
A todo el mundo le gustan las pantallas enormes. Hemos crecido aprendiendo a adorar el cine: a soñar despiertos en una sala a oscuras donde historias alucinantes desfilaban ante nuestros ojos abarcando todo nuestro campo visual. ¿Cómo resistirse a revivir esa experiencia ahora en nuestros hogares, sin todas las molestias que las salas actuales suponen?

















































