavimentos flotantes: una alternativa premium
¿Tienes un presupuesto más holgado? En ese caso, puedes apostar por una cubierta invertida ventilada con baldosas de composite o gres porcelánico que se eleva sobre unos soportes llamados plots. No va directamente pegado con cemento sobre el suelo viejo, con lo cual crea una cámara de aire continua de unos centímetros. El sol calentará las placas superiores, pero el aire circulará por la zona de debajo y disipará muy bien el calor.
Qué solución elegir según tu presupuesto
| Solución | Coste aproximado | Dificultad | Reducción térmica |
|---|---|---|---|
| Pintura térmica | Bajo | Muy fácil Con rodillo | Alta Hasta 15 grados |
| Corcho proyectado | Medio | Fácil Con rodillo o con pistola | Excelente |
| Suelo de composite sobre Plots | Alto | Media | Máxima |
A la hora de proteger una azotea, es prioritario analizar el uso que vas a darle a esta. En caso de que sea una zona transitable, con una pintura térmica tendrás de sobra y es la mejor opción calidad precio. Eso sí: recuerda que tendrás que limpiar a fondo con agua a presión, así como ir sellando todas las juntas de dilatación para evitar filtraciones. Y también conseguirás que el aislamiento se mantenga sin grietas a largo plazo.
Si estás dispuesto a invertir algo más, siempre puedes apostar por un suelo nuevo sobre plots. Porque estarás dándole un lavado de cara completo a tu azotea o terraza, además de aislándola mejor.
